SEXUALIDAD – Pornografía Antigua

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Autor del Blog: Jorge Mier Hoffman en Machupicchu

El primer museo del erotismo de Polonia cuenta con más de 2.000 objetos, desde cerámicas peruanas hasta una máquina expendedora de preservativos de 1934, curiosidades que han provocado la indignación de algunos polacos, aunque la mayoría prefiere disfrutar de un sugerente viaje a través del arte erótico.

Inmoralidades o fantasías -según se mire- plasmadas por artistas de todo el mundo, que pretenden que los varsovianos vean y hablen de sexo con naturalidad, algo impensable años atrás en el país centro europeo, uno de los más católicos de Europa.

“Nuestro museo no es un museo de pornografía, es un museo de arte erótico, así que no tenemos películas pornográficas, cuartos oscuros o artículos sexuales, sino solamente arte erótico”, explicó a Efe su propietario, el coleccionista Dariusz Kedziora.

Kedziora reconoce que Polonia es un país “muy conservador” y lamenta que algunos vecinos se hayan quejado de la apertura de un museo que consideran “inmoral”.

“Les hemos invitado a que conozcan las instalaciones, que vean que se trata de algo normal, que entiendan que es sólo arte”, comenta Kedziora, quien ha recurrido a esta especie de “labor didáctica” para disipar críticas e incomprensión.

“No hay nada de lo que estar avergonzado, porque es un museo parecido a otros que pueden encontrarse en París o Barcelona”, puntualiza su propietario.

“Lamentablemente, en Polonia el arte erótico es completamente desconocido, lo que hace de este museo una oportunidad para que la gente pueda ver, pueda aprender sobre el arte erótico en otras culturas”, añade.

Un recorrido que cuenta con 450 metros cuadrados y más de 2.000 objetos, principalmente originarios de Asia, coleccionados por Kedziora en los últimos veinte años.

Entre estas piezas se incluyen pequeñas escenas talladas en madera del Kamasutra, carteles polacos de los años veinte que previenen de las enfermedades venéreas o colecciones de antiguos dibujos japoneses donde se representan diferentes prácticas sexuales.

“Los motivos eróticos siempre han sido importantes en el arte y la cultura de muchas civilizaciones. Sin embargo, dependiendo del período histórico eran exhibidos o resguardados en ambientes privados”, recuerda el responsable del museo, que confiesa haber quedado fascinado por las representaciones del erotismo del lejano oriente, donde comenzó la colección que ahora se muestra.

El museo erótico no deja de recibir visitantes desde su apertura, principalmente estudiantes y parejas de mediana edad.

La dirección del museo asegura que durante los últimos días se han multiplicado las llamadas solicitando una visita para el día de San Valentín, que se celebra el próximo lunes, 14 de febrero.

El precio de la entrada es de algo más de siete euros, una cantidad elevada para acceder a un museo en Polonia, aunque, como reconoce su responsable, el objetivo también es rentabilizar la inversión.

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Uxmal es el asentamiento más representativo de la arquitectura de la Región Puuc ya que sus fachadas están decoradas con mascarones de Chac, el Dios de la Lluvia, grecas, paneles con jeroglíficos y altas cresterías.

Entre los edificios más representativos están la Pirámide del Adivino, el Cuadrángulo de las Monjas y la Casa de las Palomas.  Además, debido a su majestuosidad, diversidad y el estado de preservación de sus monumentos, el visitante podrá aprender sobre los numerosos aspectos de la cultura maya prehispánica, tales como, su florecimiento y sociedad cuyos vestigios son admirables.  Ubicación cronológica principal: Clásico Tardío 600 a 900 d.C.

Descripción del sitio
La mayor concentración de monumentos que poseen un alto valor artístico, se encuentra en el centro cívico – ceremonial de la antigua ciudad. Se trata principalmente de obras arquitectónicas y de monumentos de piedra esculpidos en bulto y en relieve.  La arquitectura monumental de Uxmal es una expresión de los máximos logros del estilo Puuc.

Los edificios de Uxmal son: la Pirámide de la Vieja, la Estructura 6 del Grupo Norte, la Sección Sur del anexo al Cuadrángulo de las Monjas, el Templo Oeste del Grupo del Cementerio, la Gran Pirámide, Estructuras 1 y 2, al costado poniente de la Gran Plataforma del Gobernador y el Templo de la Pirámide del Adivino.

El culto al falo masculino es una obsesión que se observa es Uxmal en esculturas en piedra diseminadas en todo su emplazamiento.

Fueron los falos objeto de culto por parte de los mayas. Figuras del miembro viril talladas en piedra sirvieron a esta cultura para realizar rituales, marcar eventos cosmológicos y hasta míticos.

Poco conocido, el culto fálico de los mayas en México está documentado por investigadores extranjeros; de acuerdo al estudio de la Fundación para el Avance de los Estudios Mesoamericanos (FAMSI) en dos universidades de Estados Unidos, se han realizado las investigaciones pertinentes.

