ESFERAS DE PIEDRA – Misterio

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Autor del Blog: Jorge Mier Hoffman en Machupicchu

Fue durante los años cuarenta, cuando una compañía bananera norteamericana comenzó su explotación en el delta del Diquis, al sur oeste de Costa Rica, cuando al iniciar las labores de limpieza del bosque, preparándolo para el cultivo, se descubrieron unas imponentes piedras rocosas de distintos tamaños y con forma esférica.

LOS TAMAÑOS

Son de tamaño variable. Las más pequeñas tienen sólo unos pocos centímetros de diámetro y las esferas más grandes llegan a tener un diámetro superior a los dos metros, llegando a pesar estas últimas hasta 16 toneladas. Están construidas en piedras de granito Andesita y roca sedimentaria. Se cree que las piedras fueron transportadas por el río, desde muchos kilómetros de distancia, hasta su localización actual, puesto que estos tipos de piedra no se han hallado en la zona del delta del Diquis. Aunque la mayoría de las esferas se encuentran en enclaves arqueológicos precolombinos, no hay forma de saber si fueron realizadas por estos o por alguna otra cultura anterior a esta.

LAS INVESTIGACIONES

Inmediatamente después de su descubrimiento, la arqueóloga Doris Stone, realizó una serie de investigaciones que resultaron vanas al no poder datar la antigüedad de las piedras, con qué herramientas fueron tan perfectamente realizadas y tampoco el origen de estas. Posteriormente, Samuel K. Lothrop, experto en civilizaciones indígenas y arqueólogo, se propuso desvelar el enigma de estas piedras esféricas, pero no pudo formular ninguna teoría concluyente. Más recientemente, grupos de arqueólogos han investigado con métodos más modernos las esferas de Diquis, llegando a la conclusión de que estas se comenzaron a realizar hace unos 3.000 años.

LAS TEORÍAS

Las antiguas leyendas decían, que en su interior se escondían piedras preciosas y oro, siendo esto el final de muchas de las piedras debido a que mucha gente se dedicó a buscarlas y destruirlas, no hallando ningún tesoro en su interior. Las teorías en torno a las esferas de piedra, al igual que otras que giran alrededor de otros antiguos enigmas de los que no se tiene conocimiento de sus orígenes, son muchas y variadas.

 

Algunos arqueólogos piensan que las piedras fueron creadas por la antigua y bélica tribu de los CHIBCHA, utilizando prisioneros de guerra como esclavos para trabajar las piedras, utilizándolas como símbolo de poder entre grupos y que el tamaño de las esferas iba relacionado con el status de cada pueblo. También existe la teoría de la representación astronómica. En dicha hipótesis (divulgada por el investigador Michael O’Reilly) se identifica a las piedras como posibles cartas celestes con una finalidad ceremonial o a modo de calendario orientativo.

En 1979 se encontró una de estas piedras en Guayabo de Turrialba (Provincia de Cartago), la cual pudo haber tenido la función de calendario de precisión y que junto al uso de objetos astronómicos de poca magnitud, daba detalles de fechas como los solsticios, el día más largo del año y la duración de la época de lluvias.

Esta teoría se basaba en fundamentos lógicos, fruto de un estudio serio, aunque carecía de contexto. Otra teoría nada convencional, realizada por el antropólogo estonio Iván Zapp en su libro: “La Atlántida en América”, afirma que las piedras podían ser originarias de la Atlántida, isla continente desaparecida hace 12.000 años, y aunque las autoridades arqueológicas de Costa Rica no están muy de acuerdo con esta teoría, el International Biographical Centre, mencionó a Zapp, como uno de los científicos más connotados del siglo XX.

Iván Zapp descubrió con la ayuda de Carlos Araya (Comandante de las Líneas Aéreas de Costa Rica) y un atlas, normal al principio y de Mercator (Atlas que tiene en cuenta la curvatura de la Tierra) posteriormente, que las esferas tal y donde estaban situadas cuando se descubrieron, señalaban a distintas direcciones, igual que si fueran mapas a gran escala.

