PALENQUE – Reina Roja

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Autor del Blog: Jorge Mier Hoffman en Machupicchu

Tumba de la Reina Roja al lado del “Astronauta de Palenque”

La tumba de la Reina Roja de Palenque se localiza en la ciudad prehispánica de Palenque, en el estado de Chiapas, la cual estuvo habitada del año 100 a.C. al 900 d.C. y que dicha metrópoli fue descubierta en 1784, después de más de 800 años de abandono.

Los hallazgos más sorprendentes ocurrieron en 1952, cuando el arqueólogo Alberto Ruz Lhuiller descubrió la tumba de Pakal, uno de los gobernantes más importantes de este lugar, en el interior del Templo de las Inscripciones, y el registrado en 1994 cuando el arqueólogo Arnoldo González descubrió la tumba de la Reina Roja, posible madre o esposa de dicho soberano maya. La Reina Roja cubría su rostro con una máscara.

La Reina Roja es el poético nombre que se le dio a una osamenta hallada en el Templo XIII de las ruinas de Palenque, ciudad maya del estado de Chiapas. Estas ruinas arqueológicas  abarcan una superficie de 2.5 kilómetros cuadrados, de los cuales se ha explorado solamente cerca del 10%. La ciudad maya de Palenque es considerada como Patrimonio de la Humanidad desde el año de 1987. A la llegada de los colonizadores españoles, la zona de Palenque se conocía entre los choles con el nombre de Otolum, Tierra de Casas Fuertes, por lo cual Pedro Lorenzo de la Nada, fraile dominico conquistador ideológico, le nombró “palenque”, término que en lengua catalana, palenc, significa “fortificación”. Palenque es considerada como una de las ciudades más importantes del Período Formativo maya (de 2,500 a.C. a 300 d.C.) período en que fuera fundada Lakam Ha hacia el año 100 a.C. como una aldea de agricultores. La ciudad creció durante el Período Clásico Temprano (200-600) hasta llegar a ser la capital de la región de B’akaal, “hueso”, en el Período Clásico Tardío, la cual alcanzó su máximo esplendor entre los años 615 y 783 d.C. en que se construyeron grandes centros ceremoniales, mausoleos, palacios, acueductos, y demás edificios que delatan su importancia y poderío.

Las investigaciones antropológicas más fidedignas indican que la osamenta encontrada en Palenque pertenecía a una mujer que en vida llevó el nombre de Tz’akbu Ajaw, o Ahpo-Hel su otro nombre. Fue esposa de K’inich Janaab’ Pakal II, El Grande, ahau, gobernador, del ajawlel, señorío maya, del mencionado B’aakal asentado en Lakam Ha, el Lugar de las Grandes Aguas. Pakal II nació el 23 de marzo de 603, en los inicios del Período Clásico, y murió el 28 de agosto de 683, o sea que tuvo una larga vida. El padre de Pakal fue K’an Mo’Hix, y a su madre se la conoció con el nombre de Sak K’uk. Pakal subió al trono a la temprana edad de doce años el 9.9.2.4.8.5 lamat mol, o séase el 26 de julio de 615. Su gobierno fue próspero, pues dio impulso a la construcción arquitectónica de Palenque, y se preocupó por llevar los registros jeroglíficos de su mandato. Pakal contrajo matrimonio con la Reina Roja el 19 de marzo de 626 cuando contaba con 23 años.

Tz’akbu Ajaw, Señora de la Sucesión, fue la hija de Yax Itzam Aatmi, tuun ajaw, “gobernante de la piedra preciosa”, de Ux Te’ K’uh; por cierto gobernante de mediana importancia. La Reina Roja nació alrededor de 610 en Ox Te’Kuh, en las llanuras del estado de Tabasco, y murió el 16 de noviembre de 672. La real pareja tuvo tres hijos: K’inich Kan Balam II, Serpiente Jaguar Radiante, nacido en el año de 635; K’an Joy Chitam II, Gran Pecarí Precioso dado a luz en 644; y Tiwwol Chan Mat cuyo nacimiento se situa en 648. El primer hijo fue un ahau del Señorío de B’aakal, situado en Lakam Ha’, a quien se debe la construcción los grandes edificios públicos de Palenque. El segundo hijo fue también gobernante de B’aakal, y a él se debe la talla del tablero en el Palacio de Palenque que representa el momento en que subió al trono y recibió la diadema real de manos de su padre Pakal El Grande, mientras que la Reina Roja le hace entrega de las insignias de guerra del pedernal y el escudo.

