MAYA – 4 Ciudades Misteriosas

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Autor del Blog: Jorge Mier Hoffman en Machupicchu

ZONA ARQUEOLOGIA DE  CALAKMUL

Calakmul -en maya dos montículos adyacentes- impresiona, no deja indiferente a nadie… Naturaleza y arqueología se muestran unidas ante tus ojos en su máxima expresión de grandeza. Todos los datos abruman: declarada Reserva de la Biosfera, forma al unirse con las reservas adyacentes el segundo pulmón natural más grande del continente y la mayor reserva ecológica tropical de México con una extensión de más de un millón de hectáreas. Alberga alrededor de 86 especies de mamíferos (jaguar, puma, ocelote, tigrillo y leoncillo, oso hormiguero, mono araña, mono aullador, tapir…). También es el hogar de unas 282 especies de aves, 50 especies de reptiles, 400 de mariposas y 73 tipos de orquídeas salvajes.

Insertada dentro de la propia selva se levantan, entre las copas de los árboles, los vestigios de la Antigua Ciudad Maya de Calakmul declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que fuera capital de uno de los reinos más grandes e influyentes de Mesoamérica, que hoy se hace evidente en su extensión y la magnificencia de sus construcciones.

Al ser esta región una de las más densamente pobladas en la época maya, el legado arquitectónico de esta civilización puede admirarse por doquier en sitios como Becán, ciudad rodeada por un foso único de defensa, Chicanná, Río Bec, Hormiguero, Balamkú y Xpujil.

A este último se puede llegar caminando desde la cabecera municipal homónima. En Xpuhil es posible contratar guías acreditados, puedes informarte de actividades de turismo de aventura, campismo, excursionismo, reconocimiento de flora y fauna, fotografía, investigación etnográfica… y puedes hospedarte en plena selva. Aquí todavía algunas mujeres mayas bordan huipiles (vestidos tradicionales campechanos) y graban en madera. Y para reponer fuerzas platillos principalmente elaborados con carne de animales domésticos y silvestres, preparados en pipián, salpicón y barbacoa. Sin duda la experiencia en esta región merece por lo menos programar dos días para disfrutarla al máximo. Toda una experiencia

ZONA ARQUEOLOGIA DE  KOHUNLICH

Kohunlich es el nombre de una ciudad y centro ceremonial maya, ubicado a unos 65 kilómetros de Chetumal, Quintana Roo, en la región de Río Bec, muy cerca de la frontera entre México y Belice.

El sitio de Kohunlich es relativamente extenso, unos 21 acres rodeados de bosque tropical. El trazado de los edificios y los restos de canalizaciones de agua y cisternas hace suponer que Kohunlich era una ciudad importante en su momento. En este sitio se encuentran cerca de 200 montículos, aunque muchos de ellos permanecen todavía inexcavados e invadidos aún por la vegetación.

La información arqueológica disponible hace suponer que Kohunlich recibió sus primeros habitantes cerca del año 200 d.C., aunque la mayoría de las construcciones más significativas fueron elaboradas entre el año 250 y 600 d.C. También puede suponerse que Kohunlichrepresentaba un punto de enlace del comercio entre las ciudades de la Península de Yucatán y varias ciudades mayas en Centroamérica.

El Edificio A-1 o de los Mascarones es uno de los más visitados porque tiene relieves monumentales de estuco que aún conservan la pintura roja que cubría todo el templo. Es probable que este edificio fuera construido durante el periodo Clásico Temprano y tiene mayor relación con el llamado estilo Petén.

El nombre antiguo del sitio se desconoce. La palabra Kohunlich con que se le denomina no es tampoco de origen maya, pues es el resultado de una transcripción fonética de su nombre original en inglés Cohoon Ridge, que significa lomerío de corozos o corozal, elaborada por el arqueólogo Víctor Segovia, quien fue el primero en explorar la región. El sitio se conoce desde 1912 cuando el arqueólogo Raymond Merwin visitó los asentamientos prehispánicos al norte del Río Hondo

ZONA ARQUEOLOGICA DE DZIBANCHÉ

Dzibanché es un sitio arqueológico maya ubicado en el estado mexicano de Quintana Roo a 78 km de la ciudad de Chetumal. Probablemente el asentamiento se remonta al año 200 a. C. siendo una pequeña aldea agrícola en sus inicios. Cuatro o cinco siglos después inició su gran despliegue urbano y social que llegaría a su apogeo en el periodo clásico. A esta época corresponden la acrópolis del conjunto Kinichná, el Edificio 1 o Templo del Búho y la primera etapa constructiva del Edificio 11 oTemplo de los Cormoranes. A partir del siglo XI d. C. la ciudad quedó abandonada.