Uno de los alineamientos desenterrados por los arqueólogos, mostraba el trayecto en línea recta que conduce hasta la Isla del Coco, después a las islas Galápagos y finalmente hasta la Isla de Pascua (ver nuestra Sección “La Isla de Pascua“). Un segundo grupo de rocas, apuntaban a las islas de Jamaica, Cuba y Bermudas. Mientras que otras estaban orientadas hacia Giza, en Egipto y a Stonehenge en Inglaterra. Confirmando de este modo, que se trataba de rutas hacia otros lugares del planeta.

Las teorías más extravagantes, hablan de la posibilidad de que las piedras esféricas fueran realizadas por seres provenientes de otros planetas y estas fueran el legado de su visita.

Después de todos estos años, las mismas preguntas que se realizaron en su descubrimiento, siguen vigentes aun.

¿Quien creó estas esferas?
¿Cómo realizaron de forma tan precisa la forma esférica a las piedras?
¿Qué significado tenían?

Las esferas de piedra de Costa Rica son un grupo de más de quinientas petroesferas ubicadas principalmente en el sur de Costa Rica en la llanura aluvial del delta del río Diquís (confluencia del río Sierpe y el río Grande de Térraba), en la península de Osa y en la Isla del Caño. La zona pertenece al distrito de Sierpe, en el cantón de Osa.

Las esferas se conocen localmente como las bolas de Costa Rica. Como conjunto, se consideran únicas en el mundo por su número, tamaño, perfección, formación de esquemas organizados y abstracción ajena a modelos naturales.

En 2014, la Unesco eligió el conjunto de asentamientos cacicales precolombinos con esferas de piedra de Diquís comoPatrimonio de la Humanidad.1 El 16 de julio de 2014, la Asamblea Legislativa de Costa Rica las declaró símbolo nacional del país.

Las dimensiones de las esferas oscilan en un rango de los 10 centímetros hasta los 2,57 metros de diámetro y su peso llega a superar las 16 toneladas. La mayoría están hechas en piedras duras como granodiorita, gabros y algunas pocas en caliza. Los arqueólogos a través de la estratigrafía de su emplazamiento y de otros objetos encontrados en su cercanía, estiman que las piedras fueron ubicadas por los indígenas de la zona entre el 300 a. C. y el 300 d. C., pero el trabajo escultórico aún no ha podido ser datado científicamente.

También se han encontrado junto a objetos del tipo «cerámica polícroma de Buenos Aires» (15001000 a. C.) y se ha establecido que la zona estuvo habitada al menos desde el 6000 a. C.. Se han descubierto 34 sitios arqueológicos, desde el delta del Diquís en el sur, la Isla del Caño a 17 kilómetros de la costa, llanuras del Pacífico hasta en Papagayo, Golfo de Nicoya (a 300 km al norte del delta del río Diquís).

Hoy cientos de estas esferas pequeñas se encuentran en colecciones privadas y museos dispersos por el mundo.

La primera incursión española en la zona data de 1516, cuando Hernán Ponce y Bartolomé Hurtado partieron de lapenínsula de Azuero en Panamá hasta las costas del delta. Luego en 1522 Gil González Dávila junto a su piloto Andrés Niño, navegó desde el golfo de Chiriquí hasta el mismo delta del río Diquís. Con un grupo de exploradores, Gil González marchó por tierra hasta la zona conocida hoy con el nombre de Palmar, no sin antes tomar por asalto la villa del cacique Coto ubicada en las cercanías del río que hoy lleva su nombre. Ninguno informó como llamativo nada más que el abundante oro que usaban los «salvajes» de la zona.

En Costa Rica se han descubierto objetos e influencias artesanales tanto de mayas (de Guatemala), olmecas y aztecas (de México, muy lejos desde el norte) como de chibchas (de Colombia), quechuas e incas (desde Perú, muy lejos en el sur). Por otra parte, existió en Costa Rica una escuela de sukías llamada Guayabo, ubicada en Turrialba de Cartago, de su asentamiento ha sido explorado un estimado de un 10 %, el cual ya ha sido declarado Patrimonio Mundial de la Ingeniería en el 2009 según la Sociedad Americana de Ingeniería Civil (American Society of Civil Engineers ASCE).

