ESCULTURAS DE TERRACOTA

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Autor del Blog: Jorge Mier Hoffman en Machupicchu

Los Soldados De Terracota – Historia Documentales Español

Todos sabemos quién fue Ramsés II, Julio Cesar o Carlomagno. Sin embargo, poco o nada conocemos de Qin Shi huang, un emperador legendario que vivió hace 2.300 años y que pasó a la historia por construir dos de las ocho maravillas de la humanidad: la Gran Muralla y el Ejército de Terracota, los guerreros que vencieron al tiempo.

Qin Shi Huang fue, sin duda, un personaje especial. Consiguió la unificación de China, pero se emborrachó de poder en el trono imperial. Al igual que los faraones, comenzó a construirse su mausoleo tiempo antes de morir.

Con el tiempo el mausoleo se convirtió en una leyenda que pasó de abuelos a padres y de padres a hijos. El historiador Sima Qian (145-93 antes de Cristo) la describió en sus documentos. Habló que fueron 700.000 los artesanos que trabajaron en la tumba del emperador. Contó que estaba totalmente cuajada de metales y piedras preciosas, que por ella corrían ríos de mercurio. Además, un ingenioso mecanismo evitaba cualquier tipo de robo.

En la primavera de 1974, tres campesinos se encontraban excavando un pozo al sur de su aldea, Xiyang. Cuando llegaron a los cuatro metros de profundidad, sus palas chocaron con un objeto extraño: una figura humana de tamaño natural vestida con armadura y lanza.

A partir de aquí empezaron las excavaciones y las investigaciones. En diciembre del 2012, arqueólogos chinos comunicaron haber descubierto restos de un enorme palacio imperial en el mausoleo de Qin Shi Huang. Diez edificios alrededor de la tumba que podrían estar dedicados sencillamente a albergar trampas. La tumba del emperador está a un kilómetro de su ejército – el 80% ya desenterrado- , sin embargo, hasta el momento, la cámara sepulcral de Huang no se ha excavado

Nadie sabe qué hay exactamente, en la tumba del emperador, principalmente por órdenes del gobierno, que piensa que no se tiene la tecnología adecuada para traspasar el mausoleo sin dañarlo. Parece que el mito comienza a tomar una forma real, pues se ha encontrado una gran cantidad de mercurio utilizado para envenenar a los saqueadores y los estudios de volumetría subterránea obligan a pensar que la tumba está llena de peligrosas emboscadas como las ya descubiertas flechas que se disparan solas.

 ¿Seremos capaces de llegar a la tumba del emperador

Mausoleo de Qin Shi Huang

Los arqueólogos que trabajan en la tumba del primer emperador de China, Qin Shi Huang, conocen bien los sentimientos de frustración y temor que provoca estar frente al mayor descubrimiento de la era moderna… y no poder tocarlo. “Es como tener un regalo empaquetado en casa, saber que dentro está lo que más ansías, y no poder abrirlo”, comenta uno de los técnicos.

El Emperador dedicó cerca de 38 años a construir el mausoleo, el cual tiene 2,13 kilómetros cuadrados de superficie y, junto a otras 181 tumbas extendidas por la zona, cubre una superficie total de 60 kilómetros cuadrados; se cree que su edificación contó con la participación de más de 700.000 obreros. Fue edificado según el plan urbanístico de la ciudad de Xianyang, antigua capital de la dinastía Qin, dividida también en dos partes: interior y exterior, con forma de pirámide truncada con una base de 350 metros y una altura de 76 metros.

El mausoleo permaneció olvidado y enterrado 2.200 años.

La cámara funeraria y la tumba aún no han sido abiertas y se encuentran en el centro del palacio subterráneo del mausoleo. La tumba está ubicada entre una réplica de la China y un mar de mercurio y la cúpula de la cámara, con joyas y pinturas simulando a las estrellas, según las fuentes antiguas.

 y descubrir sus misterios?

No es para menos. El mausoleo del hombre que unificó el Imperio del Centro se mantiene intacto desde hace más de 2.200 años en el interior de una pirámide de tres pisos y 76 metros de altura, cubierta de tierra y preservada por un complejo sistema de drenaje. Aunque no se sabe en qué condiciones se encuentran los cuerpos del emperador y de su corte, y uno de los responsables de las excavaciones de los guerreros de terracota, Duan Qingbo, considera que se habrán podrido; escritos antiguos detallan cómo su interior esconde tesoros de valor incalculable que seguramente se han mantenido en tan buen estado como las 6.000 estatuas encontradas hasta ahora. Pero los libros también describen trampas que podrían dificultar la apertura de la cripta.

