Palenque Reina Roja

La tumba de la Reina Roja de Palenque se localiza en la ciudad prehispánica de Palenque, en el estado de Chiapas, la cual estuvo habitada del año 100 a.C. al 900 d.C. y que dicha metrópoli fue descubierta en 1784, después de más de 800 años de abandono.

Los hallazgos más sorprendentes ocurrieron en 1952, cuando el arqueólogo Alberto Ruz Lhuiller descubrió la tumba de Pakal, uno de los gobernantes más importantes de este lugar, en el interior del Templo de las Inscripciones, y el registrado en 1994 cuando el arqueólogo Arnoldo González descubrió la tumba de la Reina Roja, posible madre o esposa de dicho soberano maya. La Reina Roja cubría su rostro con una máscara.

Respecto a la máscara facial de la Reina Roja, respecto a su origen y posible significado, la investigación arqueólogica abre nuevas perspectivas en el conocimiento de las practicas funerarias llevadas por los antiguos mayas de Palenque, que conjuntamente con los avances realizados en la última década por la antropología física en el campo de la bioarqueología, por la epigrafía e iconografía, por los estudios de religion y por la información proporcionada por las fuentes etnohistóricas y etnográficas, nos ofrece la oportunidad de examinar de cerca la importancia que tuvo este personaje dentro de la sociedad palencana, así como los conceptos y ritos relacionados con su muerte. Las investigaciones tratan de esclarecer su posible origen y brindarnos un significado que nos pueda llevar a reconocer a este importante personaje.

México • Luego de 18 años de permanecer en estudio en un laboratorio de antropología física de la Ciudad de México, los restos óseos de la Reina Roja regresaron a la ciudad maya de Palenque, Chiapas, donde fueron descubiertos en 1994, junto con dos acompañantes con quienes fue enterrada en el año 672 d.C.

El nombre Reina Roja, cuyos restos se hallaron dentro de un sarcófago monolítico, provino de que la máscara de malaquita que cubría su calavera, estaba recubierta por una capa de cinabrio (mineral rojo) de tres centímetros de grosor.

Luego de su descubrimiento, en el interior del Templo XIII de dicha la zona arqueológica, los esqueletos de la soberana maya y acompañantes (un niño y una mujer adulta), fueron trasladados al laboratorio del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), que se ubica en un anexo en el Claustro de Sor Juana.

El antropólogo Arturo Romano Pacheco los estudió más de una década y media para confirmar su sexo, edad al fallecer, enfermedades padecidas y relaciones de parentesco con los otros personajes.

Tras la culminación del análisis de los huesos y la obtención de los resultados, el INAH determinó su regreso a Palenque, conforme a la política de conservar en el sitio arqueológico todos los materiales descubiertos, a fin de que no se dispersen en otras colecciones o museos, informó el arqueólogo Emiliano Gallaga, director del Centro INAH-Chiapas.

El traslado desde el Claustro de Sor Juana hasta Palenque estuvo a cargo del personal del Centro INAH-Tabasco —ya que la ruta más directa es Ciudad de México-Villahermosa—. El convoy viajó por carretera en un vehículo oficial del INAH, escoltado por una patrulla de la Policía Federal y dos elementos de seguridad de la Zona Arqueológica de Palenque, detalló Juan Antonio Ferrer Aguilar, delegado del INAH en Tabasco.

El viernes 15 de junio, día en que se conmemoraron los 60 años del descubrimiento de la tumba de Pakal, la Reina Roja llegó a Palenque, al filo de las 23 horas, en cuatro cajas forradas por dentro con hule espuma inerte que se ahuecó con la forma de cada hueso, lo que permitió trasladarlos sin peligro de que se movieran durante el trayecto.

También fueron trasladados los restos del infante y la mujer adulta que los mayas le asignaron como acompañantes el día de su entierro.

El director del Centro INAH-Tabasco informó que las siete cajas con los restos óseos se depositaron en las bodegas de resguardo de colecciones de la zona arqueológica de Palenque, en un espacio donde la humedad está controlada y la temperatura se mantiene estable.

Cabe recordar que los últimos estudios de antropología física determinaron que los restos de la Reina Roja podrían corresponder a la esposa del gobernante maya Pakal II, y no a su madre, como se creyó durante los primeros años del descubrimiento de su tumba, en tanto que estudios de ADN confirmaron que no hubo parentesco entre ambos personajes.

Las características del cráneo de la Reina Roja son semejantes a las representaciones de la esposa de Pakal, que se han identificado en tableros del sitio prehispánico; además, el fechamiento de los huesos dieron una antigüedad de 672 dC, mientras que las inscripciones en los monumentos de Palenque aluden al 13 de noviembre de 672, como fecha de la muerte de Tz’ak-b’u Ajaw, cónyuge del soberano de Palenque.

 


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