EXTRATERRESTRE – Cerro Pintado

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Autor del Blog: Jorge Mier Hoffman en Machupicchu

Cerro Pintado - Desierto de Atacama - Tarapaca - 01- 02

GEOGLIFOS DE ATACAMA

Al norte de Chile, en el desierto de Atacama se encuentran gigantescas y estilizadas manifestaciones de arte prehistórico que adornan las altas laderas de los cerros, conocidas como geoglifos. Aunque no han despertado los debates de las no tan lejanas líneas de Nazca, ya que son visibles a pie en la distancia, si necesidad de vista aérea; su magnificencia conmueve y agita la imaginación y más de una vez se han elaborado teorías de su procedencia extraterrestre.

Los geoglifos en general, se distribuyen en las serranías del desierto, en la zona de los valles occidentales (sur de Perú, norte de Chile), cubriendo una superficie a lo menos de 500 km. en un sentido longitudinal de N. a S., por las tierras bajas de la vertiente occidental de la cordillera andina., generalmente se encuentran a lo largo de antiguas rutas del desierto y representan camélidos americanos, serpientes, figuras humanas y dibujos geométricos.

Los Geoglifos son expresiones rupestres que reflejan de buena manera, la gran odisea que debió vivir el hombre en estos parajes tan áridos; se observan también y con características particulares, en la costa y sierra del área sur peruana.

Cerro Pintado - Desierto de Atacama - Tarapaca 4

Las interpretaciones que podemos hacer de los geoglifos, sus significados o mensajes son testimonios del comportamiento de los grupos especializados de las sociedades andinas que se vincularon al tráfico regional e interregional; también es posible que respondan a sistemas de señalización para ese tránsito, otros corresponden a rituales de caravanas, siembra y cosecha.

La gran mayoría de ellos están realizados con la técnica extractiva. Un grupo menor son los que están hechos con la técnica de adicción; es decir, acumulando piedras de tonalidades oscuras de origen volcánico a manera de mosaicos y que contrastan con un fondo más claro característico de cerros y pampas del desierto. Un tercer grupo de geoglifos fue confeccionado por un proceso mixto de extracción y adición.

Geoglifos del Cerro Unit

Se ubica a 84 km. al noreste de Iquique. Se trata de un cerro aislado con geoglifos monumentales. Aquí se ubica el “Gigante de Atacama”, figura humana de 86 m de alto y de 3.000 m2 de superficie y otras figuras geométricas de gran tamaño trazadas sobre las laderas oeste y sur. La técnica empleada en su confección es de tipo mixta, es decir mediante la acumulación de piedras y vaciado del terreno.

Son un total de 21 figuras, se presume que fueron realizadas por culturas que habitaron la región entre los años 1.000 y 1.400 d. C. como una forma de rendir culto a divinidades especiales.

Se identifican dos paneles, uno hacia el sur con 12 figuras de forma geométrica y una zoomorfa; el otro panel se orienta hacia el oeste, siendo la figura principal la del gigante, junto a otras 7 formas geométricas a 100 a 200 m2.

Geoglifos en Cerros Pintados

96 Km. al sureste de Iquique. Son manifestaciones rupestres prehispánicas que datan del siglo IX d. C., se ubican sobre una ladera de cerros de 45º de inclinación aproximada y de 5 Km. de longitud.

Pintados, ubicado a unos 1.035 msnm., tiene 355 figuras de las cuales 137 corresponden a formas geométricas, 97 son zoomorfas y 121 antropomorfas. En Cerros Pintados se puede observar claros senderos que fueron parte del sistema de rutas, por lo general con una buena cantidad de llamas, que cruzaban el desierto para conectar la costa con la pampa, valles, quebradas, cordillera y el altiplano andino en forma continua.

De acuerdo al patrón estilístico es posible establecer algunos contactos y relaciones culturales con Tiwanaku.

Geoglifos de Azapa

Se ubican a 4 Km. al sureste de Arica. En Azapa, destacan los paneles denominados La Tropilla y Cerro Sagrado.

El primero lo integra un hermoso conjunto de camélidos encabezados por dos personajes con caracteres “Chamánicos”, que podrían simbolizar los espíritus que guían la tropa hacia la costa.

