YAXCHILAN – Misterio Maya

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Autor del Blog: Jorge Mier Hoffman en Machupicchu

YAXCHILÁN

Orígenes de su nombre

Yaxchilán significa “Piedras verdes” en maya ya que esta zona arqueológica es conocida por sus numerosas estructuras arquitectónicas e inscripciones, y por los textos que existen en las estelas, los altares y en los remates de las puertas y en los dinteles de este lugar.

Templos ocultos por la selva

Importancia

Tradicionalmente, el área maya se ha dividido en dos grandes zonas: “Tierras Altas”, al sur, donde hay una gran diversidad ecológica, y “Tierras Bajas”, al norte, donde existe uniformidad ecológica. Con frecuencia, se ha intentado extender esta clasificación al grado de progreso de los pueblos que se establecieron en dichas zonas, partiendo de la premisa de que el medio ambiente de las Tierras Bajas era demasiado inhóspito para el desarrollo del hombre; pero esta zona del área maya resultó ser la excepción a la regla pues dentro de ella florecieron complejas sociedades, cuyo desarrollo y tecnología aún puede observarse en los vestigios de sus grandes ciudades.  Además Yaxchilán se encuentra en las Tierras Bajas del Sur.

El área nuclear del asentamiento prehispánico se localiza al este del estado de Chiapas, dentro del municipio de Ocosingo, el cual colinda con el de Palenque, al norte; hace frontera con la República de Guatemala hacia el este y sur; y limita al sudoeste con el municipio de las Margaritas y, al oeste, con los de Chilón, Sitalá, Tenejapa, Oxchux y Altamirano.

Descripción de la región donde se encuentra la Zona Arqueológica de Yaxchilán

La región está controlada por la Cuenca del Río Usumacinta, a la cual se integran todas las vertientes de las sierras de Chiapas y Guatemala, para luego drenar hacia las tierras bajas de Tabasco hasta desembocar en el Golfo de México. El río Lacantún –del que son tributarios el Lacanjá, el Chajul, el Ixcán y el Tzaconejá– también se integra al complejo sistema hidrográfico del Usumacinta, al que, se suman además numerosos lagos y lagunas como los de Miramar o Lacandón, Santa Clara, Lacanjá, Metzabok, Petjá y Najá. Es posible que existan corrientes de agua subterránea, ya que el subsuelo de la zona arqueológica tiene una permeabilidad entre media y alta; las corrientes subterráneas se ven constantemente alimentadas por el escurrimiento de agua desde la densa cubierta vegetal que caracteriza a las selvas húmedas tropicales.

El clima y subclima que rodean la zona, se tipifican –según la clasificación de Köppen, modificada por Enriqueta García– como Af (m), es decir, clima cálido húmedo con subtipo cálido. Yaxchilán reporta una temperatura media anual de 25.5 °C, con una máxima promedio de 26 °C, y durante el mes de mayo y una media mínima, correspondiente a enero, de 20º C. La precipitación pluvial media anual corresponde al rango de los 2000–2300 milímetros, llegando a alcanzar 2381.40 milímetros como máxima y 1455.60 milímetros como precipitación media mínima. La temporada con menor precipitación es durante el periodo de febrero a abril. En el mes de mayo comienzan las lluvias, registrando unos 100 milímetros de precipitación pluvial; para julio, ésta se ha incrementado hasta alcanzar los 350 milímetros y continúa aumentando hasta llegar a los 410 milímetros en octubre.

Los vientos dominantes soplan desde el sur, durante todo el año, pero los vientos más fuertes provienen del norte y del sudeste, acentuándose de junio a septiembre. Diversos fenómenos meteorológicos estacionales, como tormentas tropicales, huracanes y vientos fríos, cargados de humedad –conocidos como “nortes”–, que provienen del Golfo de México, azotan la región eventualmente. Este ambiente ha formado comunidades bióticas de selva alta perennifolia que son muy complejas y están dominadas por arboles altos –que sobrepasan los treinta metros– cuyo follaje se conserva durante todo el año. La variedad de flora y fauna es amplia y ha determinado, en mucho, el curso de la  historia del sitio pues contribuyó como materia prima para su construcción, sostenimiento y desarrollo y, también, en sus procesos de conservación y de deterioro.

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Autor, JORGE MIER HOFFMAN, junto a mi esposa Teresa en fachada de Templo

En cuanto a la microflora, se han identificado algas cianofíceas y clorofíceas; briofitas del orden de las hepáticas y los musgos, así como líquenes. La permanencia de todas estas especies depende de la cadena de retroalimentación que existe entre ellas. Dentro de la fauna de la selva Lacandona existen muchas especies que, actualmente, se encuentran en peligro de extinción.

Además el área Maya –entendida como el extenso territorio ocupado por la civilización maya antes de la Conquista y donde aún sobreviven grupos étnicos que comparten una serie de rasgos comunes, abarca alrededor de 324,000 kilómetros cuadrados. Comprende el extremo suroriental de México, al este la mayor parte de los estados de Chiapas y Tabasco y, al oeste, el extremo noroccidental de la península de Yucatán, además de Centroamérica, incluyendo Guatemala, Belice y el occidente de Honduras y el Salvador.

