CRANEOS DE CRISTAL – Misterio

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Autor del Blog: Jorge Mier Hoffman en Machupicchu

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Un Artículo del Libro “El Código Maya y los Siete Estigmas” de su Autor Jorge Mier Hofman, basado en el misterioso legado maya, sus  enigmas y códigos que marcan el destino de la humanidad en su pasado y futuro.

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Cuenta una leyenda que los mayas dispersaron por el mundo trece calaveras talladas, que heredaron de los habitantes de la legendaria Atlántida antes de que su continente se hundiera en el mar; y que, cuando estas se hallen y reúnan en un solo lugar, será el tiempo en que la sabiduría de los atlantes habrá de ser trasmitida a la humanidad.

Una versión también dice que cada calavera corresponde a uno de los trece mundos que fueron habitados por los seres humanos. El último de estos trece mundos sería el nuestro. Por eso se dice que son 12 +1 calaveras, que fueron traídas y repartidas por toda la Tierra para recabar sobre nuestro aprendizaje y responder por nuestra existencia.

La última película de Indiana Jones se inspira en la leyenda de los misteriosos cráneos de cristal de origen extraterrestre:

Actualmente, hay varias de estas calaveras exhibiéndose en las vitrinas de distintos museos del mundo, y ya han sido descubiertas por lo menos ocho de las trece. Están en distintas manos y cada una de ellas ha sido bautizada con un nombre propio, según la especialista en la materia, Ellie Crystal.

La más conocida es la Calavera SKULL OF DOOM, también llamada la “Calavera del destino” o “Cráneo del destino”. Su aspecto y medidas son casi réplicas exactas de la  calavera humana. Está hecha de una sola pieza del más puro cristal de cuarzo y tiene la mandíbula articulada; casi no tiene imperfecciones. Por su forma y tamaño, se presume que es un cráneo femenino.

En el año 1919, Frederick Albert Mitchell-Hedge, un aventurero británico, viajó a Belice junto a su hija Anna. Cerca de esa ciudad, descubrieron un área arqueológica entre las ruinas de la ciudad maya de Lubaantun. Mitchell-Hedge andaba en búsqueda de algún vestigio que le ratificara la existencia de la Atlántida, hasta que en el decimoséptimo cumpleaños de su hija adoptiva Anna (1/1/1924), escudriñando entre las ruinas de un templo, esta vio un haz de luz entre las piedras. Al mover los bloques, pudieron desenterrar una fascinante calavera. Dicha experiencia es narrada por Mitchell-Hedge en susitio web.

La leyenda cuenta que había cerca de 300 indios trabajando en las excavaciones. Cuando la calavera apareció en la superficie, todos ellos se arrodillaron con admiración y respetuosamente ante ella, y besaron con recogimiento el terreno.

Los científicos de hoy no tienen respuestas claras sobre la forma tan perfecta en que fue tallada la calavera. Hoy en día, no existe ninguna herramienta capaz de esculpir semejante pieza porque fue hecha con un sólo trozo del más puro cristal, y tallada en contra del eje natural de la roca. No hay evidencia ni rastro alguno que haga pensar que se hubiera utilizado alguna herramienta metálica. Por eso, hay personas que aluden su confección a seres extraterrestres. Mitchell-Hedges, por su parte, sostenía que a los mayas les debió haber llevado unos 150 años trabajando todos los días de sus vidas, generación tras generación, frotando un inmenso bloque de cristal con arena hasta que se completó el cráneo perfecto.

En 1970, Anna y la familia Mitchell-Hedges entregaron el cráneo a los laboratorios de Hewlett Packard para un acucioso estudio científico. Dicho laboratorio, luego de extensos exámenes, demostró que la calavera estaba hecha con un solo bloque de cristal y que aun, con toda la tecnología actual, sería imposible realizar otra igual.

Otra de las calaveras de cristal está en el Museum of Mankind, del British Museum en Londres, Inglaterra. Esta calavera, llamada “Calavera Británica”, se considera gemela a la “Calavera del destino”. Su diferencia consiste en que la llamada “Británica” tiene la mandíbula fija.