 

Los científicos, que este mes han dado con un conjunto de 10 edificios que abarcan 690 metros de largo y 250 metros de ancho, no se pronuncian al respecto, pero los indicios podrían confirmar un mito que bien podría justificar una nueva entrega de Indiana Jones. Se ha encontrado gran cantidad de mercurio que, según los expertos, podría haber sido utilizado para simular ríos dentro del palacio y que, ahora, por su toxicidad, resultaría especialmente nocivo para quien entrase.

 

demás, los planos que han dibujado los arqueólogos chinos usando avanzadas técnicas de volumetría subterránea hacen pensar que el complejo funerario, cuya distribución tampoco está clara, guarda todo tipo de sorpresas desagradables, incluidas flechas que se dispararían solas. A juzgar por el revestimiento de cromo encontrado en las que portan algunas de las figuras descubiertas hasta ahora, historiadores como Guo Zhikun, uno de los principales estudiosos de la tumba de Qin, aseguran que las armas podrían ser todavía totalmente funcionales. “Los artesanos que construyeron las trampas pusieron ballestas de forma que si algún saqueador entraba, fuese disparado inmediatamente”.

 

En cualquier caso, el Gobierno no quiere correr ningún riesgo y se niega a conceder todavía los permisos para investigar la pirámide y el palacio de Qin. Pekín considera que no existe tecnología suficientemente avanzada como para asegurar que el interior no se vea afectado con la apertura, y prefiere esperar al momento adecuado. Entre carcajadas, los técnicos de las excavaciones reconocen que no les gustaría ser los primeros en entrar. “A saber lo que hay ahí dentro”.

Donde sí continúan las excavaciones es en las cuatro gigantescas naves habitadas por miles de figuras ancestrales. Allí, cada poco tiempo los arqueólogos desentierran, con el mimo propio de una madre y la precisión de un cirujano, nuevas esculturas que todavía se esconden en el subsuelo. Sucedió en junio, cuando desenterraron 120 figuras de soldados, acróbatas y trovadores, que acompañan a Qin en un mausoleo que parece no tener fin.

Un campesino dio por casualidad con el primero de los yacimientos en 1974 y, desde entonces, los arqueólogos han dejado al descubierto más de 6.000 figuras, todas ellas diferentes, de un total estimado en unas 8.000. Pero el ejército de terracota es solo la punta del iceberg de uno de los mayores descubrimientos de la era moderna, y continúa el debate sobre lo que realmente se oculta bajo el suelo.

Incluso hay quien duda que las figuras representen a hombres de guerra. Jiu Jiusheng, historiador y estudioso del conjunto, aseguró en un informe que se trata de sirvientes, guardaespaldas, y parte de la corte del sanguinario emperador. Teorías, sin duda, no faltan. De momento, según los expertos, lo único seguro es que Qin mandó construir su tumba poco después de hacerse con la corona del país, y en ella pretendía continuar disfrutando de los privilegios del emperador incluso en el más allá.

Y vaya si lo ha conseguido. A pesar de que el tiempo es un enemigo formidable, como atestiguan las heridas que han sufrido muchos de los soldados y de los caballos que ya han visto la luz decapitados o tullidos, sorprende el buen estado en el que se han conservado las figuras. En las últimas que han sido desenterradas incluso se ha salvado gran parte del color original, un hecho que otorga aún mayor realismo a un ejército que, 2.200 años después de haber recibido tal misión, continúa guardando los restos del padre de China. También sigue, por cierto, aportando una fuente sin fin de ingresos.

No importa cuántas veces se hayan visto en fotografías. Al natural, los guerreros de terracota de Xi’an ponen la piel de gallina y bien valen los casi 20 euros de la entrada.Lo que más impacta es la sensación de presenciar un yacimiento arqueológico que está vivo, y que posiblemente no revele todos sus secretos jamás. Definitivamente, hace falta que vaya un Indiana Jones del siglo XXI.

Encuentran las ruinas de un antiguo palacio junto a los guerreros de Xian

Fuente: Europa Press | El País.com, 4 de diciembre de 2012

Un equipo internacional de arqueólogos han encontrado en Xian (China) las ruinas de un antiguo palacio imperial junto a la tumba del emperador Qin Shi Huang, hogar del famoso ejército de terracota, según ha informado la agencia de noticias Xinhua.

El palacio es el complejo más grande descubierto hasta ahora. Se trata de un palacio de 690 metros de largo y 250 metros que incluye 18 casas de estilo patio con un edificio principal en el centro. Según ha explicado el investigador principal del proyecto, Sun Weigang, sigue el modelo de construcción norte-sur (de acuerdo con la cosmología tradicional china) que también se siguió durante las dinastías Ming y Qing.