La zona arqueológica –que cubren una superficie aproximada de 3,200 metros cuadrados, se ubica en el centro de la Selva Lacandona, a 16° 54’ 16” de latitud norte y 91° 00’ 11” de longitud oeste. Su topografía es suave y poco sinuosa, ya que se encuentra en la zona baja de la región Lacandona, sobre un territorio semiplano, a una altitud aproximada de 250 metros sobre el nivel del mar, entremezclado con algunas ondulaciones, terrazas y pequeñas colinas.

Historia del sitio

Las primeras evidencias de ocupación de Yaxchilán se remontan al Preclásico Tardío (200 a. C.-200 d. C.), desarrollándose a todo lo largo del Clásico Temprano, hasta alcanzar su esplendor durante el Clásico Tardío. Las investigaciones arqueológicas y el material de superficie indican que hacia el siglo IV d. C., Yaxchilán era un pequeño asentamiento de materiales perecederos cuyos habitantes subsistían mediante la agricultura, pesca, caza y recolección. Aparentemente, ya existía el comercio con regiones lejanas lo que es evidente por los restos de concha, jade y obsidiana.

Durante el Clásico Maya (250–900 d. C.), la mayor parte de la población del área se agrupaba alrededor de grandes centros urbanos, entre los que destacan –además de Yaxchilán–, ciudades tales como Copán, Tikal y Palenque, por mencionar sólo algunas. Estos centros controlaban vastas extensiones territoriales, con numerosas poblaciones de menor tamaño –desde pequeñas comunidades, hasta pueblos de regulares proporciones–, formando complejos sistemas de producción, intercambió y tributación, dirigidos hacia el sostenimiento de las grandes ciudades. En el caso específico de Yaxchilán, los estudios indican que el auge constructivo se da entre los años 600 y 900; entre los siglos VII y VIII se edificaron más de cien construcciones distribuidas en cinco conjuntos, lo que evidencia una estructura social y política bien definida. Entre estas primeras construcciones destaca el basamento piramidal (estructura 18) y los edificios 6 y 74.

Posteriormente, fueron construidos el 7 y las primeras versiones de los 12 y 13; hacia el sur se levantaron los basamentos 35 y 36. A partir de 629 d. C., se construyeron cinco edificios en niveles más altos que los existentes, entre los que destacan los edificios 25 y 26 y el 30. De igual forma, se construyeron los edificios 39 y 41 en la ahora llamada Acrópolis, que es el punto más alto de la zona. La edificación de nuevas estructuras continuó durante todo el periodo de auge de Yaxchilán, lo que demuestra la importancia que fue adquiriendo el sitio y la extensión de sus límites.

Hacia el año 800 d. C., comenzó un acelerado procesos de decaimiento en el área maya; los factores que determinaron la caída de los grandes centros urbanos son objeto de constantes polémica y siguen en discusión. Yaxchilán no fue la excepción; su última inscripción fechada data del año 808 d. C., no obstante, el sitio continúo habitado durante más de un siglo, como lo evidencia la construcción de casas habitación dentro de áreas que, anteriormente, se reservaban para la actividad ceremonial.

Historia dinástica de Yaxchilán

Las numerosas inscripciones en los monumentos escultóricos de Yaxchilán han permitido interpretar su historia a partir de la sucesión de gobernantes y de los eventos que marcaron la vida de sus habitantes. Esta historia fue estudiada en los trabajos tempranos de Tatiana Proskouriakoff  y extendida recientemente por Peter Mathews.

Según esta secuencia dinástica (Mathews, 1988:463), el gobernante más temprano de Yaxchilán es Jaguar Progrenitor que subió al trono en 359 d. C.; el segundo gobernante fue Jaguar Deidad cuya fecha de ascenso es desconocida, por estar dañados los glifos donde se le consigna; el tercer gobernante es Pájaro Jaguar I que ascendió en 378 d. C., y quizá reinó durante once años.

El cuarto gobernante fue Yax Cráneo Cuernos de Venado que posiblemente ascendió al trono en 389 d. C., y reinó por trece años; el quinto gobernante cuyo glifo desconocemos ascendió al trono en 402 d. C., y la suma de su reinando y la del sexto gobernante, Cráneo Mahk´ina I,

fue quizá de 21 años, hay que hacer mención de que al iniciarse el reinado del sexto gobernante, asistió a la ceremonia de su entronización, según los registros de Yaxchilán, el gobernante contemporáneo de Bonampak, de nombre Pájaro – Jaguar.

El séptimo gobernante, Cráneo Luna, ascendió posiblemente en 423 d.C., y probablemente gobernó 31 años; el octavo gobernante fue Pájaro Jaguar II, cuya fecha de ascenso desconocemos; le siguió como noveno gobernante Jaguar Ojo Anudado.

Yaxchilán comenzó a prosperar durante este periodo y, aunque tuvo un crecimiento paulatino, posteriormente llegó a convertirse en uno de los mayores centros de poder del mundo Maya, dominando la región del Usumacinta y estableciendo alianzas con centros vecinos. Por ejemplo, a la entronización de Jaguar Ojo Anudado acudió el gobernante contemporáneo de Bonampak llamado por Mathews Fish Face, se sabe también que este gobernante realizó una visita real a Piedras Negras (registrado en el dintel 12 de ese sitio). Entre los hechos principales de este señor se encuentra la captura de Pedernal – Murciélago, señor de Lacanjá, antecedente importante ya que en fechas posteriores una alianza de Yaxchilán y Bonampak convertirá a Lacanjá en dependencia del segundo; continuando con este gobernante observamos que el primer registro contemporáneo de Yaxchilán es la estela 27 fechada en 514 d. C., y esta fecha nos hace suponer que el gobernante retratado en ella es el mismo señor Jaguar Ojo Anudado.