El FAMSI en el más reciente estudio del tema (2002) detalla que hay más de 130 figuras fálicas en unos 40 sitios de Yucatán, Campeche y Quintana Roo; aunque los principales lugares donde se rindió culto al miembro masculino fue en Chichen Itzá, Uxmal y Oxkintok. En la primera zona arqueológica está el llamado “Templo de los Falos” que fue cerrado al público.

Son varios tipos de falos los que se han detectado en los estudios iconográficos del FAMSI.

  • Falo grande
  • Falo Separado de la Forma Humana
  • Falo Portátil
  • Falo Adherido (a la forma humana, arquitectura o superficies naturales)

En Chichen Itzá se cree que el Templo de los Falos servía para rendirles culto, pero relacionado con los rituales de la lluvia; entendiendo ésta como una representación del semen divino.

“El impacto visual y colocación contextual de las imágenes fálicas aumenta las funciones conmemorativas y simbólicas del falo yucateco”, señala la investigadora Laura M. Amrhein.

Además de los sitios de Yucatán, también en lugares turísticos como Cozumel, Xcaret, Tulum,Cobá, Labná, Kabah 

La fachada del templo que tiene varios caracoles, según interpretaciones, son realmente penes flácidos.

Entre los griegos y romanos, así como Egipto y babilonia, el falo, fue considerado como un poderoso talismán propiciador de abundancia, fecundidad y buena suerte.

Ello explica que durante las fiestas primaverales en honor de los dioses de la fecundidad y la vegetación, el falo fuera llevado en procesión para atraer la fecundidad de la naturaleza sobre las cosechas y animales. Asimismo fue considerado como un infalible amuleto que protegía contra las miradas envidiosas, portadoras del mal de ojo.

Los falos colgaban también en los dinteles de las puertas contra los malos espíritus, y eran asimismo dibujados en las paredes exteriores de las casas, incluso en las aceras frente a las puertas, o en las obras públicas, como acueductos, termas, vías o en los puentes con la finalidad de que estos edificios fueran protegidos del ataque de enemigos o de la destrucción provocada por las inclemencias del tiempo y los elementos naturales. Según la historiadora Ana María Vázquez Hoys, que ha sistematizado en un ensayo la tipología de amuletos fálicos en España, es posible ver estos falos Protectores pintados en nuestro país.

En algunas obras romanas como las murallas de Ampurias y Cástulo, así como en el puente romano de Mérida. En esta misma ciudad de los Milagros, en su arco central.

Y También los hallamos en sillares de edificios en Clunia, Córdoba, Usama y Caparra; así como en lámparas en Tarragona y Bucellas, sin olvidar los botijos de Andalucía cuyo pitorro es un falo.

Al sur de Yucatán emerge con espectacularidad la zona arqueológica de Uxmal, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Es una de las zonas arqueológicas de la cultura maya cuya arquitectura es de las más majestuosas de Yucatán. Su belleza se caracteriza por tener palacios bajos y horizontales, colocados alrededor de patios o cuadrángulos, los cuales son ricos en decorados de esculturas muy detalladas elaborados con miles de pequeñas piedras perfectamente pulidas y ajustadas formando mosaicos geométricos de una perfección no igualada en toda la zona maya.

Se dice que la ciudad de Uxmal fue fundada por la tribu de los Xiues. La ocupación del sitio se remonta al Preclásico superior a.C., sin embargo el mayor volumen de la obra constructiva se realiza durante el Clásico Tardío (600- 1000 d.C.). Tuvo una población de 20,000 habitantes aproximadamente.

KAMASUTRA INCA

El Kamasutra es un famoso libro sobre posiciones sexuales. Este viene de India y es el más influyente en la historia mundial, ya que contiene instrucciones muy detalladas; sin embargo, no todas las posiciones son facilitas.

MOCHICA: La cultura Mochica se extendió por Perú entre el 300 a.C. y el 500 d.C. Fueron una cultura cuyo arte es realmente innovador e interesante, sobre todo la cerámica tanto de temática normal como erótica. ERÓTICA: Para los mochicas, la vida sexual era algo muy importante y no era un tabú, sino todo lo contratrio. De hecho, realizaban los actos en todos los lugares y tenían una gran libertad sexual. Cuando los misioneros españoles llegaron y les dijeron que eso era pecado, prohibiéndoselo, supuso un gran shock para muchos. BOTIJOS: Realmente, no eran esculturas sin uso, sino que son para llevar agua real y beber de ellas. Algunas cerámicas eróticas de los mochicas llegan a ser del todo curiosas, con formas fálicas por donde tienes que beber, escenas con diversas posturas eróticas…

La civilización mochica, que se extendió entre los siglos III-VIII, tuvo su asentamiento cerca de la actual ciudad de Trujillo (Perú). Sus artesanos figuraron, sin lugar a dudas, entre los mejores del Nuevo Mundo. Crearon la mejor cerámica escultórica o modelada, principalmente en dos colores: blanco amarillento y marrón rojizo. El producto típico es la vasija de asa estribo: Las piezas son huecas, lo que dificulta su modelamiento. El realismo presente en estas cerámicas las convierte en inconfundibles con otros estilos.
 
