QUIRIGUA – Misterio Maya

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Autor del Blog: Jorge Mier Hoffman en Machupicchu

Quiriguá es un yacimiento arqueológico perteneciente a la antigua civilización maya, ubicado en el departamento de Izabal en el nor-oriente de Guatemala. Es un yacimiento de tamaño medio, con una superficie de aproximadamente 3 km², situado a lo largo del curso inferior del río Motagua,1 con su centro ceremonial ubicado a 1 km de la orilla norte del río.2 Durante el Período Clásico de la civilización maya (200-900 d. C.), Quiriguá se encontraba en la confluencia de varias importantes rutas comerciales.

El sitio fue ocupado desde 200 d. C. y la construcción de la acrópolis comenzó alrededor de 550 d. C. Un auge de construcciones impresionantes se inició en el siglo VIII, hasta que se detuvo toda actividad de construcción alrededor de 850 d. C., a excepción de un breve periodo de reocupación en el Posclásico Temprano (c. 900 – c. 1200). Quiriguá comparte su estilo arquitectónico y escultórico con la ciudad cercana de Copán, cuya historia está estrechamente entrelazada con la de Quirigua.

La rápida expansión de Quiriguá en el siglo octavo estaba ligada a la victoria militar del rey K’ak’ Tiliw Chan Yopaat sobre Copán en 738. Después de su derrota, el rey más importante de Copán Uaxaclajuun Ub’aah K’awiil (o “18 conejo”), fue capturado y luego sacrificado en la Gran Plaza de Quiriguá.4 Previamente Quiriguá había sido un estado vasallo de Copán, pero tras su victoria logró su independencia.

La arquitectura ceremonial de Quiriguá es relativamente modesta, pero la importancia del sitio radica en la riqueza de su escultura, incluyendo los monumentos de piedra más altos erigidos en el Nuevo Mundo.

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Mi hija Mádelyn Mier junta a la misteriosa escultura sobriamente tallada en un solo bloque

El nombre del yacimiento arqueológico de Quiriguá es derivado de la aldea cercana que lleva el mismo nombre. El sitio está ubicado en el municipio de Los Amates del departamento de Izabal, a una elevación de 75 msnm.7 Se encuentra a poco más de 200 km al noreste de la Ciudad de Guatemala, a 48 km al norte de Copán5 y 15.7 km al noroeste de la frontera internacional con Honduras.

Situado a orillas norte de la cuenca baja del río Motagua, Quiriguá se encuentra en el punto donde el valle se ensancha en una llanura aluvial, dejando el sitio expuesto a inundaciones periódicas a lo largo de los siglos. Durante el período de ocupación de la ciudad el río pasaba cerca de su centro, pero desde entonces ha cambiado su curso y ahora fluye a 1 km al sur del centro ceremonial.

La base rocosa local se compone de arenisca de color rojo que los habitantes utilizaron para la construcción de monumentos y estructuras arquitectónicas. Esta piedra arenisca local es muy fuerte y no es propenso a esquilas ofracturas, lo que permitió a los escultores de Quiriguá de erigir el más alto monumento independiente de piedra en las Américas. Quiriguá fue construida directamente sobre la falla de Motagua y ya en la antigüedad sufrió daños como consecuencia de fuertes terremotos.

El primer visitante europeo en publicar un relato sobre Quiriguá fue el arquitecto y artista InglésFrederick Catherwood, que llegó a las ruinas en 1840. El propietario anterior, con el apellido de Payés, había relatado la existencia de las ruinas a sus hijos y a Carlos Meiney, un inglés deJamaica residente en Guatemala. El anciano Payés había fallecido recientemente y sus tierras pasaron a sus hijos. Como ninguno de los hijos Payés, ni Meiney habían visitado las ruinas, invitaron a John Lloyd Stephens y Catherwood a unirse a ellos en su primer viaje al sitio. Stephens tenía otras obligaciones que atender, pero Catherwood acompañó los hermanos Payés a Quiriguá. Debido a condiciones climáticas adversas, solamente pudieron permanecer un corto tiempo en las ruinas, pero Catherwood logró hacer dibujos de dos de las estelas, los cuales fueron publicados con un breve relato de su visita en el libro de John Lloyd Stephens Incidents of Travel in Central America, Chiapas, and Yucatan en 1841. Quiriguá fue el primer sitio que Stephens y Catherwood podían afirmar haber descubierto. Un relato más extenso de las ruinas fue escrito por el Dr. Karl Scherzer en 1854.