El décimo gobernante del sitio fue Cráneo Mahk´ina II que subió al trono en 526 d. C., siendo éste el único dato que se tiene acerca de él. A partir del undécimo gobernante, Pájaro Jaguar III,

se cuenta con registros históricos amplios de los señores de Yaxchilán.  Este gobernante ascendió al trono en 629 d. C., y para 647 d. C. realizó la captura del señor de un lugar llamado “Colina del Jaguar”. En 669 d. C., según las inscripciones de la estela 6, conmemoraba sus 2 katunes como Señor del sitio; entre sus títulos figuran los de captor de Chak-k’al-te, “El, el de los 6 tunes”, y el de Señor de Yaxchilán. Su esposa fue Dama Pakal, quien se puede deducir que alcanzó una avanzada edad, y su hijo fue Escudo Jaguar I, este parentesco está registrado en los escalones I, IV y V de la estructura 44.

El duodécimo gobernante de Yaxchilán fue Escudo Jaguar I, ascendió al trono en 681 d. C., y murió en 742 d.C., por lo que gobernó más de 60 años, alcanzando una avanzada edad. Su reinado se caracterizó por las guerras constantes en las que obtuvo grandes victorias y capturas, por ejemplo capturó a Chuen, Señor de Lacanhá, a su más famoso rival llamado Ahau, al personaje llamado por Mathews Ah K’an; al Señor de un lugar llamado “Colina del Jaguar” quien fue sacrificado en 732. Escudo Jaguar  I tuvo como esposa principal a la dama “Pez Puño”, llamada por Schele y Miller dama Xoc (tiburón), quien murió en 749 d. C., cuando tenía entre 60 y 70 años de edad; su tumba probablemente es la número 2 de las encontradas en el edificio 23.

Otra mujer que aparece con Escudo Jaguar I es la dama “Serpiente Blanca”, mencionada en el dintel 56 del edificio 11, y la que fue la madre del siguiente gobernante, dama Viento Cráneo, que murió en 751 d.C.

Es durante el gobierno de estos dos gobernantes que Yaxchilán alcanza la cúspide de su poder y prestigio, gracias a los largos periodos de gobierno y a las políticas agresivas que se mostraron en las entidades vecinas. Después de la muerte de Escudo Jaguar I hay un periodo de interregno que dura 10 años, probablemente relacionado con la aparente necesidad de legitimar a Pájaro Jaguar IV y la posibilidad de una lucha interna por el poder. Esto termina con el ascenso al trono en 752 d.C. de Pájaro Jaguar IV, décimo tercer gobernante del sitio. Este personaje nació en 709 y gobernó alrededor de 16 años. La evidencia indica que pasó la década después de la muerte de su padre consolidando su posición. En 749 d.C. viajó a Piedras Negras para asistir al aniversario del primer katún de gobierno del gobernante IV de ese lugar; en 752 d. C., visitó Bonampak para asistir al ascenso al poder del gobernante del sitio; en ese mismo año capturó a “Olla Invertida”, y 8 días después nació su hijo quien sería Escudo Jaguar II, el siguiente gobernante del sitio. Además de estos eventos realizó otra serie de ceremonias como conmemoraciones de fin de período, juegos de pelota rituales y ofrendas de sangre entre ellas.

Encabezó numerosos ataques desde Yaxchilán, tomando varios cautivos. En la búsqueda de legitimar su poder, construye el edificio 21; en el edificio 33 también se evidencia su sucesión al trono. Pareciera que en los esfuerzos por legitimar su gobierno apoyó el mayor programa constructivo en la historia de Yaxchilán. No sólo reconstruyó una parte considerable del área central del sitio, sino que también expandió la capital río arriba, hacia el sureste, con la construcción de diversos templos. De su reinado perduran además casi la mitad del total de esculturas de Yaxchilán.

Pájaro Jaguar IV estaba casado para cuando subió al trono al menos con dos mujeres, la primera es la madre del heredero, llamada dama “Gran Cráneo”, y la segunda es otra mujer identificada en el dintel 43 como una Dama Ahau de un lugar identificado como Colina del Jaguar, situado probablemente entre Yaxchilán y Piedras  Negras, se le designa también en algunas inscripciones como Dama Jaguar.  Cuarenta días después de su ascenso al trono, en 752 d. C., aparece retratado en una ceremonia con otra mujer que posiblemente es otra esposa, entre cuyos títulos figura el de Dama 6 Ahau Cielo y Dama Ik Ahau, de lo que deducimos que procede del lugar de Ik (viento) que ha sido identificado con Motul de San José, siendo esta su posible lugar de procedencia.