Un peculiar aspecto, de la cerámica de vasijas, es la tipología erótica que, por su variedad y cantidad, constituye un repertorio sin parangón en el ámbito indígena americano.
 
Todas las representaciones pueden clasificarse en cinco grandes grupos: El coito vaginal reproduce este tipo de acto en varias posturas, y no es precisamente la representación más frecuente.
La impactante iconografía Moche es percibida hoy como un portal hacia su estilo de vida, sus costumbres y sus creencias religiosas. Esta percepción seguramente tiene más que ver con el grado de realismo aparente de sus vasijas de cerámica, bellamente modeladas y pintadas, que con la verdadera naturaleza de sus representaciones.

El coito anal, que, en dos posturas fundamentalmente, trasera y lateral, es el tipo al parecer más frecuente en la costa norte. Con frecuencia aparece la pareja tapada con una manta, pero con los genitales al descubierto, acompañada de un niño; hay incluso escenas más complejas donde la mujer está acompañada por otra pareja que aparentan ser sus padres.

Las escenas más populares son las de cópula anal. Una de las posiciones más frecuentes es la de la mujer descansando sobre su vientre con el hombre detrás de ella, de pie, con las piernas ligeramente dobladas. Frecuentemente sujeta firmemente los hombros o glúteos de su pareja. La segunda posición es la de la mujer recostada de lado y el hombre en la misma posición que en el caso anterior. La tercera muestra a ambos individuos de costado. En la cuarta, la pareja aparenta estar sentada y el hombre detrás de ella. La quinta, muestra a la mujer de espaldas con el hombre parado sobre ella, y en la última, el hombre está acostado de espaldas con la mujer sentada sobre él.

Cuando los genitales son visibles, como es usual, los artistas dejaron en claro con minucioso detalle que el acto sexual consiste en una cópula anal.

De hecho, no se deja ningún detalle anatómico a la imaginación a fin de representar la naturaleza exacta del acto sexual y los genitales femeninos, incluyendo los labios y el clítoris, están a menudo claramente delineados.

unque este gesto no se realiza sistemáticamente, el hombre frecuentemente sostiene la barbilla de su pareja, lo que también se da en escenas que involucran una eventual víctima de sacrificio. Por lo tanto, esta representación debe tener un significado simbólico más complejo que se explorará en detalle más adelante.

Las vasijas que muestran cópula anal están habitualmente decoradas con una serie de bandas horizontales de color crema y ocre, frecuentes también en los costados de representaciones de plataformas escalonadas. Según lo propuesto por Elizabeth Benson (1972: 138), este diseño bien podría simbolizar la forma de un templo Moche. Por lo tanto, si el significado de las bandas es representar una estructura monumental, su asociación con escenas sexuales enfatizaría la naturaleza altamente simbólica del acto sexual. En el siguiente caso (Figura 15) la relación con el símbolo se expresa aun más claramente ya que se ha pintado un motivo de doble escalera justo debajo de la pareja. Este motivo podría representar la doble escalera usualmente presente en ceramios de formas arquitectónicas.

Varios de los elementos que acompañan las representaciones sexuales, tales como dibujos de vasijas, objetos rectangulares de cobre amarrados o la alfombra sobre la que muchas veces aparece recostada la mujer, comúnmente han sido encontrados en la realidad formando parte de la parafernalia funeraria Moche.

En las representaciones de cópula anal es común que se incluya a un niño recostado al lado de la pareja o siendo amamantado durante la cópula. Algunos expertos ven en estas representaciones una especie de control de la natalidad a fin de garantizar al recién nacido la leche suficiente para sobrevivir (Dobkin de Ríos 1984; Gebhard 1970; Kauffmann Doig 1978). Sin embargo, el tema de la representación sexual y dos escenas de cópula anal que se muestran a continuación, contradicen esta interpretación. Más aún, en algunos casos el hombre ha sido reemplazado por personajes que están muy relacionados con la simbología funeraria y de sacrificio, tal como un individuo con nariz y labios extirpados, un personaje esqueletizado o un tuerto que ha perdido sus orejeras, lo que lo identificaría como un cautivo y posible víctima de sacrificio.

En consecuencia, en la escena de cópula anal, los seres transitorios como los mencionados están involucrados directamente. La cercana relación de mujeres con seres esqueléticos y con estos seres especialmente marcados parece reforzar el rol de la mujer o el género femenino en relación a la muerte, el sacrificio y los rituales funerarios.

Erotica

También, representaciones de coito bucal (felaciones), en la que la mujer acaricia oralmente el miembro de su compañero, apareciendo el hombre tumbado o incluso en una silla hecha [ex profeso]. No existen representaciones figuradas de escenas de cunnilingus, aunque si se conocen vasijas con un gran falo modelado y otras con la representación de una mujer tumbada con las piernas abiertas a través de cuya vagina fluye el líquido encerrado en el doble fondo del recipiente. Tanto en un caso como en otro se obliga al usuario de las mismas a beber por los genitales, por otra parte, presentan huellas de utilización, reproduciendo así el acto del coito oral tanto masculino como femenino.