Su nombre que en maya significa “escritura sobre piedra”, se le dio por el hallazgo de dinteles de madera con inscripciones calendarícas en la estructura conocida como Templo VI.

Descubren mural de estuco en relieve con policromía en Dzibanché, en Quintana Roo. Los hallazgos son dados a conocer luego de que especialistas reanudaron hace unos meses las investigaciones que el arqueólogo Enrique Nalda (1936-2010)

l estudio del sitio está lejos de concluir, pero puede decirse que de acuerdo a las investigaciones actuales el sitio seguramente habría sido fundado hacia 200 a.n.e., cuando se habrían edificado diversas plataformas y construcciones de material perecedero. Es a partir del clásico temprano (200 d.n.e.), que Dzibanché se convierte en una gran ciudad y se inicia el desarrollo de los enormes proyectos constructivos que hoy pueden verse. A esta época corresponden la acrópolis del conjuntoKinichná, el Edificio 1 o Templo del Búho y la primera etapa constructiva del Edificio 11 o Templo de los Cormoranes, por citar los más importantes.

Durante el periodo clásico mesoamericano tardío (600-800 d.n.e.), termina la etapa de construcción de enormes templos – basamentos de función ceremonial, pero por el contrario se produce una enorme expansión del asentamiento urbano, a través de la edificación de una gran cantidad de edificios públicos, palacios y casas agrupados en torno a barrios que posiblemente tuvieron implicaciones económicas y productivas. La arquitectura agrícola, manifestada a través de numerosas obras de acondicionamiento y modificación del paisaje, el crecimiento urbano fue muy importante en el Dzibanché de aquel tiempo.

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Dintel de madera labrada

Posterior al fin del periodo clásico mesomaericano terminal (ca. 1000 d.n.e.) parece haberse producido un periodo de ruptura y desintegración sociopolítica en la zona, que coincide con el abandono de otras ciudades mayas. Esto habría ocasionado el cese de las obras arquitectónicas en el sitio y su posterior abandono parcial. Después de 1200 d.n.e., la población, incorporada a un patrón disperso y ruralizado, establece sus casas en el espacio de las antiguas plazas y desmantela algunos edificios para aprovechar sus materiales constructivos. Para los siglos XV y XVI, los habitantes de Dzibanché acudían a los templos en ruinas solamente para depositar ofrendas y realizar ceremonias a los antepasados.

El recorrido por el conjunto Dzibanché se inicia con el Edificio VI o Templo de los Dinteles, un edificio relativamente aislado, cuya primera etapa constructiva conserva un basamento con cuerpos ornamentados con un diseño de talud y tablero similares a los construidos en Teotihuacán por esos tiempos. En la porción superior puede verse un templo bien conservado y correspondiente a la segunda etapa constructiva, en el que destaca un dintel de madera con la fecha 554 d.n.e.

Continuando el recorrido se llega hasta la plaza Gann, nombrada así en recuerdo del primer visitante académico al sitio. En esta zona se conserva una serie de edificios de diversas funciones y temporalidad, entre los que por supuesto destaca el Edificio II o Templo de los Cormoranes, que es un gran basamento de planta cuadrangular sobre el que se encuentra un templo de excepcional altura y estrechez.

Complementando la distribución de la plaza Gann se encuentran las estructuras 10, 11, 12 y 14, que corresponden a edificios residenciales construidos durante el clásico tardío y terminal (600 – 1000 d.n.e.), así como el Edificio XIII o Templo de los Cautivos.

Caminando hacia el extremo noreste de la plaza Gann puede accederse a la plaza Xibalbá, que funcionó como el centro principal de la ciudad desde tiempos muy tempranos.