En 755 d. C. Pájaro Jaguar IV captura a su más famoso enemigo, el personaje llamado Cráneo Enjoyado, en una batalla en la que su lugarteniente captura por su parte a un personaje llamado Hueso Muluk Ahau. Entre los títulos que usaba en sus retratos figura insistentemente el de “El, el de los 20 cautivos”, que nos habla de sus éxitos militares, el de “Captor de Cráneo Enjoyado” y el de captor de “Cauac”; igualmente se denomina Ahau de Ahaus, lo que nos hace ver que gobernaba no solo señores secundarios (kahales), sino a señores principales.

Una circunstancia importante de su reinado es el hecho de que constantemente se le presenta en los monumentos asociado a sus lugartenientes, sus esposas y otra serie de personajes de alto rango, lo que nos habla de la necesidad de fortalecer y crear alianzas que es la tónica general de su reinado.

El decimocuarto gobernante del sitio fue Escudo Jaguar II, hijo de Pájaro Jaguar IV y de Dama Gran Cráneo; el primer problema con este personaje es la inconsistencia de su nombre en los monumentos de su reinado; esencialmente se utilizan tres nombres para designarlo, el más común es el glifo leído aproximadamente como Chel Tel, seguido por el glifo compuesto de los vocablos Cielo y Mahk’ina, su segundo apelativo es el ya citado de Escudo – Jaguar, y el tercero se refiere a la captura de un personaje llamado aproximadamente Tah Mo, de lo que se obtiene el apelativo de “Captor de Tah Moptor”.

Los dos primeros nombres ocurren en monumentos ordenados por su padre cuando él era aún muy joven, suponemos que el primero le fue dado cuando nació, ya que aparece en las dos inscripciones más tempranas referentes posiblemente a la fecha de su nacimiento, el segundo aparece en una inscripción pocos meses después de las primeras.

Cuando su padre muere él tiene menos de 17 años, por lo que al parecer hay una regencia de poco más de dos años hasta que el sube al poder, hacia 771 d.C.; esta posible regencia podría explicar la escena del dintel 9, donde Pájaro Jaguar IV intercambia bordones de mando con el Señor Gran Cráneo, posiblemente hermano o padre de Dama Gran Cráneo, su madre. Esta ceremonia normalmente se daba entre gobernante y sucesor, y había sido realizada ya con anterioridad por Pájaro Jaguar IV y Escudo Jaguar II, cuando éste tenía 5 años, por lo que podemos inferir que ya había sido designado como heredero oficial.

En 787 d.C. Escudo Jaguar II aparece en el dintel central del templo de las pinturas en Bonampak, realizando una captura, e igualmente es mencionado en el texto de las pinturas. En la escalera jeroglífica 5 del edificio 20, se registran eventos correspondientes posiblemente el período de mayor actividad de este gobernante; en estos cuatro años se dedicó a combatir y el glifo de captura aparece 8 veces y entre sus títulos se incluye el de “El, el de los 16 cautivos”, lo que nos da una idea de su capacidad como guerrero. Entre los cautivos que registra está Tah-mo, cuya captura emplea frecuentemente entre sus títulos; otro dato interesante es el registro del dintel 58 en que se ve a Escudo Jaguar II y al Señor Gran Cráneo, mencionado con anterioridad, y el cual recibe aquí el título de “El, el de los 12 prisioneros”, lo que posiblemente nos indica que éste personaje fungía como segundo militar de Escudo Jaguar II.

La última fecha segura relacionada con Escudo Jaguar II es la de la escalera jeroglífica 5 que registra 800 d. C., aunque es posible que la estela 21 corresponda todavía a su gobierno.

El último monumento de Yaxchilán es el dintel 10, que contiene tres fechas de las cuales la más tardía es 808 d. C., en él se registra un personaje que dice ser hijo del captor de Tah-mo (Escudo Jaguar II) y lleva por nombre Mahk´ina Cráneo III (Cráneo Gran Sol III), igualmente se mencionan algunas de sus capturas, pero es la última vez que un gobernante de Yaxchilán es mencionado para la posteridad, y al parecer éste personaje es el último de la dinastía.

Investigaciones, estudios y proyectos realizados en la Zona Arqueológica de Yaxchilán

1696: Según Morley, Yaxchilán fue descubierto por Jacobo de Alçayaga, cuyo viaje fue registrado por Villagutierre Soto–Mayor en 1701 en la publicación Historia de la Conquista de la Provincia del Itzá y Reducción y Progresos de la de él Lacandón. No obstante, las descripciones son tan vagas que Peter Mathews sostiene la idea de que las ruinas a las que se hace referencia son las de Altar de Sacrificios.

1832: Juan Galindo visita la zona publicando, al año siguiente la primera referencia directa del sitio, en la obra Description of the River Usumacinta, in Guatemala. En ella se puede leer una descripción sumamente vaga de la zona.

1871: 1872 Durante la explotación maderera de la zona, un talador de la región, Rito de Zetina, mencionó unas ruinas a las que llama Ménche; es probable que Yaxchilán fuera un punto conocido por muchos otros leñadores, ya que alrededor de 1860, se concedió la concesión para la explotación forestal de la zona central del Usumacinta.

1877:  En este año, Maler obtuvo noticias de la existencia del sitio, a través de Gustavo Bernouilli, un viajero suizo que por esos años viajó a Tikal – de donde removió varios dinteles de madera. Bernouilli murió durante su regreso a Suiza, por lo que el total de sus notas y apuntes se perdieron.