Como lo señalé previamente, pareciera que la mayoría de las escenas de sexo oral representan al hombre forzando a la mujer a realizar el acto, las cuales presentan dos variaciones. En la primera, ambos personajes están de lado cara a cara, con el hombre manteniendo o empujando la cabeza de su compañera hacia el pene erecto.

La segunda posición muestra al hombre sentado sobre una especie de asiento rectangular con su compañera sentada en el suelo justo delante de él. El hombre sentado sobre una tarima o trono, y el diseño de escala pintado en las dos botellas, daría fuerza a la naturaleza  ritual del acto sexual. La postura de pie del hombre durante el sexo oral es bastante poco común.

Si bien el lenguaje gesticular de la iconografía Moche no ha sido estudiado hasta ahora, nos permite reiterar una vez más la relación cercana que puede haber existido entre las escenas sexuales y el amplio concepto del ritual de guerra y sacrificio humano. De igual manera, como veremos más adelante, la conexión entre ciertas actividades sexuales y el contexto funerario no está marcado solamente por la presencia de figuras esqueléticas en numerosas escenas, sino también por mostrar cópula anal realizándose junto a un entierro.

La dualidad simbólica impregnó toda de la religión Moche y se ha detectado en actos rituales –funerarios y de sacrificio– tanto en la de la Huaca de la Luna. En las tumbas, hay pares de vasijas iguales y, en caso de sitios de sacrifi cio, hay pares de cuerpos humanos (Bourget 2001b: 114). Entre las ofrendas de cerámica de este contexto funerario había también una intrigante vasija-retrato (Figura 1) que muestra la cabeza de un hombre con nariz y labios extirpados. Esta forma de mutilación fue común y numerosos individuos aparecen así en la iconografía. Generalmente se muestran montando una llama o sentados frente a un edificio y, con menos frecuencia, en actos sexuales. La mutilación facial trasformaba la cara de un ser vivo en calavera, una especie de auténtico muerto-viviente.
La interacción entre la vida y la muerte es a menudo representada con la ambigüedad entre mono y personaje esqueletizado o calavera. Por ejemplo, la vista frontal de la Figura 2 aparenta representar un personaje esqueletizado sujetando una fl auta de pan. Sin embargo, vista más de cerca, la escultura muestra una articulación del hombro muy peculiar y la cola de un mono. Así, ocurre una doble dualidad entre la vida y la muerte y entre un ser humano y un mono. En otra vasijaretrato, el doble juego entre lo humano y animal y entre la vida y la muerte se expresa en la cara, mostrando a la vez rasgos humanos, de mono y de esqueleto (Figura 3). Un tipo similar de tensión resultante de la transición entre estos dos estados puede haber sido creada con otra vasija-retrato que muestra a un tuerto (Figura 4). En este caso visión en un ojo y la ceguera en el otro también expresarían el concepto dualista de vida y muerte, como ocurre en las representaciones de individuos que se tapan un ojo con una mano.
Cada uno de estos “tipos transitorios” -cara mutilada, cara esqueletizada y hombre tuerto– juegan un rol en el tema sexual: el muerto-viviente, el mono-personaje esqueletizado y el tuerto. En sí, este tema puede haber estado relacionado muy de cerca con algún tipo de transición o fase del ciclo vital. Como hipótesis se puede sugerir que en la iconografía Moche existe una etapa transitoria entre la vida y la muerte que parece haber sido expresada por medio de un número de elementos simbólicos -seres duales o seres transitorios- tales como los muertos-vivientes, el hombre-mono y el tuerto

Hay escenas de masturbación, con gran variedad de actitudes, tanto masculina como femenina, o bien la pareja se entrega a juegos amorosos mutuos, entre los que son frecuentes los besos y asimientos de senos.

La masturbación masculina ocupa el segundo lugar en el rango de importancia numérica de este peculiar cuerpo iconográfico. Como notó Larco (1965), los rostros de las mujeres a menudo reflejan una expresión de indiferencia o de enojo. Algunas veces, como en las escenas de sexo oral, la mujer tiene una expresión de asco y parece estar tratando de apartarse del acto sexual.

Es posible que estas expresiones faciales quieran expresar la inexistencia de placer sexual y enfatizar la dimensión ritual. Como veremos más adelante, es aún más aparente que la mujer es forzada a realizar actos de sexo oral.

La principal diferencia entre las escenas de masturbación y las escenas de cópula anal no es sólo la mayor representación de hombres esqueléticos en las primeras, sino el número de mujeres esqueletizadas. En general, las escenas de este tipo parecen reunir los principales elementos que forman parte de un ritual funerario: el género femenino, ofrendas funerarias, música y actividad sexual.