Los historiadores piensan que ambas calaveras fueron hechas por las mismas manos. El Museo Británico la adquirió al joyero Tiffany`s de Nueva York en 1998. Tíffany`s no supo, o no quiso, explicar de dónde la había sacado.

La calavera SHA-NA-RA se encontró en México en 1995. Se dice que se usaron técnicas psíquicas para conocer el lugar donde estaba. Nick Nocerino, su propietario, fundó el Instituto de Investigación Parapsicológico. El grupo de investigación ha recopilado mucha información sobre cada una de las calaveras encontradas, que son ordenadas por antigüedad, según informa el sitio Web de la especialista Ellie Crystal.

Calavera MAYA: Descubierta en Guatemala en 1912. Esta calavera está tallada en cuarzo y pertenece a un supuesto “Monje maya”. También fue estudiada científicamente en Hewlett-Packard.

Calavera LAZULI: Tallada en lapislázuli. Descubierta en 1995 en el norte del Perú por indígenas incas. Una tribu cercana aseguraba que era obra de “espíritus malignos”.

Calavera JESUITA: Se tiene noticias de ella desde 1534. San Ignacio de Loyola, fundador de los Jesuitas, la tuvo en su poder. Dicen que atrae toda clase de pájaros.

Calavera  SHUI TING ER: Tallada en amazonita. Fue descubierta hace 130 años por el arqueólogo chino Yeng Fo Huu en el suroeste de Mongolia.

Calavera OCEANA: Esculpida en cuarzo. Perteneció a un campesino brasileño que vive en una región remota de la Amazonia. Se cree que fue descubierta por los indígenas. En el año 2004 fue donada al Museo de minerales por un distribuidor de joyas brasileño.

Calavera ET: Descubierta en 1906 en Guatemala. Es de cuarzo ahumado. Se caracteriza por la forma puntiaguda del cráneo y la mandíbula pronunciada. Tiene cierto aire no humano. Es parte de la colección privada de Broma Van Dietan. Broma recorre el mundo para compartir los supuestos poderes curativos que posee la calavera.

Calavera MAX: La mayor calavera de cristal conocida, descubierta en Guatemala. Se cree que fue usada en rituales para sanar. También se la llama la calavera de cristal de Texas. Pasó de manos de un espiritualista tibetano JoAnn Parks de Houston, Texas. La familia permite visitar a Max y la ha prestado para hacer varias exposiciones en EE. UU.

Calavera La Compasión: Es un descubrimiento del momento. Maya Shaman y el anciano Hunbatz Men dijeron que era de origen atlante la primera vez que la examinaron en la Conferencia de la calavera de cristal.

Calavera BABY LUV: De cuarzo rosa, descubierta en 1700 por un monje del monasterio de Luov (Ucrania).

Sea como fuere, la historia y la leyenda de las calaveras de cristal siguen fascinando a mucha gente, y los aficionados insisten en las propiedades paranormales que poseen. Aun así quedan muchas incógnitas sin resolver. Persiste la incógnita de por qué, cómo y cuándo fueron creadas esos tallados tan exquisitos y difícil en cristales tan frágiles, imposible de esculpir.

Los cráneos de cristal son unos cráneos tallados en cuarzo transparente o lechoso, conocido en la historia del arte como “cristal de roca”, cuyos descubridores afirman que son artefactos mesoamericanos precolombinos.

Algunos miembos del movimiento New Age afirman con frecuencia que los cráneos muestran fenómenos paranormales, siendo frecuentemente representados de esta forma en obras de ficción. Los cráneos de cristal han sido un tema popular, apareciendo en numerosas series televisivas de ciencia-ficción, novelas, películas, videojuegos y una marca de vodka.

lgunos investigadores han hecho una distinción entre los pequeños cráneos de cristal del tamaño de un abalorio, que aparecieron a mediados del siglo XIX, y los grandes cráneos (aproximadamente de tamaño real) que aparecieron a fines de ese siglo.