Cuencas de jade y pedrería en la tumba

La Reina Roja llevaba una máscara mortuoria hecha con cien piezas de malaquita (procedentes de las costas de Guerrero), la hermosa piedra semipreciosa de color verde, y dos conchas a manera de orejeras; dos láminas de obsidiana hacían las veces de pupilas y cuatro de jadeíta fungían como iris. Una máscara más pequeña de jade adornaba una especie de cinturón; la reina portaba pulseras, cuentas circulares y un collar. Como corona ostentaba una diadema, símbolo de la nobleza maya. Actualmente, la Reina Roja se encuentra resguardada en una bodega de la zona de Palenque donde espera su liberación.

La Reina Roja no fue una mujer muy alta, media tan solo un metro cincuenta y ocho centímetros, que tal vez para la época era un promedio alto; lucía  el cráneo deformado a la manera tubular oblicua, como era costumbre llevar entre las mujeres de la nobleza maya. Cuando niña de cuna había sufrido el proceso del vendaje con tablillas amarradas a la cabeza para lograr la deformación craneana, la cual se consideraba como el súmmum de belleza tanto masculina como femenina. La hermosa Reina Roja con el paso de los años, que no perdonan a nadie, sufrió de osteoporosis, y posiblemente le dolían las piernas cuando caminaba por su lujoso palacio o cuando asistía a las ceremonias religiosas. Además, Tz’akbu Ajaw padecía una terrible artritis degenerativa que le impedía utilizar el telar de cintura y fabricar sus bellos collares de jadeíta y turquesa. Sus dientas careados la  deben haber hecho sufrir mucho, a pesar de haberse sometido a varias curas en manos de los doctores de la corte.

Afectada por tantas enfermedades para las cuales no había cura posible, la Reina Roja encontró la muerte en el año 672, como queda dicho, y su esposo Pakal II decidió enterrarla dentro de un sarcófago. Así pues, el enamorado esposo mandó construir el Templo de las Inscripciones para gloria del ahau, para que descansara la Reina, y para posteriormente acogerlo a él también. Para llegar a la cámara mortuoria donde reposarían ambos cuerpos, se hacía necesario descender una escalera interior, pues la cámara se encontraba a 1.50 metros bajo tierra. En esta cámara se encontró, cientos de años después, la maravillosa osamenta de la Reina Roja la cual descansaba en una de las recámaras de una subestructura que constaba de una puerta y un pasillo, dentro de un sarcófago monolítico. Dicho sarcófago medía 2.40 centímetros de largo por 1.18 de ancho y estaba colocado en un recinto abovedado. Sobre la lápida del sarcófago se encontraba un incensario y un malacate de hueso; en su lado poniente quedaron los restos de un niño de aproximadamente ocho años, y en el lado este los de una mujer de treinta años no muy alta que murió al quitársele el corazón a manos de los sacerdotes. Se trataba de “acompañantes” sacrificados a la Reina Roja para que le hiciesen compañía en su viaje al más allá. Los huesos de Tz’akbu Ajaw estaban pintados con cinabrio, un mineral de mercurio y azufre que da una coloración roja, color que dio pie a su inmortal nombre, aunque ella nunca lo supiera. La cámara en la cual fue hallada, contaba con un psicoducto: una perforación que le permitió a la Reina Roja comunicarse con Xibalbá; es decir, el Inframundo de los mayas, y descender las escaleras que desembocan en un río sagrado.

Respecto a la máscara facial de la Reina Roja, respecto a su origen y posible significado, la investigación arqueólogica abre nuevas perspectivas en el conocimiento de las practicas funerarias llevadas por los antiguos mayas de Palenque, que conjuntamente con los avances realizados en la última década por la antropología física en el campo de la bioarqueología, por la epigrafía e iconografía, por los estudios de religion y por la información proporcionada por las fuentes etnohistóricas y etnográficas, nos ofrece la oportunidad de examinar de cerca la importancia que tuvo este personaje dentro de la sociedad palencana, así como los conceptos y ritos relacionados con su muerte. Las investigaciones tratan de esclarecer su posible origen y brindarnos un significado que nos pueda llevar a reconocer a este importante personaje.