En el Tema de la Masturbación, la dualidad simbólica parece haber sido expresada por lo menos de dos maneras diferentes. La pareja es a menudo pintada en dos colores contrastantes, donde la mujer siempre es ilustrada en color rojo y su compañero esquelético en blanco.

En la mayoría de las escenas que involucran a una mujer y a un ser esquelético masculino, la mujer está situada a la izquierda de su compañero. Esto podría validar la idea que izquierda y derecha pueden haber sido parte del principio dualista del simbolismo Moche, que está bellamente expresado en las tumbas de Sipán, con los objetos de oro colocados a la derecha del individuo principal y los de plata ubicados, en su mayoría, a su izquierda (Alva y Donnan 1993: 223).

El género femenino también está representado en las vasijas de libación, comúnmente con genitales enormes. Es muy posible que estas vasijas hayan servido para contener ciertos líquidos. En algunos casos, la vagina conduce a una doble cavidad dentro de la cámara de la vasija. Si uno vierte líquido por la vagina en la vasija, éste desaparece por completo dentro del cuerpo de la mujer. Consecuentemente, si se trata de beber o servir líquido en este tipo de vasijas, el líquido reaparecerá desde el cuerpo de la mujer a través de la vagina. La relación entre estas vasijas de libación y las anteriores que mostraban genitales masculinos exageradamente grandes, es reforzada aun más por el hecho que la mujer dentro del cuenco en la Figura 36 está realizando con ambas manos el gesto de la mano empuñada. Por tanto, parece factible que el significado de estas vasijas esté asociado con la actividad de sexo oral. En este caso, las piezas estarían específicamente relacionadas al concepto de la fertilidad asociado al género femenino.

Entre las representaciones fálicas y vaginales, se cuentan una serie de figuras que, sin mostrar una posición erótica concreta, si tienen, sin embargo, un claro sentido fálico o vaginal. Hay, por ejemplo, vasijas escultóricas en las que se representa una figura humana de cuerpo entero, con la particularidad de que la cabeza de las mujeres adopta forma de glande y los hombres tienen un tocado que se asemeja a los órganos sexuales femeninos. Además, hay representaciones más realistas en las que tanto las mujeres como los hombres muestran un enorme desarrollo de los genitales. Los hombres se reproducen de pie o sentados, pero en todos los casos agarran con las manos su enorme miembro tanto en actitud jocosa como agresiva. En la mayoría de las representaciones, el extremo del miembro presenta huellas de uso y es obligado incluso beber por ahí, ya que el gollete real del vaso, la cabeza o el tocado de la figura, presentan una serie de orificios que impiden su utilización.
La existencia de un sistema tripartito en la iconografía y religión Moche, constituida por un Mundo de los Vivos, un Mundo de los Muertos y un Mundo de los Ancestros mítico –este último poblado por seres sobrenaturales con atributos antropomorfos y zoomorfos– ya ha sido propuesto (Arsenault 1987: 157; Benson 1975: 140; Hocquenghem 1979: 94). Sin embargo, dividir la iconografía Moche en tres unidades discretas y separadas tales como Vida – Muerte – Ancestros no es tarea fácil. Representaciones complejas tales como, el Tema de la Presentación (Figura 5), a menudo contienen, al parecer, seres humanos actuando junto a seres con atributos sobrenaturales y actividades similares pueden ser realizadas por sujetos que pueden haber existido en cualquiera de los tres “mundos”.
Sería improductivo intentar crear una separación rígida y completa entre estos tres posibles universos y los sujetos asociados con ellos. Esto no quiere decir que el Mundo de los Ancestros y la creencia en la vida después de la muerte no existiesen. Al contrario, algunos de los individuos de alto rango podrían haber sido percibidos como originados allí, lo que borraría las fronteras entre estos tres mundos míticos. Donnan ha declarado que no es fácil establecer una distinción clara entre los seres vivientes y los personajes esqueletizados, ya que en algunos casos, ellos realizan actividades separadamente o en conjunto:
“Pero, ¿pertenecen las figuras de muertos exclusivamente al reino de lo sobrenatural? La evidencia iconográfica sugiere que no, ya que hay muchas escenas eróticas con fi guras de muertos yuxtapuestas e interactuando con figuras humanas normales” (Donnan 1982: 102).