El comercio de artefactos precolombinos falsos se desarrolló a fines del siglo XIX a tal punto que en 1886, el arqueólogo William Henry Holmes del Instituto Smithsoniano escribió un artículo titulado “El comercio con antigüedades mexicanas espurias” para la revista Science. Aunque los museos habían comprado cráneos antes, fue Eugène Boban, unanticuario que abrió su tienda en París en 1870, quien es más asociado con las colecciones de cráneos de cristal de los museos del siglo XIX. La mayor parte de la colección de Boban, inclusive tres cráneos de cristal, fue vendida al etnógrafo Alphonse Pinart, que donó la colección al Museo Trocadéro, que más tarde sería el Museo del Hombre.

Se ha establecido que tanto el cráneo de cristal del Museo Británico como el del Museo del Hombre13 en París fueron vendidos por el comerciante de antigüedades francés Eugene Boban, que tuvo su negocio en Ciudad de México entre 1860 y 1880. El cráneo de cristal del Museo Británico fue comprado de Tiffany en Nueva York, mientras que el cráneo de cristal del Museo del Hombre fue donado por el etnógrafo Alphonse Pinart, que lo compró de Boban.

Una investigación llevada a cabo por el Instituto Smithsoniano en 1992 en un cráneo de cristal suministrado por una fuente anónima que dice haberlo comprado en Ciudad de México en 1960 y que es de origen azteca, también concluyó que fue hecho en fecha reciente. Según el Instituto Smithsoniano, Boban compró en Alemania los cráneos de cristal que vendía – hallazgos que concuerdan con los del Museo Británico.

En mayo de 2008, un estudio detallado de los cráneos de cristal del Museo Británico y el Instituto Smithsoniano fue aceptado para su publicación en Journal of Archaeological Science. Empleando un microscopio electrónico y cristalografía de rayos X, un equipo de investigadores británicos y estadounidenses hallaron que el cráneo del Museo Británico fue labrado con una sustancia abrasiva áspera, como corindón o diamante, y modelado empleando una herramienta de disco rotativo hecha de un metal adecuado. El espécimen del Instituto Smithsoniano fue labrado con un abrasivo diferente, el carburo de silicio (SiC), que es una sustancia sintética manufacturada con modernas técnicas industriales. Dado que la síntesis del carborundo data solamente de la década de 1890 y su amplia disponibilidad data del siglo XX, los investigadores concluyeron que “[se] sugiere que fue hecho en la década de 1950 o después”.

El cráneo Mitchell-Hedges

Quizás el más famoso y enigmático cráneo, supuestamente fue descubierto en 1924 por Anna Le Guillon Mitchell-Hedges, hija adoptiva del escritor popular y aventurero británicoF.A. Mitchell-Hedges. Es el tema de El cráneo de cristal de Lubaantún, un video documental hecho en 1990.24 Los investigadores del Instituto Smithsoniano que lo examinaron, observaron que era “casi una réplica del cráneo del Museo Británico–casi de la misma forma, pero con los ojos y dientes modelados con más detalle”.

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Anna Hedges afirmaba que encontró el cráneo enterrado bajo un altar colapsado en el interior de un templo en Lubaantún, en Honduras Británica, hoy Belice. Hasta donde puede comprobarse, F.A. Mitchell-Hedges no hizo mención del supuesto descubrimiento en cualquiera de sus escritos sobre Lubaantún. Además, otras personas presentes al momento de la excavación no han documentado el descubrimiento del cráneo ni la presencia de Anna en la excavación.

El cráneo está hecho de un bloque de cuarzo transparente de casi el tamaño de un cráneo humano pequeño, con una altura de 13 cm (5 pulgadas), 18 cm (7 pulgadas) de longitud y 13 cm de ancho. La mandíbula está separada. A inicios de la década de 1970 estuvo bajo el cuidado temporal del restaurador independiente Frank Dorland, que tras inspeccionarlo afirmó que había sido “tallado” sin tomar en cuenta los ejes naturales del cristal y sin emplear herramientas metálicas. Dorland indicó que no era capaz de encontrar marcas de arañazos, a excepción de marcas de lijado mecánico en los dientes, especulando que primero fue cincelado en forma básica, probablemente empleando diamantes, y que el modelado, lijado y pulido finos fueron logrados mediante el empleo de arena por un periodo de 150 a 300 años. Él dijo que podía tener una antigüedad de 12.000 años. A pesar que con el paso de los años se han hecho varias afirmaciones sobre las propiedades físicas del cráneo, tales como una supuesta temperatura constante de 21° C (70° F), Dorland indicó que no había diferencias de propiedades entre el cráneo y otros cristales naturales de cuarzo.