1881: El profesor Edwin Rockstroh, del Colegio Nacional de la Ciudad de Guatemala, realizó un viaje a la región del Usumacinta durante una disputa territorial entre México y Guatemala. La visita quedó asentada en sus reportes y se sabe que intentó desprender el dintel 24 para llevárselo consigo a Guatemala.

1882: Alfred P. Mausdlay dio a conocer al mundo la existencia de las ruinas de una ciudad maya, llamada por él Menché Tinamit (la ciudad de la selva joven). Durante su breve estancia en el sitio realizó un plano de distribución de la zona, en el que ubicó los edificios y monumentos escultóricos más relevantes. También realizó una primera clasificación de los mismos, bajo nomenclatura alfabética y retiró el dintel 24, del edificio 23, con la autorización del gobierno guatemalteco, el cual fue trasladado al British Museum de Londres. Asímismo, estudió muchos dinteles, además de la estela número 5, dejándolo asentado en sus reportes.

1882: La visita de Maudslay coincidió con la de Desiré de Charnay, quien supo de la existencia de una ciudad perdida en la selva, gracias a un informante de apellido Suárez, jefe político de Tenosique. Colaboró con su colega ingles en la toma de moldes de los dinteles, mediante la técnica de Lotin de Lavalle. Rebautizó el sitio como Ciudad Lorillard o Villa de Lorillard, en honor a su mecenas y patrocinador. Los resultados de las exploraciones de Charnay se incluyen en Les Anciennes Villes du Nouveau Monde.

1883: Maudslay envió a Gorgonio López quien removió los dinteles 15, 16 y 17 del edificio 21; el dintel 25 del edificio 23, así como el 35 del edificio 12. Al igual que el dintel anterior, estos fueron trasladados al British Museum.

1887: Gorgonio López regresó a Yaxchilán para retirar la parte superior del dintel 41 del edificio 42 y el 56 del edificio 11. Este último fue trasladado al Museum Völkerunde de Berlin, de donde se perdió durante la Segunda Guerra Mundial. De él existe una copia en el British Museum.

1891: Gerónimo López Llergo, topógrafo mexicano, exploró la región del Usumacinta para realizar investigaciones sobre el deslinde fronterizo entre México y Guatemala. Durante su visita, levantó un plano muy detallado del área central del sitio y realizó algunas observaciones que fueron publicadas en 1925, bajo el título Una visita a las ruinas de Yaxchilán, Alto Usumacinta, en diciembre 1891.

1891: El geólogo alemán Carl Sapper visita Yaxchilán durante sus expediciones por Centroamérica y posteriormente publicó una breve descripción de la ciudad.

1895: Teobert Maler realizó una primera inspección del sitio; a él se debe el actual nombre de Yaxchilán, que retomó del río cercano a la zona que desemboca en el Usumacinta. También descubrió los edificios 37, 38, 39, 40 y 41, entre otros.

1897: Maler regresó a Yaxchilán con un patrocinio del Peabody Museum de la Universidad de Harvard y comenzó a trabajar sobre la documentación, clasificación y levantamiento del sitio. En 1900, Maler visita el sitio por última vez. En 1903 apareció en Researches in the Central Portion of the Usumacinta Valley de Teobert Maler la más completa y sistemática monografía de Yaxchilán, así como la nomenclatura de sus edificios, monumentos, altares, dinteles y estelas.

1905: Alfred M. Tozzer recorrió el sitio.

1914: Sylvanus G. Morley y Herbert J. Spinden visitaron la zona.

1927: El sitio quedó bajo la vigilancia de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de México. En este momento, Yaxchilán comenzó a ser custodiado por vigilantes de planta.

1928: Frans Blom visitó Yaxchilán y durante su estancia identificó a la estructura 14 como un juego de pelota.

1931: Inspección del sitio por Agustín García, quien fue enviado por la Dirección de Monumentos Prehispánicos. A partir de esa fecha, la custodia de la zona quedó a cargo de la familia Cruz, con el nombramiento de Ulises de la Cruz como custodio del sitio.

1931: Llegó una expedición del Carnegie Institute de Washington, integrada por Sylvanus G. Morley, Karl Ruppert, F. K. Rhoads y John Bolles. Durante su estadía, realizaron una detallada descripción de los monumentos escultóricos del sitio, además de efectuar un excelente levantamiento topográfico de toda la zona.

También se descubrieron varias estelas y altares, así como de ocho dinteles –clasificados del 47 al 54– y cinco escalones de la estructura 44, que corresponden a la escalera jeroglífica número 3. Aparentemente, removieron un fragmento del dintel 34 el cual fue trasladado al Peabody. Las investigaciones efectuadas fueron publicadas en el libro The Inscriptions of Peten (1937–1938), que por su gran calidad constituye el trabajo más detallado que se ha hecho a la fecha.

1934–1935:  Expedición de Linton Satterwaite quien comparó los edificios de Yaxchilán con los de Piedras Negras, en un intento por establecer la correspondencia entre los sistemas constructivos y sus cronologías. Así mismo, aprovechó su estancia para informar de la existencia de dos nuevos dinteles localizados por los custodios de la zona.