México • Luego de 18 años de permanecer en estudio en un laboratorio de antropología física de la Ciudad de México, los restos óseos de la Reina Roja regresaron a la ciudad maya de Palenque, Chiapas, donde fueron descubiertos en 1994, junto con dos acompañantes con quienes fue enterrada en el año 672 d.C.

El nombre Reina Roja, cuyos restos se hallaron dentro de un sarcófago monolítico, provino de que la máscara de malaquita que cubría su calavera, estaba recubierta por una capa de cinabrio (mineral rojo) de tres centímetros de grosor.

Luego de su descubrimiento, en el interior del Templo XIII de dicha la zona arqueológica, los esqueletos de la soberana maya y acompañantes (un niño y una mujer adulta), fueron trasladados al laboratorio del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), que se ubica en un anexo en el Claustro de Sor Juana.

El antropólogo Arturo Romano Pacheco los estudió más de una década y media para confirmar su sexo, edad al fallecer, enfermedades padecidas y relaciones de parentesco con los otros personajes.

Tras la culminación del análisis de los huesos y la obtención de los resultados, el INAH determinó su regreso a Palenque, conforme a la política de conservar en el sitio arqueológico todos los materiales descubiertos, a fin de que no se dispersen en otras colecciones o museos, informó el arqueólogo Emiliano Gallaga, director del Centro INAH-Chiapas.

El traslado desde el Claustro de Sor Juana hasta Palenque estuvo a cargo del personal del Centro INAH-Tabasco —ya que la ruta más directa es Ciudad de México-Villahermosa—. El convoy viajó por carretera en un vehículo oficial del INAH, escoltado por una patrulla de la Policía Federal y dos elementos de seguridad de la Zona Arqueológica de Palenque, detalló Juan Antonio Ferrer Aguilar, delegado del INAH en Tabasco.

El viernes 15 de junio, día en que se conmemoraron los 60 años del descubrimiento de la tumba de Pakal, la Reina Roja llegó a Palenque, al filo de las 23 horas, en cuatro cajas forradas por dentro con hule espuma inerte que se ahuecó con la forma de cada hueso, lo que permitió trasladarlos sin peligro de que se movieran durante el trayecto.

También fueron trasladados los restos del infante y la mujer adulta que los mayas le asignaron como acompañantes el día de su entierro.

El director del Centro INAH-Tabasco informó que las siete cajas con los restos óseos se depositaron en las bodegas de resguardo de colecciones de la zona arqueológica de Palenque, en un espacio donde la humedad está controlada y la temperatura se mantiene estable.

Cabe recordar que los últimos estudios de antropología física determinaron que los restos de la Reina Roja podrían corresponder a la esposa del gobernante maya Pakal II, y no a su madre, como se creyó durante los primeros años del descubrimiento de su tumba, en tanto que estudios de ADN confirmaron que no hubo parentesco entre ambos personajes.

Las características del cráneo de la Reina Roja son semejantes a las representaciones de la esposa de Pakal, que se han identificado en tableros del sitio prehispánico; además, el fechamiento de los huesos dieron una antigüedad de 672 dC, mientras que las inscripciones en los monumentos de Palenque aluden al 13 de noviembre de 672, como fecha de la muerte de Tz’ak-b’u Ajaw, cónyuge del soberano de Palenque.

 


2 comentarios to “PALENQUE – Reina Roja”

  1. fue increible la sensacion de paz y tranquilad al estar dentro del recinto acefalo de la reyna roja

  2. Como Guía de Turistas y conocer casi todas las Zonas Arqueológicas de la Cultura Maya en Chiapas Tabasco Campeche Yucatan Quintana Roo mas Centro América Guatemala Honduras El Salvador etc etc y Belize te todas mi Obsesión y mi Favorita PALENQUE y los Felicito por tan buena y acertada Información

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