Mientras estaba a cargo de Dorland, el cráneo atrajo la atención del escritor Richard Garvin, que entonces trabajaba en una agencia publicitaria supervisando la publicidad deHewlett-Packard. Garvin hizo arreglos para que el cráneo sea examinado en los laboratorios de cristales de Hewlett-Packard en Santa Clara, California, donde fue sometido a varias pruebas. Los laboratorios solamente determinaron que no estaba formado por dos piezas distintas, como había supuesto Dorland, sino que había sido tallado a partir de un solo cristal de cuarzo. La prueba de laboratorio también determinó que la mandíbula había sido tallada a partir del mismo cristal de crecimiento levógiro como el resto del cráneo.30Hewlett-Packard no investigó sobre el método empleado en su manufactura o su fechado.

Bill Homann i Kryształowa czaszka

Al igual que las marcas de lijado mecánico en los dientes observadas por Dorland, el arqueólogo mayista Norman Hammond reportó que los agujeros (supuestamente para varillas de apoyo) mostaban signos de haber sido hechos con herramientas metálicas. Anna Mitchell-Hedges rechazó solicitudes posteriores para permitir que se le efectúen más pruebas científicas al cráneo.

La referencia publicada más temprana del cráneo es el número de julio de 1936 de la revista antropológica británica Man, donde se describe que se encuentra en poder de Mr. Sydney Burney, un marchante de arte londinense que dijo haberlo tenido desde 1933. No se mencionó a Mitchell-Hedges. Hay evidencia documental que Mitchell-Hedges lo compró de Burney en 1944. El cráneo estaba en custodia de Anna Mitchell-Hedges, la hija adoptiva de Frederick. Ella prontamente rechazó que el cráneo fuese examinado por expertos (haciendo muy dudosa la afirmación de que fue examinado en 1962 por R. Stansmore Nutting).

A. Mitchell-Hegdes solmente menciona de forma breve al cráneo en la primera edición de su autobiografía, El peligro, mi aliado (1954), sin especificar en donde o por quién fue encontrado.Él solamente afirmó que “tiene por lo menos 3.600 años de antigüedad y era empleado por el Sumo Sacerdote maya en ritos esotéricos. Se dice que cuando él deseaba la muerte con ayuda del cráneo, esta invariablemente ocurría”.Todas las ediciones siguientes de El peligro, mi aliado omitieron por completo mención alguna del cráneo.

Eugène Boban, principal comerciante de artefactos precolombinos durante la segunda mitad del siglo XIX y probable fuente de varios cráneos de cristal.

En una carta de 1970, Anna también afirmó que “los mayas del lugar le contaron que el cráneo era empleado por el sumo sacerdote para desear la muerte”. Por esta razón, el artefacto es a veces mencionado como “El Cráneo del Destino”. Anna Mitchell-Hedges hizo giras con el cráneo desde 1967, exhibiéndolo previo pago de la entrada. Ella hizo giras con el cráneo entre 1988 y 1990. Continuó dando entrevistas sobre el artefacto hasta su muerte.

En sus últimos ocho años, Anna Mitchell-Hedges vivió en Chesterton, Indiana, con Bill Homann, con quien se había casado en 2002. Ella murió el 11 de abril de 2007. Desde entonces el cráneo Mitchell-Hedges ha estado en custodia de Bill Homann. Él sigue creyendo en sus propiedades místicas.

