BAALBEK – TEMPLO EXTRATERRESTRE

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Autor del Blog: Jorge Mier Hoffman en Machupicchu

Columna de 2000 toneladas..!!! no hay grua capaz de moverla..!!!

Baalbek (o Balbek) se encuentra en el este del Líbano, en el famoso valle de Beqa’a, entre los ríos Litani y Asi. Se localiza en el cruce de dos rutas comerciales de importancia histórica, una entre el Mediterráneo y la Siria Interior, y la otra entre el norte de Siria y el Norte de Palestina.

Los orígenes de Baalbek son un misterio.  Se ha supuesto que inicialmente fue una ciudad fenicia, centro del culto al dios babilónico Baal-Hadad, y su nombre significaría “Ciudad de Baal”; posteriormente, los griegos asimilarían esta deidad a Helios, de ahí que pasara a llamarse Heliópolis. Sin embargo, no existe ninguna evidencia arqueológica de ese supuesto asentamiento fenicio inicial, y dada la ausencia de referencias en las fuentes históricas de un asentamiento semejante, lo más probable es que éste haya sido o de muy escasa importancia o, mucho más probablemente, inexistente. El nombre “Baalbek” no denota una inconmensurable antigüedad. Ni se usó durante la época romana, ni existe evidencia de que se haya utilizado alguna vez con anterioridad a ésta. No parece muy probable que el sitio comenzara a llamarse “Baalbek” en honor a un Baalcualquiera en tiempos posteriores, pues para entonces la región ya se había cristianizado, para ser más tarde sometida por el Islam.

Las primeras referencias firmes acerca de la ciudad datan precisamente del período posterior a la conquista romana.

La famosa terraza de Baalbek es una de las principales bazas de los defensores de la hipótesis de los “Antiguos Astronautas“, según la cual, en un pasado lejano, habitantes de otros mundos habrían visitado la Tierra. Esos navegantes de los espacios interestelares habrían dejado como prueba de su paso mitos dispersos y edificios inexplicables.

La Gran Terraza es una plataforma construida con las mayores piedras talladas conocidas, bloques megalíticos que fueron cortados con gran precisión y colocados para formar unos fundamentos de 460.000 metros cuadrados de superficie. En esta plataforma se encuentran los tres colosales bloques conocidos como elTrilithon, cada uno de los cuales mide casi 20 metros de largo, con una altura de aproximadamente 4 metros y un ancho de 3. El peso de cada uno de esos monolitos monstruosos se ha estimado entre mil y dos mil toneladas; son de granito rojo, y fueron extraídos de la cantera a más de un kilómetro de distancia, valle abajo

Aún es más extraordinario el hecho de que en la cantera haya quedado un bloque aún mayor, conocido por los árabes como Hajar el Gouble, o Piedra del Sur.

Detalle de la columna de 2000 toneladas…!!!

En 1851, el estudioso francés Louis Felicien de Saulcy, quien más tarde realizaría una de las primeras excavaciones sistemáticas de Jerusalén, permaneció en Baalbek dos días, del 16 al 18 de mayo, y se convenció de que el basamento de la Gran Terraza eran los restos de un templo prerromano; dejó sentada esta opinión en su libro “Voyage autour de la Mer Morte” (“Viaje alrededor del Mar Muerto”) que data de 1864.

La hipótesis del origen extraterrestre de la terraza de Baalbek aún tardaría en llegar. El primero en exponerla fue el físico bielorruso Matest M. Agrest, en 1959. Agrest es considerado como el primer científico en avanzar la hipótesis de que la Tierra fue visitada en tiempos prehistóricos por inteligencias venidas del espacio exterior; su famoso artículo “Astronautas de la Antigüedad” (Kosmonauty Drevnosty) se publicó en 1961. En sus hipótesis, Agrest le da una gran importancia a la historia bíblica de Enoch, y a la oscura referencia del Génesis que habla de los Nefilin. Propuso, asimismo, que las tectitas son prueba de esas visitas extraterrestres y que lo que realmente ocurrió en Sodoma y Gomorra fue una explosión nuclear. Para Agrest, la Gran Terraza habría sido una pista de aterrizaje para los cosmonautas de la antigüedad. Curiosamente, la única fuente de información de Agrest respecto a Baalbek parece haber sido un indefinido libro publicado en París en 1898.