Los expertos han explicado que, a pesar de las guerras que se produjeron poco después de la muerte de Qin Shi Huang, las bases del complejo están bien conservadas. De hecho, los arqueólogos han encontrado muros, puertas, caminos de piedra, fragmentos de cerámica y ladrillos entre los restos de la construcción.

Según ha señalado Xinhua, la excavación en esta zona comenzó en 2010 como un proyecto para obtener nueva información sobre el ejército de terracota que custodia la tumba del emperador. Son unos 6.000 los guerreros de tamaño natural de terracota que se han hallado en Xian, incluyendo caballería, carros y caballos, cada uno único.

Este ejército fue descubierto en 1974 cuando unos trabajadores estaban cavando un pozo. Entonces se hallaron alrededor de 2.000 figuras y el resto se han ido ‘destapando’ a lo largo de los años. La Unesco declaró a este ejército de terracota Patrimonio de la Humanidad en 1987.

El ejército de Terracota ¡Oh dios! Un misterio indescifrable.

El tiempo ha inmortalizado a unos hombres que estaban dispuestos a dar su vida por otro hombre, pero no era cualquiera, fue el que unificó a toda China. Se proclamó como el primer emperador, desterrando la noción de rey. Era Qin Shin Huang, 210 – 209 a. C. Fue él quien unificó China, que junto a su primer ministro Li Si, introdujeron importantes reformas con la finalidad de unificar su país y a protegerlo de futuras invasiones. No sólo eso, sino que también hizo grandes construcciones, tal como la versión precursora de la Gran Muralla China. Es considerado como uno de los emperadores autocráticos, además de haber logrado la unificación de China por un período de más de dos milenios, según algunos historiadores, afirman que hubo pocas interrupciones.

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Luego de conquistar el último estado chino independiente en el 221 a. C., Qin Shi Huang se convirtió en el rey de un estado de Qin, que dominaba toda China. Pero él quería demostrar que no era un simple rey, de esa forma jugó con la composición de las palabras para crear un nuevo título. Utilizó Huang (Los Tres augustos) que reinaron en el amanecer de la cultura China, y la palabra Di (soberanos) para unir a los cinco soberanos que reinaron después de los Huang. Por lo tanto, esa combinación componía toda la esencia que buscaba el primer emperador, y era la inmortalidad y la gloria de su dinastía. Además quería que su casta gobernara durante diez mil generaciones, y ‘diez mil’ es equivalente a ‘para siempre’ y significa “buena fortuna”. Entonces él era el primer emperador de la dinastía Qin, siguiendo esa lógica, el segundo emperador de la Dinastía Qin sería: Er Shi Huangdi; el tercero: San Shi Huangdi, y así sucesivamente. Tenemos que Qin Shi Huang se había convertido en el primer emperador de la Dinastía Qin. Este es el nombre que prefiere China, en cambio, algunos occidentales ignoran las convecciones y le llaman: Qin Shi Huangdi.

Este emperador a sus 38 años en el 221 a. C., se proclamó como el Primer Emperador: El unificador. Pues junto a Li Si, abolieron por completo el feudalismo. Dividieron el imperio en 36 provincias dirigidas cada una por tres gobernantes, uno civil, otro militar y un último para mediar entre estos dos. Eran nombrados y sustituidos por el emperador, al gobernador civil se le cambiada cada cierto tiempo, con el fin de evitar que acumule algún tipo de base de poder. Por otra parte, se ordenó a todos los miembros de casas reales conquistados, que se trasladen a Xiangyang, capital de Qin, actual provincia de Shaanxi, para mantenerlos en una constante vigilancia y evitar actividades rebeldes.

El emperador desarrolló extensas redes de carreteras para motivar el comercio, asimismo, tenía la finalidad de que sus tropas militares avanzaran a provincias que se opusieran o generaren algún tipo de resistencia.

En primer lugar, Qin Shi Huang y Li Si lograron unificar China en términos económicos, lo hizo por medio de una estandarización de pesos, medida y el uso de la moneda, incluso, en los carros para que puedan transitar por las carreteras, a eso, también se debe incluir la unificación por medio de la escritura, imponiendo un nuevo sistema lingüístico desarrollado por Li Si, donde se tuvo que hacer la quema de libros antiguos para imponer el nuevo régimen de escritura. Se puso mayor énfasis en la escritura y se desplazó en todo el imperio los nuevos caracteres a utilizarse, incluso, esos famosos edictos se encuentran en el monte Tai, para hacer conocer al cielo de la unificación de la tierra bajo un emperador.