El segundo conjunto que puede ser visitado es el de Kinichná, nombrado así por Thomas Gann a partir de un elemento en estuco con la representación del glifo Kin (sol o día), que se conserva en la parte posterior de la acrópolis. Este conjunto se encuentra 2 km

La acrópolis de Kinichná se complementa con una serie de edificios bajos alrededor de una plaza, que posiblemente funcionaron como plataformas para templos menores, o bien como edificios de función habitacional.

PIEZA
Dos máscaras de Dzibanché, Quintana Roo
IMÁGENES DEL CLÁSICO MESOAMERICANO
Sofía Martínez del Campo Lanz

Máscara de la ofrenda de la cámara 1 de la Estructura II o Templo de los Cormoranes, Dzibanché, Quintana, Roo. Arriba: Montaje de 1996. Página siguiente: Montaje de 2006, al concluir la nueva intervención en el Taller de Restauración del Museo Nacional de Antropología.
Fotos. Izquierda: Archivo Máscaras Funerarias. Derecha: Gerardo Cordero.

A partir del Renacimiento europeo, la concepción de la belleza perfecta ha sido expresada por las culturas occidentales a través del cuerpo y del rostro humano en sus proporciones clásicas. Es por ello natural que la modificación de la imagen en cuanto a su simetría y a la proporción de sus formas pueda representar para el observador una dilución del ideal de belleza aprendido y apreciado culturalmente. Lo anterior nos lleva a comprender de forma cabal que un objeto no es estético por sí mismo, lo será, sólo, en la opinión del observador que lo aprecie de tal manera.
La fisonomía humana, tantas veces representada en la plástica maya del Clásico, es evidencia ineludible de la concepción estética que los antiguos mayas tenían de sí mismos. Lo es también de la observación minuciosa de sus artistas, quienes plasmaban a los nobles personajes de manera fiel, retratando cada una de las peculiaridades que los distinguían. Durante poco más de cinco décadas hemos sido sorprendidos por algunos de estos objetos rescatados de los sepulcros, objetos que, de ser comprendidos, nos llevan a un amplio conocimiento de la cultura de la que forman parte. Se trata de las máscaras funerarias de mosaico de piedra verde, testimonio de ocasiones ceremoniales y de eventos rituales de los antiguos pobladores, manifestación material y concepción espiritual durante su vida en la tierra.

El universo metafórico presente en el ritual de enterramiento llega así hasta nosotros de forma tangible, como vestigios de épocas pasadas que en realidad han de considerarse como verdaderas obras de arte de exquisita manufactura y fuente de acercamiento a esa antigua civilización. Son hallazgos que forman parte fundamental de ese universo en vista de que el papel del rostro y en general de la cabeza en el mundo prehispánico son de suma importancia. Para la sociedad mesoamericana, la cabeza era la parte del cuerpo donde podía exhibirse la jerarquía de hombres y mujeres, y era en el rostro donde se podía descubrir el reflejo de la honra derivada de la edad y de la valentía (López Austin, 1980). Aquel personaje sepultado con un ajuar funerario y una máscara de piedra verde se contaba entre los elegidos de la sociedad maya, como lo indican la valía y el significado del material con el que se recreaba su rostro.

Los resultados de la investigación y el análisis interdisciplinarios de estos mosaicos hablan de ellos como de un testimonio vivo de la imagen de esos hombres, quienes compartían el ideal de la belleza divinizada representado en la deformación de los rasgos de su rostro. Tanto en la máscara de Pakal el Grande, de Palenque, como en aquellas procedentes de las zonas arqueológicas de Calakmul, Oxkintok, La Rovirosa y Dzibanché, estas asimetrías no son fortuitas, se encuentran plasmadas en las teselas que, al unirse con precisión en el conjunto del mosaico, revelan las diferencias antropomórficas, característica notable de estos rostros que nos miran.

ZONA ARQUEOLOGICA DE BONAMPACK

Bonampak es un sitio arqueológico maya ubicado en la Selva Lacandona, en el municipio de Ocosingo, estado de Chiapas,México, a unos 30 km al sur de Yaxchilán, cerca de la frontera de México con Guatemala, y pertenece a las ciudades de lacuenca del Usumacinta. Se trata de una zona arqueológica que fue dependiente de Yaxchilán. Todas las estructuras del sitio parecen haber sido construidas entre los años 580 y 800.

Su nombre en vocablo maya significa “Muros pintados”, y en ello reside la fama de este sitio, ya que sobre los muros de los recintos hay pinturas muy vistosas que aportan mucho acerca de la vida cotidiana de los mayas.