La hipótesis de Agrest respecto a Baalbek en particular, y a los “antiguos astronautas” en general, hizo escuela. Zacharia Sitchin y Däniken siguen también esta misma línea. Las innumerables toneladas de los bloques de Baalbek parecen ser tan fascinantes que existen autores que no se resisten a mencionarlas, aunque no tengan nada que ver con el tema del que están tratando; por ejemplo, Charles Berlitz, quien en medio de un catálogo de maravillas que aparece en su magna obra “El Triángulo de las Bermudas” menciona “las enormes piedras de las fundaciones del templo de Júpiter, en Baalbek, Siria, emplazadas allí mucho antes de la construcción del templo y una de las cuales pesa 2.000 toneladas”. Por cierto, en la actualidad Baalbek no queda en Siria, sino en el Líbano, pero pasémosle por alto este pequeño lapsus.

Es de hacer notar que las especulaciones que atribuyen la Terraza de Baalbek a la acción de los “antiguos astronautas” parten de dos supuestos básicos: que la plataforma fue construida en un pasado muy remoto, mucho antes de los templos que la coronan, que el peso de los grandes bloques supera la capacidad de transporte de la tecnología humana de la época en que se levantó la plataforma (¡y aún en el día de hoy!). Pero ¿son ciertas estas suposiciones? Si seguimos al pie de la letra la leyenda, tal y como se repite una y otra vez, sólo podemos concluir que las ruinas de Baalbek son simplemente imposibles e inexplicables, un misterio sin solución humana.

En los años 1904 – 1905 una expedición alemana realizó la primera excavación sistemática en las ruinas de Baalbek. Los arqueólogos alemanes excavaron a través de la plataforma y realizaron hallazgos muy interesantes. La aparentemente sólida terraza está construida de sólidos megalitos únicamente en sus muros externos. En el interior, bajo el foro, encontraron un laberinto de cámaras rellenas de escombros compactados, con paredes de ladrillo en la típica forma romana de panal; debajo de todo esto, el lecho de roca sólida. En resumen, sólo albañilería y restos romanos. Los cimientos de los templos están fundamentados en el lecho de rocas para poder soportar su peso, ya que la plataforma simplemente se hundiría si descansaran sobre ella. Las paredes megalíticas son en realidad un muro de contención en declive.

Del supuesto asentamiento fenicio previo no se encontraron restos, ni tampoco de ningún otro de una inconmensurable antigüedad. Mucho menos, restos de equipos de láser, pilas de fusión atómica o motores de plasma.

Uno de los recursos más efectivos e impresionantes de los que se sirvieron los ingenieros y arquitectos romanos fue la creación de masivas plataformas en terrazas para soportar grandes edificios o grupos de ellos. Esta idea venía de Grecia, pero fueron los romanos quienes lograron desarrollar todas las ventajas estructurales de construir masivas subestructuras para explotar el potencial funcional de lugares geográficamente accidentados. Ejemplos de estas terrazas se han encontrado en Tiddis (África del Norte), Terracina (Italia), Praeneste (Palestina), y muchos otros sitios.

La conclusión, por extraño que parezca, es que, de acuerdo a los datos disponibles, el emplazamiento es de origen romano. Ni fenicio, ni extraterrestre. Y en cualquier caso, como pista de aterrizaje hubiera resultado francamente deficiente, pues cualquier nave espacial de regular peso hubiera hundido el pavimento.

¿Y los bloques del famoso Trilithon? ¿Cómo es posible que hayan sido desplazados desde la cantera hasta su posición final en la plataforma, por los romanos o por quien fuera?