Para que individuos de alto rango personifiquen a ancestros vivientes o seres especiales con atributos zoomorfos, tienen que haber existido relaciones de continuidad y contigüidad entre estas tres diferentes regiones. En algunos casos, estos tres estados de los seres formaban parte de un continuo. El mundo de los vivos, como nosotros lo comprendemos, aparentemente no está representado como tal, a no ser que se conecte con los aspectos rituales y profundamente religiosos de la sociedad Moche. Las actividades cotidianas están completamente ausentes de la iconografía y únicamente se representan actividades ritualizadas, tales como el arte de la guerra, sacrificios, rituales funerarios y semejantes (Benson 1972: 89; Donan 1978: 174).
En todo caso, se puede afirmar que en la iconografía Moche existen cuatro grandes tipos de sujetos.El primero consiste en seres humanos y animales tratados en forma naturalista. Por lo general, son representados sin atributos adicionales.
Los animales domésticos como el perro, la llama y el cuy, jamás fueron antropomorfizados.El segundo involucra a sujetos que he denominado “transitorios”: la cara mutilada (o muerto-viviente), el esqueleto-mono, el tuerto y los personajes esqueletizados. Ellos realizan un sinnúmero de actividades como cuidar un ataúd, acarrear ofrendas funerarias, tocar música y bailar. Como veremos más adelante también están comúnmente involucrados en actividades sexuales.
El tercer tipo está representado por animales, vegetales y objetos, todos con atributos antropomorfos. Generalmente están involucrados en rituales de guerra, sacrificio, carreras rituales, etc. Un gran número de animales no domésticos forman parte de este grupo, tales como zorros, felinos, venados, murciélagos, roedores, lagartijas, lechuzas, patos, colibríes, halcones, escorpiones, ciempiés, arañas, etc.
Finalmente, el cuarto tipo incluye a seres antropomorfos pero que poseen colmillos en sus bocas, llevan un cinturón de serpiente y zorro y otros atributos sobrenaturales. Estos son los sujetos más importantes de la iconografía y forman parte central de los más elaborados rituales, como el Tema de la Presentación, el ritual de Sacrificio dela Montaña y el Tema del Entierro. Los sujetos del tercer tipo usualmente se asocian con las actividades desarrolladas por los individuos con colmillos, pero generalmente aparecen en una posición subordinada.

Lo que denominamos Penes de Libación representan el tercer motivo en orden de importancia cuantitativa. Comúnmente corresponden a la representación de un individuo masculino dotado de un pene inmenso.

Puede ser un hombre de pie, sentado en un trono, o un ser esquelético. El líquido tiene que ser introducido por la cabeza del sujeto; sin embargo, en algunos casos, si se tratase de beber o verter el líquido por la cabeza, este se escaparía por los agujeros alrededor del canto de la vasija. Por lo tanto, es obligatorio verter o beber por el agujero que hay en el pene. Estos casos conectan la idea del fluído seminal y el ritual de sexo oral.

Las escenas de sexo oral y vasijas de libación masculinas debieron estar relacionadas desde el punto de vista cognitivo. La erección de un pene “vivo” exhibida por el personaje esqueletizado en la Figura 34 también se puede ver en numerosos esqueletos de la iconografía; como si quisieran indicar que mantienen una cierta vitalidad después de su muerte. Ciertas razones fisiológicas, como las erecciones post mortem, podrían explicar estas creencias y la presencia de penes erectos en seres esqueléticos. Dada la importancia que los Moche atribuían a los rituales funerarios y prácticas de sacrificio, queda poca duda que ellos hayan tenido la oportunidad de observar dichas erecciones. Para una sociedad aparentemente tan interesada en la continuación de la vida después de la muerte, un signo indiscutible como una erección post mortem tiene que haber sido vista como prueba definitiva que la vida continuaba después de la Muerte. Por tanto, estas erecciones post mortem representarían una demostración tangible de la fertilidad suministrada, a lo mejor, por los seres con atributos sobrenaturales que existirían aun después de la muerte.

Entre otras figuraciones de carácter erótico se cuentas las escenas de cópula entre mujer y una probable divinidad o incluso animales

Dentro del universo de las representaciones sexuales, se encuentran los órganos genitales masculinos y femeninos representados en formas independientes en los ceramios; luego con el desarrollo magistral de la escultura las representaciones de falos y vulvas se encuentran identificadas en el contexto corporal cuyas representaciones son siempre desproporcionadas adrede y sobre todo tratando de resaltar exageradamente en relación al cuerpo humano; por ultimo llegando a un conjunto variado de relaciones de apareamiento en su mas grande representación plástica.

Pero las representaciones no solo estan referidas a los hombres, también abarca al mundo animal, vegetal y a los dioses. Es decir trata de un equilibrio cosmológico unido por una idea central de reproducción o fertilidad de la que el hombre no es un ser aparte sino un elemento mas de la concepción animista y teogónica Moche.

Las cinco fases del arte erótico-sexual Moche.

Larco Hoyle (1945) ordeno en cinco fases el arte ceramográfico Moche de acuerdo a su forma en el inicio, florecimiento y decadencia (la advierten la aparición de ceramios que registran la perversión sexual). Su clasificación:

  1. ‘’Representaciones en pareja. Aquí la actividad sexual es completamente variada (desde besos, caricias hasta masturbación y actos contra natura), ello significa escoger libremente la voluntad de amarse.
  2. Representación de coito de animales. Representación de mayor inventiva y genialidad, su fuerza estética estriba en la frescura y el humor, que no llega al cansancio visual.
  3. Representación de falos y vulvas en cuerpo humano. Muestran al hombre y a la mujer en su más completa libertad. La potencialidad sexual se eleva a una existencia mágica concebida como símbolo de fuerza y glorificación de supervivencia humana.
  4. Representación de falos y vulvas en recipientes. Recipientes especiales para llenar algún liquido, de actitud festiva, jolgorio y de corte humorístico.
  5. Representaciones divinas. Se trata de posesiones divinas, lo sacro desciende y posee a los hijos del hombre. En un acto de mucha trascendencia con un sentido profundo que va mas allá de lo que se ve’’. (‘’Los Mochica’’. Larco H. Rafael. 1945).