Cuando el conquistador español Juan Vázquez de Coronado en el año 1563 estuvo en el valle del Diquís, informó al rey Felipe II ―con carta fechada el 2 de julio de ese año― en detalle todo lo que vio y «recolectó», pero no describió nada parecido a esferas de piedra, lo cual hace suponer que ya para esas fechas se encontraban subterráneas debido a la erosión de las montañas, proceso que según los geólogos requeriría de varios miles de años, contradiciendo las estimaciones por asociación hechas por la arqueología oficial.

Conocemos la existencia de las bolas de piedra por su descubrimiento en 1939, cuando la compañía bananera estadounidense United Fruit Company empezó a deforestar aquellos territorios para cultivar banano.3 Desde entonces se consideraron como un misterio y los estadounidenses dinamitaron algunas de ellas, por la torpe creencia de que en su interior podría haber oro.

La primera mención internacional fue un pequeño artículo arqueológico de Doris Stone publicado en 1943 en la revista American Antiquity, atrayendo la atención de Samuel Kirkland Lothrop (del Peabody Museum y la Universidad de Harvard), quien en 1948 estaba en Costa Rica. Contactó en San José con Doris Stone, quien le aportó información y contactos para investigar en zona más conocida donde estaban apareciendo las esferas de piedra. Por fin, Lothrop publicó sus investigaciones en su libro Archaeology of the Diquís Delta. Costa Rica, 1963.

Desde 1970, las autoridades del Gobierno protegen las esferas de piedra precolombinas y sus emplazamientos. Algunas de las dinamitadas se han reensamblado bajo el cuidado del Museo Nacional quien, con el apoyo de la ley, está recuperando otras que unos particulares habían trasladado a empresas, residencias e instituciones públicas.

Los estudiantes y vecinos de Palmar Norte bloquearon las calles para impedir la salida de algunos camiones que intentaban robarlas, creando conciencia nacional de su protección como responsabilidad ciudadana.

El Museo Nacional ―asociado a universidades nacionales e internacionales―, ha realizado varias investigaciones arqueológicas. Actualmente en la Finca 6 de Palmar Sur (Cantón de Osa), se construye el parque Can Basat Roje (‘esferas de piedra’ en dialecto indígena) o Parque de las Bolas de Piedra, propuesto originalmente por el escultor y arquitecto Ibo Bonilla en 1979, para ubicar las esferas recuperadas, cuyo emplazamiento era un terreno contiguo al actual proyecto, propiedad de Bruce Masís Dibiassi, quien por intermediación del antropólogo Ivar Zapp, a través de Coopesur, donaron las tierras para el actual Parque de las Esferas4 . El exministro de agricultura Bruce Masís recopiló objetos arquelógicos de la zona, que hoy se conocen como Colección Bruce Masís y además fue parte del equipo gubernamental que junto al presidente José Figueres decretaron la creación del Museo Nacional en el antiguo Cuartel Bella Vista, como símbolo de la abolición del ejércit. Este parque es parte de un amplio proyecto arqueológico, bajo la guía del Museo Nacional de Costa Rica y el padrinazgo del reconocido escultor Jorge Jiménez Deredia.

Entre los ejemplares de esferas localizadas en el extranjero, destacan las dos que se encuentran en las bodegas de Fairmount Park Association (en Filadelfia) y la otra en la Embajada de Costa Rica (en Washington D. C.), las cuales fueron cedidas el 10 de febrero de 1971 con la autorización del Museo Nacional de Costa Rica, gestionado por el estadounidense Samuel Adams Green, conocido coleccionista y restaurador de arte, que luego se dedicó a estudiar y proteger diferentes sitios sagrados del mundo, a través de la Landmarks Foundation (organización creada en 1977), por lo cual vino a Costa Rica en 1998 y colaboró efectivamente en lograr el retorno en 1999 de las primeras ocho esferas al Cantón de Osa, su lugar de origen.