Aquí son necesarias algunas precisiones. La primera: los bloques no son tan pesados como suelen afirmar los divulgadores de la hipótesis de los “antiguos astronautas”. Ya vimos que von Daeniken les atribuye “casi 2.000 toneladas” y “20 metros de lado”; esto último hace pensar de inmediato en un monstruoso cubo, pero en realidad se trata de “aproximadamente 20 metros de largo”, ya que cada megalito tiene forma de paralelogramo. Berlitz sigue a von Daeniken en el dislate, y habla también de “2.000 toneladas”. Puestos a fantasear, no falta quien les atribuya “millones de toneladas”. Todo esto hace sospechar que existe mucha gente que habla del tema sin molestarse en hacer algunas comprobaciones elementales, para las cuales no es necesario viajar a Baalbek ni excavar en la plataforma. Todo lo que se requiere es conocer la densidad del granito, las dimensiones de los bloques y una modesta calculadora de mano.

La densidad del granito, dependiendo de su tipo, varía entre 2,63 y 2,75 g/cm3. Respecto a las dimensiones de los bloques, no hay dos fuentes que den las mismas medidas; sin embargo, todas coinciden en que ninguno llega a los 20 metros de largo. Según parece, el mayor de los megalitos del Trilithon mide 19,80 por 4 por 3,6 metros. Esto daría un volumen de 285,12 m3. Asumiendo que la densidad de la piedra es de 2,75 g/cm3, el peso del bloque sería de 784,08 toneladas. Por debajo de las 800 toneladas y muy lejos de las 2.000 que Daeniken y Berlitz citan tan alegremente. Por supuesto, en este cálculo casero pueden haberse filtrado varios errores: las piedras pueden tener unas dimensiones reales un poco mayores (¡o menores!) que las mencionadas; la densidad del granito puede ser menor que 2,75 g/cm3 (intencionalmente he usado el valor mayor que he encontrado y no el menor); en la conversión de pies a metros siempre se pierden algunos decimales. De hecho, existen estimaciones aún más moderadas y probablemente más precisas, en torno a las 600 toneladas, y en todo caso, siempre por debajo de las 800.

En cuanto a la piedra más pesada, la llamada “Piedra del Sur” (otras fuentes le dan el nombre de “Piedra de la Mujer Preñada”), esta sí pesa más de 1.000 toneladas. Mide nada menos que 21,31 metros de largo, por 4,08 por 4,72, para un volumen de algo más de 410 m3. Diversas estimaciones le atribuyen un peso entre 1.050 y 1.200 toneladas (mi cálculo casero da aproximadamente 1.127 toneladas). Aunque estamos aún muy lejos de las “2.000 toneladas”, de todas formas resulta impresionante. Salvo por un detalle, que siempre se menciona de pasada y sin darle mayor importancia: este fenomenal pedrusco no llegó a salir de la cantera, por lo que de ningún modo se puede hacer un misterio de su transporte, ya que simplemente no fue transportado a ninguna parte. ¿Por qué dejaron los ingenieros romanos este monstruo en la cantera? A este respecto, y a falta de documentos, sólo se pueden aventurar hipótesis: quizás cometieron un error de cálculo y se encontraron con que habían tallado un bloque demasiado grande y que luego les fue imposible mover, o quizás modificaron el proyecto de la obra, o… En cualquier caso, la misma pregunta habría que hacérsela a los que le atribuyen el bloque a la tecnología alienígena.

Sigamos con las precisiones. La cantera de donde se extrajeron los famosos bloques no se encuentra “valle abajo” respecto a la construcción; se encuentra entre 10 y 15 metros por encima de ella. La cantera está a 1.160 metros de altura y el templo a unos 1.145. Indudablemente siempre resultará más fácil transportar una gran masa cuesta abajo que cuesta arriba. Por otra parte, la cantera se encuentra a sólo 600 metros de la plataforma, aunque al tener que sortear una zanja, la distancia a recorrer se alarga hasta unos 1.100 metros.