El explorador y arqueólogo Alfred Maudslay visitó Quiriguá durante tres días en el año 1881; fueron las primera ruinas precolombinas que había visto y quedó tan impresionado que se interesó en la arqueología de América Central para el resto de su vida. Pudo volver en tres ocasiones, e hizo los primeros esfuerzos para limpiar los monumentos para poder estudiarlos. Llevó a cabo un examen muy completo e hizo un registro fotográfico de todos los monumentos visibles, realizó algunas pequeñas excavaciones, hizo moldes de papel y yeso de las inscripciones jeroglíficas e hizo un registro de las principales esculturas. Estos moldes fueron enviados al Victoria and Albert Museum, y las réplicas trasladadas al Museo Británico.

En 1910, la United Fruit Company recibió Quiriguá y toda la tierra en los alrededores para la producción de plátano por intermedio de una generosa concesión otorgada por el gobierno del entonces presidente, licenciado Manuel Estrada Cabrera. La frutera reservó treinta hectáreas alrededor del centro ceremonial y las clasificó como parque arqueológico, dejando así una isla de selva entre las plantaciones. Más trabajo arqueológico fue realizado de 1910 a 1914 por Edgar Lee Hewett y Sylvanus Morley de la Escuela de Arqueología Americana en Santa Fe. Réplicas de yeso de las estelas de Quiriguá hechas con los moldes de Hewitt fueron exhibidas en la Exposición Panamá-California de 1915 en San Diego, California.69 Nota 2  El Instituto Carnegie llevó a cabo varios proyectos en Quiriguá entre 1915 y 1934, y Aldous Huxley, después de visitar el sitio en la década de 1930, señaló que las estelas de Quiriguá conmemoran “el triunfo del hombre sobre el tiempo y la materia y el triunfo del tiempo y la materia sobre el hombre.” Quiriguá fue uno de los primeros sitios arqueológicos mayas que fue intensamente estudiado, aunque no se realizó mucha restauración y las ruinas se cubrieron de selva nuevamente.

Quiriguá fue declarado Monumento Nacional de Guatemala en 1970 por el Acuerdo Ministerial 1210 y fue declarado Parque Arqueológico bajo el Acuerdo Gubernativo 35-74 del 19 de junio de 1974.

De 1974 a 1979, se llevó a cabo un extenso proyecto arqueológico en Quiriguá patrocinado por el Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, la Universidad de Pensilvania y la National Geographic Society. Bajo la dirección de Robert Sharer y William R. Coe se realizó la excavación de la acrópolis, limpiando los monumentos y estudiando los conjuntos periféricos. Quiriquá fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1981, y en 1999 la UNESCO aprobó una donación de US$27.248 para la “ayuda de emergencia para la rehabilitación del sitio arqueológico de Quiriguá”. Una de las estelas de Quirigua fue incluida en la moneda guatemalteca de 10 centavos.

El área de 34 hectáreas que conforman el parque arqueológico de Quiriguá ha sido acondicionado para el turismo con la construcción de un museo, aparcamiento e instalaciones sanitarias y está abierto al público diariamente.

El Parque Nacional Quiriguá tiene singular importancia, declarado Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO,  en 1981. Posee las estelas más altas de la civilización maya.

Está situado en la región del Valle Bajo del Río Motagua, entre plantaciones de banano. Este valle parece haber tenido ocupación humana desde el Período Preclásico (1500 a.C.) hasta el presente. Investigaciones arqueológicas demuestran que el Parque Nacional Quiriguá fue poblado desde los inicios del Período Clásico Temprano (250-400 d.C.) o desde antes hasta su colapso a finales del Clásico Tardío (600-900 d.C.).

La vida de sus habitantes así como su economía se fundamentó en la agricultura de maíz y otros cultivos. Posiblemente el sitio esté localizado allí para controlar la ruta comercial por canoa a lo largo del Río Motagua, desde el Altiplano Central hasta el Océano Atlántico, desde este punto también podía controlarse la exportación de jade y obsidiana provenientes de áreas cercanas.