Esta cerámica erótica de la cultura Moche obedece al carácter y transparencia de su vida, estilo y modo moral y estético de la visión del mundo que ellos sentían y tenían, reproducido tal cual a sus ideas y sentimientos.

Entre los temas de la iconografía Moche existe un impresionante repertorio de vasijas que representan actos sexuales, tanto escenas en solitario como en diversas combinaciones entre humanos, personajes  esqueletizados y seres con atributos sobrenaturales. Las escenas de cópula vaginal son extremadamente escasas, siendo la mayoría de las representaciones de actos de sodomía, masturbación y sexo oral, así como representaciones de genitales femeninos y masculinos desproporcionados.

Salvo una excepción, parece haber una completa dicotomía en las actividades sexuales entre cópulas estrictamente no vaginales y vaginales. En las primeras los individuos involucrados son generalmente humanos, personajes esqueletizados u otros mostrando mutilaciones faciales. En cambio en la cópula vaginal, el hombre generalmente posee atributos sobrenaturales tales como colmillos en su boca y cinturones de serpiente con cabezas de zorro, personaje que ha sido llamado “Cara Arrugada” por varios investigadores. Aparece rodeado por aves antropomorfizadas y con su compañero, una Iguana. Otros casos incluídos en esta categoría muestran animales y víctimas de sacrificio copulando con mujeres. Por tanto, las diferencias entre el tipo de actividad sexual y los personajes que las realizan deben ser tomadas en cuenta para comprender el tema.

La gran mayoría de estas vasijas rituales han sido encontradas en contextos funerarios. Como el ritual funerario es una actividad cultural y simbólica compleja, es necesario considerar primero si estas escenas podrían tener relación con creencias funerarias concernientes a la muerte misma –como un concepto o incluso como una entidad a sus aspectos liminales o a creencias en la vida del más allá. Esto no quiere decir que estas vasijas no fuesen usadas en otros contextos, tales como rituales de libación.

Con la llegada de los europeos aparecieron las evidencias históricas de actividades homosexuales en la literatura del siglo XVI. Hasta ahora nadie ha escrito específicamente sobre el tópico de homosexualidad en el arte peruano. En el Perú, aunque existe una gran cantidad de arte erótico para estudiar, solamente unos cuantos catedráticos han hecho declaraciones sobre la naturaleza de las actividades homosexuales en el arte erótico.

Rafael Larco Hoyle (1965:110) quien niega la presencia de actividades homosexuales (y bestialidad) en todo el arte antiguo del Perú, admite que posiblemente existe una representación. Además, declara que estas existen como intentos moralizadores, que sirven como un ‘’extremo aviso’’a lo que pasara a personas que son demasiadamente sexuales.

Oscar Urteaga Ballén (1968: 327) llega a una conclusión similar. Èl dice que las actividades homosexuales si existen pero que son raras y representan un comportamiento ‘’anormal’’ y ‘’perverso’’.

Federico Kauffmann Doig (1978: 54-56) dice que las figuras representan actividades homosexuales pero que estas son raras en la tradición erótica del antiguo Perú.

‘’Las actividades homosexuales, representadas en el arte Moche, parecen reflejar un comportamiento sexual conectado con ritos religiosos en lo cual participaron varias clases o grupos sociales (entre ellos los sacerdotes). (…). Hay que anotar que las actividades homosexuales en el Perú continuaron siendo practicadas con fines religiosos por unos 800 años después de la caída de la cultura Moche.

La representación de estas figuras en ritos sugiere que estos eran integrados hacia una religión con orientaciones sexuales. Pero hay que anotar que en el arte Moche la alta frecuencia de coito anal y masturbación indica que el erotismo Moche no estaba dedicado a la religión de la fertilidad’’. (Representaciones artísticas de actividades homo eróticas en la cultura Moche’’. Arboleda C. Manuel. 1981:105)

  • La prostitución entre los antiguos peruanos.

Un asunto, discutido y debatido en varias crónicas, incluyendo los ‘’Comentarios Reales’’ de Garcilazo de la Vega y varios ‘’anónimos’’ es el de la prostitución sexual entre los antiguos peruanos. Se ha referido a la presencia de mujeres que ejercían esta actividad y a las que se les llamaba ‘’pampayruna’’ que significaría mujer publica, ramera o prostituta. La manera como es descrita su presencia es variada y parece corresponder a la actitud moral, en especial religiosa, que asumía cada cronista al narrar el hecho. Un cronista jesuita anónimo, la describe así: ‘’El Inca permitía que mujeres de vida licenciosa, solteras que no fuesen vírgenes ni viudas, o las mancebas, o las mujeres legitimas de cada uno, viniesen a casas o escondrijos, para que allí cometiesen los adulterios o estupros nefandos’’.