Sin embargo, podría parecer que aunque algo minimizado, el misterio aún persiste. ¿Tenían los romanos la capacidad técnica para movilizar bloques de semejante peso, aunque fuera en una distancia relativamente corta?

Los ingenieros romanos fueron expertos en la movilización de bloques pétreos de gran tamaño, incluso en condiciones mucho más difíciles que las que pudieran haberse dado en Baalbek, donde la cantera se encontraba relativamente próxima. Durante la época imperial, muchos obeliscos egipcios fueron transportados desde sus emplazamientos de origen hasta la península itálica; al menos una docena de éstos fueron erigidos de nuevo en Roma misma. Entre éstos el que actualmente se encuentra en la plaza de San Juan de Letrán, erigido inicialmente por Tutmosis III en Karnak, hacia el siglo XV a.C. Su altura es de 32 metros, los lados de la base miden 2,70 y los de la cúspide 1,88.

Durante el reinado de Teodosio I (379-395), otro obelisco procedente de Karnak fue colocado en la “spina” del hipódromo de Constantinopla. Los detalles al respecto se conocen a través de la obra del historiador bizantino Marcelino Comes (siglo VI d.C.) y por las inscripciones en el plinto de mármol de seis metros de alto sobre el que fue erigido. Este obelisco mide 19,59 metros de altura. Los relieves de la cara norte del plinto muestran escenas de la erección del monumento, bajo la vigilancia atenta del Emperador. Estos relieves son un valioso registro de las técnicas de la época.

El obelisco tuvo que ser trasladado una distancia de alrededor de tres kilómetros en subida desde el nivel del mar hasta su emplazamiento final en el hipódromo, mientras que en Baalbek la distancia fue bastante menor y cuesta abajo. Para realizar el trabajo, los romanos no dependían de la pura fuerza bruta de un ejército de esclavos tirando al unísono a una orden del capataz, sino que empleaban máquinas diseñadas ex profeso. Una de las novedades tecnológicas introducidas por los ingenieros romanos fue el amplio uso del movimiento rotatorio; por ejemplo, el uso de grúas potenciadas por norias. Para el traslado de bloques de gran peso, utilizaban malacates, en los que el movimiento rotatorio se transformaba en tracción.

El transporte del obelisco de Teodosio se logró al parecer con doce malacates, manejado cada uno por veinticuatro hombres.

Los malacates eran colocados en postes enterrados en el suelo a los lados de la vía de transporte, en dos hileras paralelas, a ambos lados del bloque a desplazar; cada malacate se ubicaba a cinco metros del siguiente. Cada una de las parejas de malacates de cada lado tenían un ángulo diferente para halar el peso. Cuando el ángulo de dos de los malacates era impracticable, los malacates se desmontaban y se colocaban más adelante. Por supuesto, el transporte era lento (se ha estimado en unos 30 metros diarios), por la necesidad de desmontar y volver a montar las máquinas cada pocos metros para aprovechar mejor la fuerza. Sin embargo, en vista de que en Baalbek se movieron varios bloques, es posible que los malacates se hayan armado en forma de callejón sin llegar a desmontarlos, para utilizarlos con los bloques sucesivos. El traslado de cada bloque hubiera sido así algo más rápido.

Conclusión

Sin la menor duda, la construcción de Baalbek fue una verdadera hazaña. Pero una hazaña humana, no el producto de alguna privilegiada mente extraterrestre. Si bien no ha alcanzado aún, ni quizás alcance nunca, la fama de la Gran Pirámide, Baalbek sigue siendo una referencia ineludible a la hora de especular sobre viajeros procedentes del espacio exterior. En rigor, su misterio ni siquiera debiera haber nacido, pues ya en 1905 no era misterio. Y sin embargo, la misma historia sigue repitiéndose una y otra vez…

PLATAFORMA DE BAALBECK UN PUESTO ESPACIAL

La plataforma de Baalbek - Un colosal enigma

Baalbek es el nombre de un sitio arqueológico en el Líbano. En la época Romana era conocido como Heliópolis o Ciudad del Sol. Un ejemplo de cuan antiguo es el sitio puede ser hallado dentro del cual fue su área más sagrada (en tiempos paganos), el Templo de Baal-Júpiter — un híbrido entre el  antiguo dios Cananeo llamado Baal (El Señor) y el Júpiter Romano.