En el año 2010 los investigadores John Hoopes (de la Universidad de Kansas), Nuria Sanz (del Centro de Patrimonio Mundial de la Humanidad), Helaine Silverman (del Consejo Internacional de Museos) y otras autoridades académicas, visitaron el sitio de las esferas de piedra para evaluar la elegibilidad y protección de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Durante el 2011 las comunidades de la zona organizaron actividades, como el Festival de las Esferas, para promoverlas cultural y turísticamente. En el 2012, la Unión de Municipalidades de Osa acogió la iniciativa de Vicente Cassanya, conocido astrólogo y estudioso de sitios sagrados de la Humanidad, para crear el Proyecto Esferas con el objetivo de consolidar el reconocimiento internacional del valor de las esferas de piedra, incentivar un turismo respetuoso de este patrimonio mundial, para colaborar con el desarrollo sustentable de las comunidades de la región como herederas legítimas y principales encargadas de su protección. En octubre del 2012 el Proyecto Esferas organizó con gran éxito una serie de actividades como el Festival Internacional de Música Osastok, talleres, encuentros, recorridos y un ciclo de conferencias con estudiosos de las esferas y otros sitios megalíticos, entre ellos Ivar Zapp, Alberto Sibaja, Ibo Bonilla, Alfredo González, Vicente Cassanya, Abel Salazar y Miguel Blanco. Las actividades generaron una gran cobertura mediática y controvertidas opiniones de expertos, arqueólogos, antropólogos, políticos, artistas, arquitectos, comunicadores, líderes comunales e indígenas, funcionarios, etc. que involucraron a la sociedad en general y a la comunidad en particular.

Para noviembre del 2012 el país ya había entregado los documentos requeridos por la Unesco para formalizar la denominación buscada. En junio de 2014, la Unesco eligió el conjunto de asentamientos cacicales precolombinos con esferas de piedra de Diquís comoPatrimonio de la Humanidad. Consiste un conjunto de cuatro sitios: Finca 6, Batambal, El Silencio y Grijalba-2, que se ubican en el Delta del Diquís, en el cantón de Osa, que constituyen una representación acertada de las sociedades cacicales del Delta del Diquís, siendo un testimonio excepcional de las complejas estructuras políticas, sociales y productivas que caracterizaron a las sociedades organizadas precolombinas.

Han surgido muchos mitos e hipótesis alrededor de estas esferas, su significado, sus constructores, fines, técnicas constructivas y de transporte, fecha y canteras de las piedras: hechas por descendentes de la Atlántida, geomorfosis natural, pociones secretas para ablandar la piedra, que en el centro tienen una semilla de café, participación de extraterrestres, ejes energéticos complementarios a Nazca y Pascua, delimitación territorial, hitos conmemorativos, representación del eterno femenino, dispositivos navegacionales, símbolo perfecto de la divinidad, fuentes de energía y bienestar, dispositivos de equilibrio tectónico, puertas dimensionales. Enfoques esotéricos han sido tratados en múltiples libros como los del escritor suizo de best sellers Erich von Däniken, el escritor español de ciencia ficción Juan José Benítez y el antropólogo estonio Ivar Zapp con el libro “Atlantis in America: Navigators of the Ancient World”.

Se popularizaron mundialmente con la película de Indiana JonesRaiders of the Lost Ark” y por múltiples documentales de la Society Research Reports y las revistas y canales de televisión de National Geographic que han incidido en la multiplicación de producciones mediáticas de todo tipo, imaginación y profundidad académica.

En la cosmogonía bribri, compartida por cabécares y otras etnias ancestrales de América, las esferas de piedra son «balas de Tara» (Tara o Tlachque es el dios del trueno) que con una inmensa cerbatana las lanzaba a los serkes (dioses de los vientos y los huracanes) para alejarlos de estas tierras.8

Versión oficial

La idea de que fueron jardines astronómicos con fines de calendarizar ciclos agrícolas o que servían para establecer el rango social dentro de la tribu son las explicaciones, por ahora, más aceptadas por la arqueología, pero que cada día son más cuestionadas.