Hasta la década de los sesenta, no se conocen reportes de expediciones ni  visitas  pero se publican estudios sobre Yaxchilán, entre los que destacan:

1949: Eric S. Thompson. “The dating of structure 44, Yaxchilán, and its bearing on the sequence of texts at that site” en Notes of Middle American Archeology and Ethnology.

1952: Eric Thompson. “The introduction of Pucc style dating at Yaxchilán” en Notes of Middle American Archeology and Ethlogy.

1963–1964: Tatiana Proskouriakoff. “Historical data in the incriptions of Yaxchilán” en estudios de Cultura Maya.

1966: Thomas Barthel. “Yaxhilán lintel 60; eine neuerwerbung mi Berliner Museum fur Völkerkunde”.

1967: Beatriz De la Fuente. “Las esculturas de Yaxchilán en el Museo de Antropología” en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas.

Hacia la década de los sesenta, se reanudan los trabajos de investigación en la zona.

1964: Con el propósito de enriquecer las colecciones del Museo Nacional de Antropología para la inauguración del nuevo local, se removieron del sitio 19 esculturas, 4 estelas (9, 10, 15 y 18) y 13 dinteles (9, 12, 18, 26, 32, 33, 43, 47, 48, 53, 54 y 55).

1969–1970: Merle Greene Robertson realizó una visita al sitio, durante la cual efectuó la calcografía de muchos monumentos. Actualmente forman parte de la colección de la biblioteca de Latinoamérica en la Universidad de Tulane de Nueva Orleans.

1970–1980: Ian Graham realizó un excelente registro documental –gráfico y fotográfico– de los monumentos de Yaxchilán que, posteriormente, fueron recogidos y publicados en el Corpus of Maya Hieroglyphic Inscriptions.

1972: Se inició la creación de la infraestructura necesaria para el desarrollo del “Proyecto Yaxchilán” por parte del INAH.

1973–1985: El INAH realizó un proyecto formal de investigación, el “Proyecto Yaxchilán” que planteó dos objetivos básicos: la conservación y presentación de un sitio monumental, al tiempo que se desarrollaban investigaciones sistemáticas para vincularlo con el resto de los sitios de la zona, en un intento por comprender el florecimiento y la caída del clásico en las tierras bajas del Petén–Selva Lacandona.

Durante once temporadas de campo se realizó la exploración y consolidación de 26 estructuras, al tiempo que se logró la protección y restauración de diversos monumentos escultóricos, en su mayoría integrados a los inmuebles intervenidos. Además, se realizó una prospección de las 120 estructuras arquitectónicas que componen el sitio, clasificándolas en dos grandes grupos, según su estado de conservación. El primer grupo –de 50 edificios, aproximadamente– se formó con aquellas estructuras cuyo estado era crítico y requerían una intervención urgente; en el segundo se conjuntaron los que se mantenían estables y sin grandes riesgos de deterioro. Asímismo, se desarrolló un plan de conservación del entorno natural de la zona que contempló la salvaguarda de la fauna y la flora.

Esta concepción integral de la conservación y el estudio de un sitio arqueológico y su entorno, resultó novedosa en ese momento pues se descartaron las intervenciones tradicionales, orientadas hacia la reconstrucción, la colocación de techos de protección sobre las estructuras entre otras. Las intervenciones realizadas consistieron única y exclusivamente en la consolidación de los elementos presentes. En cuanto a la tradicional práctica de desmonte y tala inmoderada, en este caso sólo se retiraron los árboles que ponían en peligro la estabilidad de edificios y el monte bajo de los espacios arquitectónicos como plazas y terrazas.

Durante las primeras 10 temporadas, se intervinieron 26 edificios, agrupados en tres conjuntos. El primero incluyó los edificios 6, 19, 30 y 33 a los que se les reintegraron algunos elementos estructurales para garantizar su estabilidad. El segundo consideró los edificios 10. 11, 12, 13, 16, 20, 22, 23 y 24 cuya estructura general fue consolidada y fue necesario reintegrar parte de los muros para restablecer los dinteles en su posición original. El tercer grupo incluye los edificios 7, 14, 21, 25, 26, 39, 40, 41, 73, 74, 75, 76 y 89 que solamente fueron explorados y consolidados, sin intervención mayor.

1989-1991: Después de una interrupción de cuatro años, el INAH inicia nuevamente los trabajos en el sitio. Personal de la Dirección de Conservación del INAH realizó una evaluación del estado de conservación que guardaba la zona y elaboró un proyecto de conservación para los monumentos escultóricos. Se inició una nueva temporada de investigación que concentró su trabajo en la Pequeña Acrópolis, además de continuar con la investigación, creación de más infraestructura y de protección de flora y fauna. Los trabajos arqueológicos en la Pequeña Acrópolis, se centraron en la intervención de los edificios 42, 44, 45, 46, 47, 48, 49 y 50. Asimismo, se exploraron las bases de las estelas 1, 2, 3, 12 y 13 que, posteriormente fueron restituidas en su sitio. Otras estelas, como la 15, 18, 19 y 20 también fueron trabajadas, sin embargo no se restituyeron en su lugar –al pie del edificio 41– por no haberse encontrado las bases de arranque. El personal de restauración de bienes muebles inició su proyecto de conservación, comenzando sus labores bajo los siguientes lineamientos establecidos:

1. Ejecutar  medidas de conservación preventiva, dejando en segundo plano y tercer planos las acciones de conservación y restauración. Por lo que, en primera instancia, la mayor atención se concentró en controlar las causas de deterioro de los monumentos.