La plataforma de Baalbek - Un colosal enigma

Un panorama de la antigua Baalbek. Las ruinas son los templos romanos de Baco y Baal-Jupiter

Además, este templo fue construido sobre un “tel” o montículo de ruinas, indicando un lugar que había sido desde hace mucho tiempo sagrado, aunque lo que ha causado que esta área sea significativa o “sagrada” es desconocido.

¿Qué edad tienen las ruinas?

La mayoría datan de la época Romana. Ellos, sin embargo, siguieron el patrón de construcción de las áreas “sagradas” de culturas anteriores a ellos. Esto es evidente en Palmira, donde el templo de Baal se basa también en un montículo de tel o ruina. Los templos de Cananea originales podrían ser 2.000 años más antigua que los restos Romano dejados hoy.

La cuestión es, ¿Hicieron los Cananeos lo que los Romanos hicieron? En otras palabras, ¿Ellos han construido sobre el mismo sitio? Si es así, ¿Qué causó que el sitio sea considerado sagrado para ellos?

La parte más antigua de las ruinas de Baalbek (la plataforma) no encajan absolutamente con ninguna cultura conocida y originalmente fueron empleados para algún

La plataforma de Baalbek - Un colosal enigma

Parte posterior del templo de Baal-Júpiter. Pequeñas piedras de la época Romana fueron colocados al azar en la parte superior para formar una fortaleza medieval. En la parte inferior de la imagen, entre los 2 árboles, un hombre contempla su tamaño. ¿Puedes ver cuan pequeños son en comparación?

Las masivas y elegantes columnas y cantería Romana palidecen en comparación con los megalitos sobre los cuales fueron construidos. El templo muy visiblemente incorpora en su base, piedras de unas 1.500 toneladas, tienen unos 25 x 8 x 5 metros! Son las piedras trabajadas más grandes sobre la Tierra! Es un misterio cómo esas piedras podrían haber sido movidas de su lugar, incluso con nuestro conocimiento de ciencia e ingeniería de hoy en día. También es un hecho que los Romanos no usaron este tipo de mampostería.

La plataforma de Baalbek - Un colosal enigma

Una piedra dejado a medio camino cerca de la cantera. Son rectángulos grandes y perfectos. Esta es una imagen de la más grande piedra tallada en la Tierra. Algunos calculan que pesa alrededor de 2.000 toneladas

Para aumentar aún más su misterioso origen y uso original, estos megalitos no son “cimientos” como siempre se declara. Ellos constituyen la parte superior del edificio original, o lo que podría haber sido. Cualquiera que sea su propósito, era esencial que las piedras más grandes tenían que estar en la parte superior, no en la parte inferior. Todo el edificio se invierte en concepto, hecho y disposición. Por debajo de ellos por lo menos 3 capas de piedras se pueden encontrar, mucho más pequeña aunque todavía monumentales en tamaño.

Otro ejemplo es que son independientes del templo Romano, mientras los Romanos construyeron la parte posterior de la pared de su templo al ras de esas 3 piedras (imagen de abajo), en uno de los lados del templo de Júpiter el perímetro claramente cae por debajo de la anchura de la estructura megalítica original, lo que permite que un nivel de megalitos sobresalgan llamativamente desde la base del templo — incongruente si fueran simplemente la base de piedras del templo Romano. Pero parece que los romanos no podían ampliar el edificio lo suficiente para cubrir la disposición de los megalitos.