Por su parte, los geoglifos del Cerro Sagrado, están asociados a la ocupación Inca, se define por un conjunto de dos personajes, el mayor con atuendo o tocado sobre la cabeza y las figuras de lagarto y serpiente, junto a ellos resaltan llamas, aves, y otras figuras menores. El arqueólogo norteamericano Junius Bird en 1945 fotografió este conjunto donde se observa un corral en la base del cerro. Por allí pasaban los senderos que unían el valle con la costa, sorteando la quebrada de Acha, y alcanzar el sector de las cuevas al sur de Arica. Todo esto, junto a la aldea y cementerio Inca localizados por los arqueólogos locales en la década del setenta, que lamentablemente ya no existen, quedando sólo como testigo el geoglifo.

El término ‘geoglifos’ fue acuñado por Mostny y Niemeyer en 1983 para definir las grandes figuras distribuidas en las laderas y las pampas del desierto, distribuidos en un área que se extiende desde el curso inferior del valle de Lluta en el norte, hasta el río Loa en el sur. Geoglifos ocurren en localizaciones geográficas similares en el sur de Perú, donde, en la franja del desierto junto al Pacífico, hay ejemplos espectaculares, estudiadas por Reiche (1980), Reinhard (1983), Clarkson (1992, 1998) y otros.
Teniendo ambos grupos en conjunto, su distribución en la sub-área de los Valles Occidentales (sur de Perú, norte de Chile) tiene una superficie de 1.000 kilometros de largo y 150 kilometros de ancho.
La localización se encuentran solos o en grupos de lo que llamamos “paneles”, algunos de los cuales puede contener más de 50 figuras.Los geoglifos fueron realizados por aprovechar al máximo las características geológicas y geográficas del desierto. La mayoría fueron hechas por “raspar” la capa de oxidación de la superficie, produciendo un diseño ligero que contrasta con el material más oscuro a su alrededor. Esta se define como un extractivas “técnica. Encontramos ejemplos de esta técnica en los grupos de 1 Cerros Pintados, Cerro Mono, Cerro Sombrero, Santa Rosita, en las quebradas de Tarapacá, Ariquilda Altos, Mapocho y otros, o en las pampas de Bajada Iquique, Cerro Unita, etc otra técnica, que se encuentra con menos frecuencia, consiste en reunir material de la superficie (piedras) como un mosaico, y es conocido como el aditivo ‘técnica’, en la que el contraste de figuras oscuras con el fondo más claro que el suelo del desierto.
Una tercera técnica, que combina las otras dos, es conocido como el “mixto” técnica, y hace posible la producción de un contraste armonioso en los geoglifos tanto a través de la extracción y la adición de material. El resultado es una figura de diseño más complejas, como en Cerros Pintados, en Altos de Tamentica, Guatacondo, Rosita Cerro y otros lugares.Un ejemplo de una atípica o incluso única técnica se ve en el geoglifo del Alto Sur en la desembocadura del barranco de Camarones: es un “sol” figura en un doble “mixto” técnica – es decir, no sólo utiliza extracción y el agregado de material de la superficie, sino también de color rojo (líquido) de la pintura. El pigmento rojo se ha analizado y se encontró que el óxido de hierro mezclado con agua de mar (Briones 1984).
Los geoglifos del norte de Chile han tenido una variedad de interpretaciones relacionadas con su función, con un énfasis en las actividades de los grupos prehistóricos de las caravanas. Desde las primeras exploraciones del desierto de Atacama, los humanos se vieron obligados a adoptar soluciones cuidado para sobrevivir.
A través de la incorporación de la llama como un sistema de transporte, fueron capaces de aumentar sus conocimientos de la geografía regional y sus diferentes ambientes extremos como la “puna”, cordilleras, barrancos, pampas y salinas, y llegar a puntos que fueron a distancia y difícil. El conocimiento acumulado incluidos los fundamentos tales como la ubicación de los recursos hídricos y su calidad. No menos importante era el conocimiento de la distribución de forraje en cantidad suficiente para mantener el sistema de caravanas. Así, las poblaciones de la región finalmente armar una compleja red de caminos para servir a los grupos especializados que cruzaban las diferentes regiones geográficas del desierto.
La última investigación ha identificado más de 5000 geoglifos, entre los que las formas geométricas son enormemente dominante y, a continuación formas figurativas, ya sea antropomórficas o zoomórficas, de forma aproximadamente equivalente.
Extendida sobre un área de aproximadamente 150.000 kilómetros cuadrados, es generalmente aceptado que los geoglifos se construyeron un poco más tarde de las Líneas de Nazca, entre 600AD y 1.500 dC. Varían en tamaño desde 1 hasta 120 metros y se puede encontrar en grupos de hasta 65 años.
GEOGLIFOS GEOMÉTRICOS
van desde simples motivos convencionales a los diseños más complejos. Muchos diseños se asemejan a los textiles y la cerámica, tales como círculos, círculos concéntricos, círculos con puntos, rectángulos, la igualdad de cara cruces, flechas, simples líneas paralelas, líneas paralelas complejas, espirales, rombos intensificado simples y complejas. Se encuentran aislados o formando grupos con o sin orden aparente.
Hay algunas notables figuras lineales establecidos a nivel, en superficies horizontales, algunos de ellos más de cien metros de largo, y también las concentraciones de los círculos, siempre alrededor de los caminos.
ZOOMORPHIC CIFRAS
figuras zoomorfas son camélidos en parejas o en líneas, figuras de felinos, aves de los lagos, mar o tierra, como los flamencos, gaviotas, águilas, ñandúes, serpientes, sapos, lagartos, zorros, perros, monos y peces, especialmente en mar abierto especies como delfines o tiburones.
EL GIGANTE
El Gigante de Atacama (en español: Gigante de Atacama), es un geoglifo grandes antropomorfos en el desierto de Atacama, Chile. Ubicado en el Cerro Unitas “, este es el más grande la figura antropomórfica prehistórica en el mundo con una altura de 86 metros (282 pies) y representa a una deidad para los habitantes locales desde 1000 hasta 1400 EC.