En noviembre de 2007, Bill Homann trajo el cráneo a la oficina de la antropóloga Jane MacLaren Walsh, en el Museo Nacional de Historia Naturaldel Instituto Smithsoniano, para ser examinado. Walsh llevó a cabo un examen detallado del cráneo empleando luz ultravioleta, un microscopio óptico de alta potencia y tomografia computarizada. Homann trajo de nuevo el cráneo al museo en 2008 para que pueda ser filmado para un documental de Smithsonian Networks, La leyenda del cráneo de cristal y en esta ocasión Walsh fue capaz de hacer dos moldes de silicona con las marcas de herramientas para ser analizados mediante microscopio electrónico de barrido (MEB). Las micrografías del MEB revelaron evidencia que el cristal había sido labrado con una herramienta rotativa de metal duro cubierta con un abrasivo duro, como el diamante. La extensiva investigación de Walsh sobre artefactos de México y América Central mostró que los artesanos precolombinos tallaban la piedra desgastando su superficie con herramientas de piedra o madera, empleando más tarde herramientas de cobre, en combinación con una variedad de arenas abrasivas o piedra pulverizada. Estos exámenes hicieron que Walsh concluyera que el cráneo probablemente fue tallado en la década de 1930 y se basó en el cráneo del Museo Británico, que había sido continuamente exhibido desde 1898.

El cráneo del Museo Británico

El cráneo de cristal del Museo Británico apareció por primera vez en 1881, en la tienda del anticuario parisino Eugene Boban. Su origen no está indicado en su catálogo de aquel entonces. Él dijo que trató de venderlo al Museo Nacional de México como un artefacto azteca, pero no tuvo éxito. Más tarde Boban mudó su negocio a Nueva York, donde el cráneo fue vendido a George H. Sisson. Fue expuesto en la reunión de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia en Nueva York en 1887 por George Frederick Kunz. Fue subastado y comprado por Tiffany & Co., que más tarde lo vendió al Museo Británico en 1897. Este cráneo es muy parecido al cráneo Mitchell-Hedges, aunque es menos detallado y no tiene una mandíbula móvil.

El Museo Británico cataloga la proveniencia del cráneo como “probablemente europeo, siglo XIX d.C.” y lo describe como “no es un artefacto precolombino auténtico”. Se ha establecido que este cráneo fue hecho con herramientas modernas y no es auténtico

El cráneo de París

El más grande de los tres cráneos vendidos por Eugene Boban a Alphonse Pinart (a veces llamado Cráneo de París), con unos 10 cm de alto, tiene un agujero perforado verticalmente a través de su centro. Forma parte de una colección que se encuentra en el Museo del Muelle Branly y fue sometido a pruebas científicas que se llevaron a cabo en 2007-2008 por el Centre de recherche et de restauration des musées de France (Centro de investigación y restauración de los museos de Francia, o C2RMF). Tras una serie de análisis llevados a cabo durante más de tres meses, los ingenieros del C2RMF llegaron a la conclusión de que “ciertamente no es precolombino, muestra huellas de pulido y lijado efectuados con herramientas modernas”. Las pruebas en el acelerador de partículas también revelaron huellas de agua ocultas que fueron fechadas en el siglo XIX, por lo que el Muelle Branly emitió una declaración en donde las pruebas “parecen indicar que fue hecho a fines del siglo XIX”.

Los investigadores del C2RMF publicaron en 2009 los resutados de investigaciones posteriores para establecer cuando fue tallado el Cráneo de París. Los análisis con microscopio electrónico de barrido (MEB) indicaron el uso de máquinas herramienta lapidarias para su tallado. Los resultados de una nueva técnica de fechado, conocida como fechado por hidratación de cuarzo (FHC), demostraron que el Cráneo de París fue tallado mucho después que un artefacto de cuarzo referencial, que había sido cortado en 1740. Los investigadores concluyeron que los resultados del MEB y el FHC, combinados con la conocida procedencia del cráneo, indican que fue tallado en el siglo XVIII o XIX.

El cráneo del Museo Smithsoniano

El “Cráneo Smithsoniano”, número de catálogo A562841-0 en las colecciones del Departamento de Antropología del Museo Nacional de Historia Natural, fue enviado anónimamente por correo al Instituto Smithsoniano en 1992 y su donante afirmaba que era un artefacto azteca procedente de la colección de Porfirio Díaz. Es el cráneo más grande de todos, pesando 14 kg (31 libras) y con una altura de 38 cm (15 pulgadas). Fue tallado usando carburo de silicio, un abrasivo moderno. Ha sido expuesto como una falsificación moderna en el Museo Nacional de Historia Natural.


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