Otro misterio se encuentra en el muro de piedra en el extremo o la parte trasera del templo, ese lado es el más famoso en imágenes porque muestra la proporción notable de los megalitos en contraste con otras piedras alrededor de ellos

En la base de la pared del fondo, las grandes piedras de Baalbek

La plataforma de Baalbek - Un colosal enigma

Las enormes piedras también siguen en este lado, aunque sus sub-estructuras siguen enterradas. El templo Romano dista mucho de estos bloques, otra indicación de que no están diseñadas para el templo sino que la preceden considerablemente

Como se ve en la imagen anterior el muro se compone de muchas piedras mal empotradas, muchos de ellos reutilizados desde el templo Romano arruinado por los árabes, los cruzados y los turcos cuando las ruinas fueron utilizadas como un fuerte. Pueden verse algunos trozos de entablamento Romano, así como ranuras cortadas en la roca para marcar las posiciones en la pared.

Ya que todas estas piedras son apiladas uno sobre el otro, es claro ver la evolución del trabajo de la piedra. Esto revela que algunas de las piedras apiladas en los megalitos son incluso mayores que los Romanos. Estos son también enormes piedras. Aún a pesar de su tamaño, ellos son todavía empequeñecidas por los bloques megalíticos.

La plataforma de Baalbek - Un colosal enigma

Para esta construcción son empleados bloques colosales: la extraordinaria imagen anterior muestra la famosa parte trasera del templo, los tres bloques que constituyen el llamado τρίλιθον (trilithon) pesan cerca de 1.500 toneladas cada uno. Estas piedras ciclópeas ciertamente no son Romanas. Las piedras Romanas cortadas en forma cuadrada han sido apiladas en la parte superior de ellos por los árabes o cruzados, quien transformaron a las ruinas en una fortaleza medieval. Mira lo pequeño que los dos hombres son en comparación con la mampostería ciclópea… y ni hablar de los megalitos en los que se construyeron.

Su estilo es idéntico a los monumentos de piedra de las culturas más antiguas que conocemos como egipcias y las culturas pre-incaica de Perú, similares a los de Malta y, francamente, como los que se encontró en los bancos de las Bahamas dentro del triángulo de la Bermuda.

La plataforma de Baalbek - Un colosal enigma

La plataforma de Baalbek - Un colosal enigma

Al excavar más profundo, se encontró el otro gran misterio, piedras perfectamente cortadas, aunque más pequeñas. Los megalitos no fueron diseñados como la base del edificio original, sino que estaban destinados a ser la parte superior. ¿Por qué? ¿Para que? Las piedras del templo Romano pueden verse levantados detrás y encima de ellos.

Esta evolución de cantería es notable. De los bloques pequeños de los Romano y Turco, vamos más abajo a los bloques monumentales idénticos de nuestras primeras culturas. Aún más abajo, no  vamos a los ladrillos de barro o cimientos primitivos de chozas, sino a las grandes piedras labradas.

No son simples artefactos, cortados y acomodadas. Estan perfectamente entalladas, piedras de 1.500 toneladas formando una cimiento que ni siquiera un gran templo Romano podría abarcarlo.

Nuestra propia ciencia e ingeniería de hoy en día no pueden explicarlo, ni que hablar de cual era su función. Al parecer, alguna civilización desconocidas podía mover estas grandes piedras, colocarlos en la parte superior de los demás, en un ajuste y alineación perfecta, antes del amanecer de nuestras culturas más antiguas.

¿Fueron los extraterrestres los que construyeron esta masiva plataforma?

El programa de TV Ancient Aliens de History Channel tiene un punto de vista interesante. En el episodio titulado “Extraterrestres y Lugares Sagrados”, los teóricos de los antiguos astronautas dicen que los enormes bloques de piedra que componen la base del complejo de templos de Baalbek tienen 9000 años de antigüedad.

Los teóricos sostienen que la base del complejo del templo fue utilizado – hace decenas de miles de años atrás – como una pista de aterrizaje o puerto espacial de naves extraterrestres. Como lo afirma la Epopeya de Gilgamesh, escrito hace unos 4.000 años por los sumerios, en donde llaman a Baalbek el lugar de aterrizaje de los dioses.

Columna aún en su cantera original de más de 2500 toneladas ¿Cómo la iban a mover?


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