EXTRATERRESTRE DE ATACAMA

Hace algunos días damos cuenta de la noticia del próximo estreno del documental Sirius (ver trailer), que en resumen, mostraba el trabajo hecho por el investigador ovni, Dr. Steven Greer. Si bien el documental habla ampliamente del tema Ovni, desde la ocultación de los gobiernos sobre el tema (en especial del estadounidense) hasta del descubrimiento de la tecnología que estaría detrás de las supuestas naves extraterrestres, lo que más llamó la atención fue la presentación del esqueleto de un supuesto ser alienígena, el mismo que según el documental, luego de un análisis de ADN, demostraba que no era humano o mejor dicho, de “clasificación desconocida”.

LA HISTORIA DEL EXTRATERRESTRE DE ATACAMA

En un principio hay que resaltar que si bien la figura de este esqueleto se ha dado a conocer a nivel mundial con la propagación de este documental, la historia de su hallazgo es antigua.

Todo comenzó en el 2003 cuando un hombre, llamado Oscar Muñoz, se encontraba en el histórico pueblo La Noria, intentando hallar algún artículo de valor en medio del desierto. Cuando Muñoz se encontraba cerca de la ex iglesia de ese pueblo, se topó con un género blanco que estaba atado con una cinta violeta y en cuyo interior se hallaba el extraño esqueleto de características humanas que medía no más de 15 centímetros.

Según contó el 19 de octubre de ese año, el periodista Camilo Aravena Arriagada en el diario La Estrella de Iquique, aquel esqueleto mostraba a “una criatura con dientes filudos, un cráneo abultado y una extraña protuberancia sobre este. Además, su escamoso cuerpo era de color oscuro y, a diferencia de los humanos, contaba con nueve costillas”.

Luego de su hallazgo, Oscar Muñoz decidió comentar y mostrar a unos compañeros suyos el extraño hallazgo. Fue justamente uno de ellos, llamado Alejandro Dávalos, quien fue la primera persona en fotografiar a la criatura.

EXPERTOS CHILENOS DEBATEN

En la nota del diario La Estrella, se da cuenta además del debate que se originó en Chile entre los expertos ufológicos de ese país por el hallazgo del “Alien nortino”, “Extraterrestre de La Noria” o “Feto”, como comenzaron a llamarle distintos medios de comunicación sureños. Y es que la discusión iba precisamente por dos opciones principales o era un ser extraterrestre caído en nuestro planeta, o era un feto animal o humano.

Si bien muchos de los expertos se mostraron cautelosos sobre la afirmación de que podía tratarse de un ser extraterrestre. El reconocido investigador ovni chileno, Rodrigo Fuenzalida, fue claro en negar esta posibilidad y considerar que se trataba simplemente de un feto.