Las Esferas de Piedra en VENEZULA

De todas las formas geométricas, la esfera es la estructura sólida más difícil de reproducir por la complejidad geométrica de tallar una superficie cuyos puntos equidistantes, de la superficie hacia el centro interior, sean totalmente iguales; es decir, que no hay manera de tallar una esfera perfecta sin el uso de modernas y milimétricas herramientas. Constituyen elementos simétricos de una esfera: centro, diámetro, radio, polos y cuerda.

Es por esta razón, que la aparición de esferas pétreas, de hasta 12 toneladas, es un misterio arqueológico que supone la presencia de una civilización de extraordinario adelanto científico y tecnológico, inclusive superior a los mayas, incas y egipcios, que edificaron imponentes Centros Ceremoniales de templos y pirámides, pero no pudieron confeccionar esferas de piedras totalmente simétricas, ya que para ellos se requerían instrumentos láser de precisión milimétrica y lijadoras industriales de diamante, tal cual hoy se utilizan. Pero sin embargo los mayas, incas y egipcios fueron civilizaciones que asombran por su alto nivel tecnológico como las que también se asentaron en Venezuela, como lo demuestran estas asombrosas esferas de piedra halladas en la localidad de Onoto en Anzoátegui.

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El Autor, JORGE MIER HOFFMAN, en la ciudad inca de MachuPichu, donde se asentó una civilización que trabajó con asombrosa maestría las piedras, pero sin embargo no lograron tallar piedras esféricas totalmente simétricas como las halladas en Venezuela

¡Y aquí lo sorprendente!

Mientras encontramos templos y pirámides diseminadas en prácticamente todo el planeta, en sólo cuatro países encontramos sepultadas inmensas esferas de piedra que retan a la imaginación para develar ¿Cómo fueron talladas?
¡SOLO EN CUATRO LUGARES DEL PLANETA! poseen estas curiosidades líticas son en orden de fama universal: Costa Rica, Nueva Zelanda, México y Venezuela.
Las esferas de Costa Rica son las más universales, las cuales de hallan diseminadas en muchos lugares, para adornar plazas y viviendas de acaudalados comerciantes.
Las esferas de Jalisco, en México, son otra rareza que están siendo estudiadas por el Museo Nacional de Arqueología
Las esferas de Nueva Zelanda, conocidas como las “esferas de MOERAKI” son otro enigma que se ubican en las costas, en racimos de piedras que no tienen explicación
Las esferas de Venezuela: De todas estas esferas, las más sorprendentes son las halladas en Venezuela, cuyo descubrimiento no ha tenido la relevancia que debía tener un hecho de tanta significación.
Conocidas como las BOLAS LÍTICAS DE ONOTO, fueron descubiertas durante la construcción de la Represa EL CUJÍ a comienzos de la década de los años setenta, cuando la entonces empresa constructora RAISA C.A, dio inicio a las excavaciones para la construcción.
Cuando comenzaron a elaborar el tapón del área sur de la construcción empezaron a aflorar innumerables esferas líticas de diferentes tamaños, algunas del diámetro de un balón de futbol hasta unas que sobrepasaban los dos metros.
Se trataba de un descubrimiento arqueológico muy importante, puesto que la presencia de estas inmensas piedras supone la existencia de una ¡Civilización tan importante como la Maya! Lo cual significaba desenterrar templos y pirámides tan majestuosas como Chichén Itzá.
Pero denunciar el descubrimiento arriesgaba la suspensión de la obra y pérdidas económicas que no podían arriesgarse. Quizás por eso, el descubrimiento no fue reportado por la empresa constructora, quien se limitó a arrumar las BOLAS LÍTICAS DE ONOTO en las riberas de la laguna artificial… y según dijo un obrero que fue testigo… otras muy grandes y perfectas se las llevaron como un trofeo que quizás adorne la mansión de algunos de sus socios.
También se dice que una de la inmensas esferas fue a parar a la Universidad del Zulia y otra a la Fundación La Salle para ser exhibida en los jardines de la misma en la Ciudad Capital.
Algunas esferas fueron llevadas a la entonces plaza Juan Manuel Cagigal, hoy plaza Bolívar de Onoto por iniciativa de Don Nicolás Guevara, Daniel y Luis Ancheta, Juan Fermín, Juan Mata y Juan Campos, este último, quien también se trajo tres para embellecimiento del frente de su negocio a orillas de la Carretera Nacional.
Mientras que la mayoría de estas inmensas Esferas de Piedra, y quizás acompañando templos y pirámides, yacen en el fondo de la Laguna de Unare ante la indolencia de las autoridades nacionales, que poco o nada dedican al rescate del inmenso patrimonio cultural de Venezuela.
Irónicamente, científicos de Costa Rica, como el escritor costarricense Alberto Sibaja, del libro titulado “Esferas de Piedra en Costa Rica, han sido quienes han dado a conocer ante el mundo la existencia de las BOLAS LÍTICAS DE ONOTO para su protección, ya que estaban siendo destruidas por algunos lugareños que las ven como algo maligno.