2. Buscar la mejor presentación del sitio.

3. Desarrollar, en materia de conservación, investigaciones particulares que contribuyan al óptimo logro del proyecto.

1992:  El personal de restauración continuó su proyecto de conservación y mantenimiento en el sitio, con acciones para la eliminación y el control de la microflora que se desarrolla sobre los monumentos; el mantenimiento y colocación de cubiertas de protección, la reposición de elementos arquitectónicos, y la consolidación, resane y fijado de estucos y pintura mural, así como la colocación de réplicas de monumentos originales trasladados a condiciones más favorables.

1994: Se obtuvo el apoyo financiero de PEMEX para realizar trabajos de mantenimiento de los monumentos escultóricos, de las cubiertas de protección, así como para la consolidación del edificio 20, dañado seriamente por la caída de un árbol.

1996: Las actividades de operación y funcionamiento están a cargo de la Dirección de las zonas arqueológicas de Palenque, Bonampak y Yaxchilán con sede en Palenque.

Descripción del sitio

En la margen izquierda del río Usumacinta, en un meandro rocoso y a la mitad del camino entre Palenque y Cancuen se encuentra Yaxchilán, el cual corresponde al periodo Clásico (200 a 900 d.C.). Tradicionalmente su arquitectura se ha clasificado dentro del estilo Usumacinta, pero recientes estudios en varios sitios de la cuenca, ponen en duda la existencia de dicha categoría. Las notables diferencias arquitectónicas y estilísticas entre un sitio y otro sugieren que el estilo que se desarrolló en la zona central del Usumacinta –y al cual pertenecen Yaxchilán y Piedras Negras–, es resultado del gusto y la asimilación de las formas y motivos del Peten y Palenque, aunque transformados y enriquecidos por la interpretación particular de los pueblos que habitaron esta zona lacustre.

El desarrollo del sitio estuvo determinado por las características fisiográficas de la región sobre la que se emplaza y sus construcciones fueron planeadas para aprovechar al máximo los accidentes del terreno. El diseño del centro urbano es funcional, en su traza cada conjunto de edificios constituye un núcleo individual que puede ser apreciado visualmente en toda su dimensión. En general, los templos y palacios se desplantan sobre basamentos y se agrupan en conjuntos que se organizan alrededor de grandes plazas. La fachada principal de la mayor parte de los edificios monumentales se resuelve hacia el río.

Las irregularidades del terreno se resolvieron nivelándolas para formar terrazas que funcionaron como vías de comunicación entre los grupos arquitectónicos y servían como explanadas al aire libre. Las fachadas de los edificios presentan un primer paramento constituido por un muro liso que arranca de un pequeño zócalo; encima de éste se construyó un paramento superior decorado con relieves en estuco policromado y enmarcado por cornisas de piedra que impedían que los escurrimientos de agua fluyeran directamente sobre la decoración.

Los edificios están coronados por enormes cresterías de piedra calada –decorada con estuco; estas constituyen una gran carga de peso, por lo que reposaban sobre los gruesos muros que delimitan las crujías. En los edificios de una habitación, las bóvedas se reforzaron con contrafuertes.

La decoración se concentraba sobre los exteriores; los muros de las fachadas fueron recubiertos con estuco, mientras que los paramentos superiores y las cresterías fueron decorados con relieves modelados en estucos y policromados. Los dinteles labrados de Yaxchilán tienen una doble función estructural y decorativa, y son parte integral e indisoluble de la arquitectura del sitio. Muchos de ellos aún se encuentran en su lugar original y presentan una rica decoración y una delicada factura. Diseminadas a todo lo largo del sitio se encuentran diversas estelas de piedra labrada, en las que quedó registrada gran parte de la historia de Yaxchilán.

Hasta el momento se han explorado 39 de las 120 estructuras que componen el área nuclear del sitio y se han reconocido tres grupos de edificios:Gran Plaza, Acrópolis Sur y Acrópolis Oeste. En la Gran Plaza existen dos conjuntos: el primero –llamado norte– está ubicado muy cerca de la ribera del río, por lo que, quizás, fungió como acceso hacia  éste. El otro se encuentra al sur de la  plaza y presenta edificios con diversas características y  funciones. En este grupo se concentra la mayor cantidad de estelas y altares, al centro y a todo lo largo de la plaza. Aquí se encuentra el edificio 5, cuya escalera jeroglífica contiene el texto más amplio encontrado en todo el sitio.

También destacan las estructuras 21 y 23, cuyas puertas cierran con tres  dinteles esculpidos en piedra, en los cuales se narra el reinado y las conquistas de la dinastía Jaguar.

Entre la Gran Plaza y la Acrópolis Sur existe otro importante conjunto de edificios, aparentemente aislado. Ahí se ubica el edificio 33, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de Yaxchilán, que resguarda importantes obras escultóricas, entre las que sobresalen tres dinteles de piedra tallada y estucada, relieves en estuco y una escultura exenta en piedra. Presenta además restos de pintura mural, una escalera jeroglífica, una estalactita esgrafiada y, descansando al pie de la escalinata de acceso, a aproximadamente 200 metros, la estela número 2.