El Parque Nacional Quiriguá está compuesto por las siguientes estructuras:

El Centro Mayor
Gran parte del mismo continúa sepultado bajo la tierra que anualmente es arrastrada por las lluvias; es por esta razón y, debido a que las construcciones más tempranas se encuentran debajo de las más tardías, que lo que hoy vemos pertenece al último período de ocupación del Clásico Tardío.

Plaza Central
Probablemente fue un lugar público, utilizado para la celebración de grandes ceremonias religiosas. Las estelas y zoomorfos esculpidos se encuentran dentro de la plaza.

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Lugar destinado para actividades físicas de carácter ceremonial; sus restos arquitectónicos se encuentran dentro de una plaza y está rodeado por escalinatas en tres de sus lados.

Acrópolis
El arreglo de las estructuras forma un espacio, cerrado por residencias de los gobernantes y su grupo élite. Los palacios que conforman la Acrópolis, presentan la típica bóveda maya y están decorados con estucos policromados.

Monumentos

Los artistas de Quiriguá produjeron bellos ejemplares de escultura monumental que reflejan el arte maya clásico en su apogeo, pero también incorporaron un estilo propio especial; los monumentos (estelas) fueron esculpidos en piedra arenisca y erigieron uno o dos cada HOTÚN (5 años) aproximadamente. Los textos proporcionan fechas y relatan datos históricos sobre varios gobernantes. La secuencia es bastante regular desde la dedicación de la estela H en el 751 d.C. hasta el 810 d.C., después de lo cual cesa la actividad en el Sitio. Es notorio que al inicio de la secuencia se erigían estelas cada vez más elaboradas (estelas H, J y F). Con posterioridad, cambian a zoomorfos aún más elaborados. Luego vuelven a erigir estelas, hasta culminar con la fecha de la dedicatoria (810 d.C.) que se encuentra en la cornisa de la estructura de la Acrópolis.

Cómo llegar

Está ubicado a 208 km de la Ciudad de Guatemala (4.5 horas) en el municipio de Los Amates, departamento de Izabal. Para llegar se sigue la Carretera al Atlántico (CA-9 Norte) que conduce a Puerto Barrios y en el km 204 se encuentra señalizado el cruce hacia Quiriguá, de donde se encuentra a 3 km por carretera asfaltada, cruzando por extensas plantaciones de banano que rodean el área.

Quirigua es un eslabón más en la cadena de misterios mayas, que abandonada repentinamente en pleno esplendor hace dos mil años, es un monumento digno de la civilización maya, que reta al tiempo y a la ciencia para descifrar sus misterios

Lo más extraordinario de Quirigua es la manera caprichosa y excepcional de como los artistas mayas labraban la dura piedra, como si tuvieran la fórmula de ablandar el duro basalto para trabajar su superficie como si fuera cera o arcilla, y luego volverlo a su consistencia original. En la época en que llegó Stephens a Quirigua, había que atravesar parajes inhóspitos inafectados de mosquitos, serpientes y alimañas, que hacían impenetrable la inhóspita selva, lo cual llamaba la atención sobre las inclemencias y deventuras que debieron enfrentar los nativos para edificar sus metrópolis.

Las estelas de Quirigua tienen un significado asombroso a los obeliscos egipcios, en cuanto a la obsesión de ambas civilizaciones en erigir fabulosos monumentos verticales bellamente grabados en fastuosos jeroglíficos.

Desde siempre hemos sido cautivado por estos imponentes obeliscos, los cuales eran cortados milimétricamente de las canteras, y allí mismo se hacían los cálculos matemáticos para que al ser izados, su peso cayera perpendicularmente al centro de gravedad de la mole de piedra, manteniendo su posición perfectamente vertical, no obstante que su altura supera enormemente el área de base. Enormes piezas que trasladaban haciéndolos resbalar sobre rodillos de madera encerada; y luego, gracias a una desconocida pero avanzada técnica de ingeniería, eran izados a bordo de barcas especiales y llevados hasta el templo elegido. La tercera operación consistía en poner de pie la mole de piedra, labor muy delicada, y en la que se demuestra la gran experiencia y habilidad que habían alcanzado los constructores del antiguo Egipto.

 


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