La zona arqueológica de Bonampak es un sitio maya del período Clásico, aunque probablemente estuvo ocupada desde un poco antes, su auge se registró entre el 650 a 850fue subsidiaria de Piedras Negras en el siglo VII y más tarde aliada a Yaxchilán gracias a su Ajaw Chan Muwan, el cual se casó con una princesa probablemente hija deItzamnaaj Balam III.

Se suele decir que la zona arqueológica fue descubierta por Giles Healy y Carlos Frey en abril y mayo de 1946, quienes fueron informados por los indígenas lacandones, llegando varias veces a la zona cuando se dirigían a realizar cultos en los edificios de la ciudad. Sin embargo, como en muchos otros casos, los indígenas ya conocían la localización del sitio, y el hallazgo se atribuye hoy a dos de ellos: José Pepe Chambor y Acasio Chan.

En Bonampak existen varios edificios de mediano tamaño, que circundan la plaza central, algunos de ellos poseen estelas muy bien labradas. Sin embargo, debe su fama a los murales que se localizan en uno de sus edificios conocido con el nombre de Templo de los Murales, aunque su nombre técnico es Estructura 1. Se trata de un edificio con tres cuartos completamente pintados del Período Clásico, ya conocido por su cerámica y otros ejemplos menores.

En 1948, se realizó una expedición del Instituto Carnegie y del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Las paredes fueron limpiadas con queroseno, que volvió temporalmente transparente el recubrimiento y las pinturas fueron fotografiadas extensivamente.

En 1996 comenzó el Proyecto de Documentación de Bonampak (en inglés, The Bonampak Documentation Project), coordinado por un equipo de investigadores de laUniversidad de Yale. Este proyecto incluye la realización de un estudio más detallado, nuevo rescate fotográfico y la reproducción de los murales.

Desde 1990 el proyecto La pintura mural prehispánica en México del Instituto de Investigaciones Estéticas (Universidad Nacional Autónoma de México), se dedica al registro y estudio de los murales precolombinos, como los de Bonampak, donde en 1997, Ernesto Peñaloza como parte del trabajo de dicho proyecto fotografía por primera vez en su totalidad los tres cuartos pintados, con este material se realizaron los tres desplegados que muestran los murales completos. Estas imágenes y los resultados de las investigaciones multidisciplinarias dirigidas por Beatriz de la Fuente y coordinadas por Leticia Staines, forman parte de los dos tomos dedicados a Bonampak (catálogo y estudios) de la serie la pintura mural prehispánica en México publicada por la UNAM.

Estado actual de los murales

Las pinturas datan del año 790 y fueron realizadas en una compleja técnica donde sobre un enlucido fresco de cal se aplicaron los pigmentos en un medio de agua cal (lechada) mezclado con un aglutinante orgánico. Los murales muestran la mano de un maestro que trabajó en compañía de por lo menos dos ayudantes. Los tres cuartos muestran una serie de eventos de su actualidad con gran realismo. El primero representa una procesión de sacerdotes y nobles. Una orquesta toca trompetas de madera, tañe tambores, y toca otros instrumentos; mientras los nobles charlan entre sí. El segundo cuarto muestra una escena de guerra, con prisioneros a los que les son arrancadas la uñas de los dedos de las manos, sentados ante el Señor Chan Muwan de Bonampak. Se presume que los prisioneros eran preparados para el sacrificio humano. El tercer cuarto muestra una ceremonia con bailarines ricamente ataviados y usando máscaras de dioses, y a la familia gobernante punzándose la lengua con agujas de maguey hasta hacerla sangrar, en uno de los muchos tipos de sacrificio que practicaban los mesoamericanos. La escena está acompañada por fechas numerales y los nombres de los participantes en la ceremonia.

Mary Miller, profesora de la Universidad de Yale, quien dirige el extensivo estudio de los murales, escribió que “probablemente, ningún artefacto antiguo del Nuevo Mundo ofrece una compleja visión de la sociedad prehispánica como las pinturas de Bonampak. Ningún otro trabajo relacionado con los mayas nos acerca a la vida de la corte con tan gran detalle, lo que hace de Bonampak y sus murales un recurso sin paralelo en la comprensión de la sociedad antigua.

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