“Tras observar de cerca la pequeña figura, logré apreciar algo que parecen ser restos del cordón umbilical, y es notorio un fuerte golpe en la zona parietal izquierda, que pudo haber desencajado el cráneo dándole la forma tan sorprendente que presenta actualmente. Este tema responde más a un enigma, al que deberán dar respuesta profesionales del área de la medicina o la biología, ya que no se trata de un caso ufológico ni tiene relación alguna con seres extraterrestres”, explicó Fuenzalida en ese entonces al portal Terra.cl.

Siguiendo esa línea, el jefe de la carrera de Biología Marina de la Universidad Arturo Prat, el Dr. Walter Seinfeld, consideró en ese entonces que también se trataba de un ser humano. “Sin lugar a dudas es un mamífero y estoy casi seguro de que es un ser humano”. Dijo el especialista aunque aclaró que no podía dar una opinión más definitiva sin examinar a la criatura.

Ahora, y ante la promesa del documental Sirius de dar nuevas pruebas sobre el origen “desconocido” de este extraño ser, evidentemente contradeciría las especulaciones de que la extraña criatura de Atacama sea un feto.

EXTRATERRESTRE EN VENTA

Sea extraterrestre o no, lo cierto es que pocos días después de su hallazgo, Muñoz decidió vender estos restos a un habitual cliente suyo. El comprador fue un empresario de Iquique que poseía un pub en esta ciudad y que solía adornar su local con diversas antigüedades u objetos curioso.

El costo del pequeño esqueleto fue de unos 30 mil pesos (alrededor de US$ 60 o unos 160 soles). Tiempo después, el dueño del local comenzó a cobrar 500 mil pesos (1000 dólares) a sus clientes por permitirles una fotografía con el ser y 750 mil pesos (1600 dólares) por dos fotografías.

Por último, según el investigador Antonio Huneeus, luego la criatura fue comprada por un empresario español por un precio desconocido y fue trasladado a España en donde se le perdió el rastro. Huneeus especula que quizá fue en este país, específicamente en un evento de Exopolítica realizado el 2009 Barcelona, donde el Dr. Steven Greer, probablemente conoció o tuvo noticias de este extraño esqueleto.

EL “EXTRATERRESTRE” PERUANO

Pero este caso no es el único que habla sobre supuestas criaturas extraterrestres halladas muertas en nuestro planeta. El caso más conocido es el llamado Ser de Metepec, hallado en México y si bien todas las pruebas van hacia el camino del fraude, el reconocido investigador ovni de ese país, Jaime Maussan, sigue defendiendo la autenticidad de esta criatura, es más, en enero de este año, tuvo un discurso muy parecido al que presenta Greer en el documental Sirius, que el Ser de Metepec había sido sometido recientemente a pruebas de ADN y las conclusiones, según el propio Maussan, habían señalado que se trataba de un ser hijo de madre humana pero de padre “no humano”.

Pero nuestro país no se queda atrás y es que también tenemos en Perú a nuestro propio extraterrestre. En noviembre del 2011, Renato Dávila, antropólogo del Museo Privado de Ritos Andinos, del distrito de Andahuaylillas, en el Cusco, anunció a diversos medios el hallazgo de una momia no humana, es decir, extraterrestre, en la ciudad imperial. El revuelo mediático fue importante debido a que el antropólogo aseguraba que había llegado a esa conclusión luego de que médicos españoles y rusos habían analizado la momia y habían concluido de que se trataba de algo fuera de este planeta, sin embargo, días después, se supo que aquellos médicos no habían analizado a profundidad el cuerpo y solo lo hicieron de manera superficial como cualquier turista que visita el Cusco. Después de este incidente, la llamada “momia extraterrestre” continúa en el Museo de Ritos Andinos, pero nunca más se habló más del tema.

PEQUEÑAS CRIATURAS

Por último, hay que destacar que si algo une a los seres de Atacama, Metepec y Cusco, a parte de su extrañeza, es su pequeño tamaño. No sé si sea un dato importante para tomar en cuenta, pero quizá lo sea, si se cree en la teoría de que se tratarían de mamíferos ya sean humanos o no. El Ser de Atacama por ejemplo mide 15 centímetros, el Ser de Metepec también tiene el mismo tamaño y la momia de Cusco, unos 50 centímetros.

Sea como fuere, y volviendo al tema del Ser de Atacama, será cuestión de esperar a ver qué sorpresas nos trae este nuevo documental Sirius que anuncia ser uno de esos documentos reveladores sobre el tema del fenómeno ovni en el mundo.

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