Las Esferas de Piedra en BOSNIA

Las Esferas de Piedra en COSTA RICA

Las Esferas de Piedra en JALISCO

Las Esferas de Piedra “MOERAKI” de Nueva Zelanda

Una de las esferas de piedra Moeraki aparece de la tierra a orillas de la playa

Moeraki Boulder, saliendo de la tierra

Las esferas de piedra MOERAKI son formaciones rocosas, de forma redonda y se encuentran tumbadas en la playa Koekohe en Otago Norte en Nueva Zelanda. Parecen esferas de roca de otro mundo que se cortaron por la mitad y arbitrariamente fueron colocadas en la playa. Las rocas varían en tamaño de 0,5 metros a 2,2 metros de di?metro y pueden llegar a pesar hasta siete toneladas. Muchas muestran l?neas y grietas que se asemejan a los caparazones de tortuga. De hecho, al pasear por la playa se escuchan discutir a los visitantes, muchos hablan sobre una teoría del origen de las rocas.

Algunos sugieren que aterrizaron allí después de una explosión volcánica, otros se refieren a ellos como huevos de dinosaurio o incluso para ir lo más lejos, afirman que tienen algo que ver con los extraterrestres. Pasan también por otros nombres, como Piedras Biliares ?Hooligans, gigantes Gobstoppers y las bolas de gigantes.

MOERAKI Shouth Island (Nueva Zelanda) 17/01/2010

En la tierra de los terremotos, justo en el cinturón de fuego que circunda al Océano Pacífico, al norte de Dunedin en Nueva Zelanda, también se han encontrado grandes cantidades de esferas de piedra. Los lugareños las llaman Moeraki, en alusión a la playa de nombre homónimo donde se encuentran estas enormes piedras esféricas huecas.

Nadie sabe de dónde han salido. Los científicos afirman que son obra de la naturaleza y que las piedras esféricas de este lugar están compuestas por restos de calcio cristalizado de un sedimento mineral de cerca de 60 millones a?os. Con la erosión de las olas alcanzando la costa y el viento azotando los muros de las paredes verticales de KoeKohe, las esferas fueron una a una descubiertas y liberadas de su apresamiento bajo tierra. Es as? como los maoríes las descubrieron y recitaron leyendas sobre ellas, m?s tarde en 1848 W.B.D. Mantell esboz? las piedras en su cuaderno de viajes asombrado por tal rareza natural.

Seg?n las tradiciones orales de la isla los Moeraki son piedras sagradas. Hoy constituyen un importante atractivo turístico de la Isla y están protegidas dentro del dominio de una reserva natural. Los habitantes de South Island afirman que algunas de estas esferas pétreas llegan a alcanzar hasta los 4 metros de di?metro.

Las rocas tienen alg?n tipo de poder magnético, al igual que la piedra esférica que se encuentra en la Isla de Pascua. Seg?n los pascuenses a esa gran piedra esférica la consideraron como el Te henua (el ombligo del mundo). Si sobre cualquiera de estas piedras ubicamos una brújula, ésta comienza a dar vueltas sin parar.

Parece un gigantesco huevo de un animal prehistórico

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