Con esa idea del “todo bajo el cielo” surge la construcción inmortal de un ejército de guerreros inmortales que han desafiado a la muerte, y al parecer, la han vencido porque su legado permanece y permanecerá durante mucho tiempo. En cierta manera ha matado al tiempo, y en venganza, el tiempo ha impuesto una ausencia de palabras en esos guerreros. Sin embargo, en ese incómodo silencio enterrado, poco a poco nos dicen cosas, y lo más elocuente es la magnificencia de ese emperador dinástico que superó al mismísimo Alejandro el Grande en la extensión de tierra conquistada, claro que las comparaciones no vienen al caso. Pero sigamos, la leyenda cuenta que el propio emperador encargó a un grupo de “artesanos instalar en la entrada de la cámara sepulcral ballestas que se accionaban por un mecanismo automático con el objeto de herir mortalmente a cualquiera que se atreviera a penetrar en sus aposentos mortales”. Hasta el momento, no se ha excavado la tumba del emperador que está a un kilómetro de su ejército.

Obsesión con la vida, y la muerte, ese fue uno de sus principales punto de interés de Qin Shi Huang, desde joven él ya visualizaba su tumba. Cuando se hizo emperador, empezó a buscar el elixir de la vida eterna, por ello es que viajaba mucho por su imperio para encontrar la inmortalidad. De igual manera, enviaba a brigadas para que encuentren en tierras lejanas el secreto de la vida eterna y se le sea entregada a él.
Para construir su mausoleo empleó a 700.000 hombres que construían su descanso inmortal. Algunos estudiosos afirman que “para el emperador, su tumba debía ser una copia del universo conocido y en ella encerrar todas las maravillas del mundo. Quería que su morada eterna fuera las más espléndida jamás construida, quería sobre todo que nadie pudiera profanar su descanso”, de esa manera fue que mandó a numerosos súbditos a construir 8.000 soldados a tamaño real, cada uno diferente al otro, “formados para siempre en posición de batalla, vigilantes ante su tumba y junto a ellos toda una manada de bellos caballos y algún carro de combate”. En otras palabras, un ejército inmortal que le acompañara al más allá. Qin Shi Huang solía decir que quería “durar tanto como el Cielo y la Tierra, entrar en el agua sin mojarse y tener contacto con el fuego sin sufrir quemaduras”.

Hace como unos treinta años atrás, en Xian (China), unos campesinos recorrían el lugar en busca de agua para sus regadíos.

n ese trajín encuentran unos fragmentos de una figura de terracota que semejaba a un guerrero antiguo. De esa forma se conoce el mausoleo del primer emperador de China. El mausoleo se encuentra en el monte Li, a 30 kilómetros al noroeste de China. Este sitio fue enterrado y olvidado por 2.000 años. Se dice que el emperador se dedicó cerca de 38 años a

construir el mausoleo. Tiene 2.13 kilómetros cuadrados de superficie, y junto a 181 tumbas esparcidas por la zona, hacen un total de 60 kilómetros cuadrados.

El primer foso se descubrió en 1974 (descubierto por los campesinos) tiene una superficie de 200 metros por 60 y en su interior existen más de 6.000 guerreros, algunos faltan por desenterrarlos. Desde 1979 la fosa está abierta al público. Cada figura es distinta, incluso hay figuras que representan a ancianos y a jóvenes, eso hace creer que se reclutaba a gente joven para el servicio del emperador. La segunda fosa en abrirse al público contiene 69 figuras, y es conocida como la “fosa de los generales”, se piensa que representan al estado mayor del ejército. También hay cuatro caballos.
Es clara la idea y la finalidad de este emperador inmortal, él, sólo él, quería llegar a la inmortalidad, sin embargo, sabía que eso era casi imposible, sin embargo su fe nunca declinó, e hizo construir esos guerreros para que cuando alguien encuentre el elixir de la vida eterna, él pueda seguir conquistando su mundo de gloria.

Panorámica de los soldados de terracota.

En 1980 se descubrieron dos carros de bronce pintados. Cada uno de estos carros está formado por más de 3.000 piezas. Los cuatro caballos de cada carro están guiados por un conductor imperial. Según algunos estudios, el primero de estos carros serviría para allanar el camino del séquito del emperador mientras que el segundo sería el carro en el que el monarca dormiría. Los carros, a la mitad aproximada del tamaño real, tenían incrustaciones de plata y oro.

En 2009 se descubrieron más guerreros sin barba, lo que indica que eran jóvenes. Se estima que de unos 17 años, lo que indica que por aquel entonces también se reclutaban menores en el ejército.

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