 ’Juan B. Lastres en su ‘’Historia de la Medicina Peruana’’, Vol. I, La medicina Incaica, refiere a la descripción que hace Garcilazo de la Vega sobre un asunto y lo presente en estos términos: ‘’el mismo cronista nos habla de mujeres de vida noc sancta, las cuales permitieron los Incas, para evitar mayores daños a la población. Vivian en los campos, en unas chozas aisladas, no podían entrar en los pueblos porque no se comunicasen con las otras mujeres. (…) los hombres las trataban con grandísimo desprecio (…) estas medidas de los Incas hablan bien de una legislación de la prostitución’’ ’’.

(‘’La sexualidad en el Perú pre-colombino’’. Cáceres V. Artidoro. Pág. 49)

  • El Servinacuy o matrimonio a prueba.

Con mucha frecuencia  se oye decir a los peruanos de hoy que existió o existe en estos tiempos un ritual de convivencia al que se ha convenido por calificar con un termino mestizo: ‘’Servinacuy’’ o ‘’Sirvinacuy’’ que significaría ‘’periodo de servicio mutuo’’ y que es preliminar a la consolidación de la unión entre un hombre y una mujer, dándole a la palabra ‘’consolidar’’ la acepción de ‘’asegurar del todo’’ o ‘’afirmar mas y mas’’ la alianza. La modalidad, costumbre, ritual o como quiere llamársele, se practico y se practica con seriedad, responsabilidad, respeto y dignidad.

Es una etapa de mutuo conocimiento, de valoración de cualidades y de observación y corrección de defectos ‘’antes que sea demasiado tarde’’ y la observación y calificación se extiende al grupo familiar, en especial de la mujer, quienes se mantienen atentos a la evolución durante el tiempo de ‘’prueba’’. Esta palabra ha terminado por sellar el calificativo ‘’matrimonio de prueba’’. Ni es ‘’matrimonio’’ ni es ‘’prueba’’.

No es matrimonio en la acepción de sacramento ni es en el de la unión ‘’legal’’. Si lo es en el sentido de ‘’unión de hombre y mujer concertado mediante determinados ritos’’.

No es ‘’prueba’’ en el sentido de aprobar algo para que lo use otro; tampoco lo es en el entendido superficial, irresponsable e inmaduro de ‘’si no me resulta, me largo pues’’. Ni siquiera es prueba en el concepto de ‘’voy a lograr experiencia para el futuro’’. Lo es, en la acepción de razón, argumento, acción con que se muestra o se hace patente una cualidad de sentimientos, ideas, planes, experiencias, intenciones, ensamblándolos o tratando de ensamblarlos con los de la pareja. Lo infeliz del termino ‘’prueba’’ esta en el contenido ‘’experimental’’ de ‘’ensayo’’, de ‘’aprendizaje elemental’’ que le dan muchas personas que interpretan este verdadero ritual iniciativo, interpretación teñida de prejuicio occidental, católico y legalista.

(‘’La sexualidad en el Perú pre-colombino’’. Cáceres V. Artidoro. Pág. 113).

Los cronistas, como se ha mencionado páginas atrás, no se refieren con claridad a estas costumbres. Lo primero que viene a la mente es la idea que Cieza de León tomo muy literalmente y juzgo los hechos que veía en función a sus principios y costumbres. En el capitulo XLIX de sus ‘’Crónicas del Perú’’ menciona lo siguiente: ’’… antes de que se casen a las que habían de tener marido las corrompían usando con ellas sus lujurias’’.

Ahora sabemos que en España ninguna mujer podía convivir con un hombre antes del matrimonio, pero en las antiguas culturas peruanas si era posible y hasta necesario, no por el hecho de ‘’corromperlos’’ o ‘’iniciarlos sexualmente’’, sino por el de preservar la familia.

Para nadie es desconocido que en las Antiguas Culturas Peruanas y en las actuales serranías de nuestro actual Perú existió y existe el Servinacuy. En base a este alto valor institucionalizado, se puede asegurar que el hombre peruano pre-inca e inca, fue un gran y excelente planificador familiar y en consecuencia un sobresaliente planificador social.

CONCLUSIONES

En base a lo expuesto y a los ya mencionados interrogantes sobre la sexualidad en el Perú y ¿Qué enseñanza se puede sacar de ella? o ¿Puede esta enseñanza servir al hombre de hoy o al de mañana? Mi franca opinión es que si puede y de hecho sirve al hombre de hoy para inspirarse en el hombre de ayer. Y mejor aun, pienso que esta actitud puede representar un estimulo mayor y una mejor proyección hacia los años que vendrán.

Sin reparar en prejuicios y vanos intentos de aplicar dogmatismos en sociedades totalmente diferentes a la actual.

Comprendiendo que la sexualidad no solo se limita al morbo, sino que puede y debe tener fines educativos, espirituales y preservantes en la continuidad de la especie.

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