La Acrópolis sur se construyó sobre la loma más alta del sitio, la integran los templos 39, 40 y 41. Sus edificaciones se levantan sobre plataformas y presentan amplias fachadas con largos pórticos abiertos al exterior, que contrastan con los reducidos espacios interiores techados con bóveda maya.

En 1990, se excavó la Acrópolis Oeste –también conocida como Pequeña Acrópolis–, integrada por un conjunto de estructuras con numeración del 42 al 52, entre los cuales se encuentran diversos templos, así como un edificio de tipo palacio.

En Yaxchilán se han descubierto a la fecha dos juegos de pelota, ubicados en los extremos opuestos de la sección de la Gran Plaza. El área de juego está delimitada por pequeñas construcciones con banquetas inclinadas y un paramento vertical. Además, existen otros grupos aislados sin denominación particular, entre los que se encuentran –además de templos, palacios y residencias–, algunos baños de vapor. Su fisonomía está determinada por su función y generalmente son construcciones pequeñas, con un vano muy reducido para la salida del vapor.

El conjunto de edificios numerados del 81 al 86 ha sido poco explorado, pero aparentemente se trata de un grupo de unidades habitacionales.

Otros vestigios de estructuras cercanos al río han sido identificados como embarcaderos.

Para llegar a Yaxchilán, el viajero debe llegar primero a Frontera Corozal, lugar donde se encuentra el Centro turístico Escudo Jaguar, y surcar las aguas del sagrado Usumacinta, el río más caudaloso de México y el más largo de América Central. Yaxchilán se originó como una pequeña aldea hace alrededor de dos mil años; con el paso del tiempo se transformó en una de las ciudades más importantes de la cuenca del Usumacinta.

Un espléndido escenario de selvas altas siempre verdes cobija a este magnifíco sitio arqueológico famoso por su arte escultórico patente en estelas y dinteles. Para construirlo los mayas aprovecharon las características del terreno de una península rodeada por un meandro del río.
El desarrollo de Yaxchilán se dio entre los años 350 y 810 d.C. Aunque la expansión política del sitio sobre la región se produjo durante el gobierno Escudo Jaguar I, quién ascendió al trono en 681 d.C., fué durante el régimen del Pájaro Jaguar IV cuando Yaxchilán alcanzó su fisonomía y consolidó su hegemonía, ya en el siglo VIII.

La superficie de la ciudad es muy extensa pero su visita se restringe actualmente a parte de la Gran Plaza, la gran Acrópolis, la acrópolis pequeña y la acrópolis sur. A la Gran Plaza se accede a través del edificio 19, conocido también como El Laberinto, a causa de la compleja distribución de sus cuartos. En los terrenos de la plaza se localizan el juego de pelota y pequeños conjuntos de edificios que, en algunos casos, parecen haber tenido la función de palacios. En varias de las construcciones se encuentran todavía los dinteles que narran la historia dinástica de la ciudad; destacan además los edificios 12 y 22. La gran estela 1 se yergue sobre la plaza mostrando al Pájaro Jaguar IV.3

La emoción acompaña el ascenso por la escalinata que comunica la Plaza con la Gran Acrópolis presidida por el magnifíco edificio 33, el más soberbio del sitio. La crestería, su escalera jeroglífica con escenas de Pájaro Jaguar IV jugando la pelota, los dinteles, la escultura decapitada de pajaro jaguar IV en su interior, son sus características más sobresalientes. Una leyenda lacandona cuenta que cuando la cabeza del Pájaro Jaguar vuelva a su sitio, el mundo será devastado por los jaguares celestes.

Por senderos a través de la selva se llega a la Acrópolis Pequeña y Sur. En el Edificio 40 de la primera, hay restos de pintura mural. La segunda está integrada por dos plazas; alrededor de las cuales se distribuyen los edificios. Entre ellos destacan por sus inscripciones los que llevan los números 42 y 44.

Contacto: Arqueólogo Hector Cuevas Fernández
Director de la zona arqueológica de Yaxchilán
Teléfono: (916) 34 527 05, (916) 34 527 21
Correo: direccion.chis@inah.gob.mx / tlacaele_2006@hotmail.com
Dirección: Carretera a Palenque- Zona Arqueológica Km. 8, 29960 Palenque, Chiapas.

Horario: lunes a domingos, 8:00 a 17:00 horas.
Abierto todos los días del año.

Costos:
$20.00 acceso a comunidad de Frontera Corozal.
$57.00 por persona INAH*
$200.00 por persona traslado en lancha (recorrido de ida y vuelta).
*Entrada gratuita a personas de la 3ª edad, menores de 13 años, pensionados, jubilados, personas con discapacidad, profesores y estudiantes en activo con credencial actualizada.
Visitantes nacionales exento de pago INAH los domingos y días festivos previa identificación
Nota: Precios en moneda nacional sujetos a cambios sin previo aviso

Recomendaciones:
Antes de su regreso a Palenque se sugiere comer en Frontera Corozal.
Llevar ropa fresca y calzado cómodo.
Repelente de insectos y protector solar.

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