SALTO ANGEL EN 360º – Cascada

 

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Autor del Blog: Jorge Mier Hoffman en Machupicchu

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El Salto Ángel (Kerepakupai Vená en pemón, que significa «salto del lugar más profundo») es el salto de agua más alto del mundo, con una altura de 979 m (807 m de caída ininterrumpida),[1] [2] generada desde el Auyantepuy. Se localiza en el Parque Nacional Canaima, en el estado Bolívar, Venezuela.

Este espacio natural protegido, establecido como parque nacional el 12 de junio de 1962 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994, se extiende sobre un área de más de 30.000 km² (similar a la extensión territorial de Bélgica), hasta las fronteras con Guyana y Brasil y por su tamaño es uno de los más extensos del mundo. El nombre con el que es conocido internacionalmente, Salto Ángel, fue sugerido por un venezolano en honor al aviador estadounidense Jimmy Angel, que en el año 1937 corroboró más formalmente la existencia y ubicación exacta de la caída al sobrevolarla en su avioneta y más tarde posarse en su cima, dándole con esto repercusión mundial.

“Churún-merú” Photographed From Flamingo NC9487, October 9, 1937

Fotografía de Jimmy Angel 1937

Flamingo With Tail Lowered to Level

Jimmie Angel, 4/28/28

Jimmie Angel nació el 1.º de agosto de 1899 en la región de Cedar Valley del centro occidente de Missouri. Su nombre completo era James Crawford Angel. Como su abuelo se llamaba James Edward Angel, para evitar confusión entre la familia, el utilizaba el nombre Crawford durante su infancia y adolescencia. El comenzó a utilizar el nombre Jimmie, con ese poco convencional deletreo, cuando era veinteañero. Aunque era ciudadano estadounidense, el pasó buena parte de sus cincuenta y siete años fuera de los Estados Unidos. El vivió por el amor a volar y a la aventura.

Acerca de Jimmie Angel existen muchas historias o leyendas que han sido reportadas por diversos escritores y periodistas en libros y artículos de prensa. Que Jimmie aprendió por si mismo a volar a los catorce años o antes, es parte de la leyenda. Las historias sobre que él fue un as del vuelo del Royal British Flying Corps en la Primera Guerra Mundial, que creo una fuerza aérea para un jefe militar en el desierto del Gobi, o que trabajó como cazatalentos para Lawrence de Arabia no han podido ser verificados. Lo que si es cierto es que Jimmie Angel fue una aventajado piloto y amaba a Centro y Sur América, y muy especialmente a Venezuela.

Al terminar la Primera Guerra Mundial, se convirtió en piloto civil en los Estados Unidos trabajando como piloto ambulante, piloto de pruebas, piloto de acrobacias para películas, e instructor de vuelo. El consideraba rutinaria, muy estructurada, la vida de los pilotos de líneas aéreas comerciales. “Sería como manejar un autobús” le respondió a su hijo menor Rolan cuando le preguntó cerca al final de sus días por que no había obtenido un trabajo como piloto de aerolínea.

La primera vez que voló al sur de la frontera de los Estados Unidos fue durante los 1920s cuando gracias a sus habilidades como piloto encontró empleo en remotas e inexploradas regiones de México, Centro y Sur América. Trabajando durante los 1930s y 1940s para compañías de búsqueda de recursos naturales – oro, diamantes y petróleo – y con expediciones científicas y gubernamentales, Jimmie Angel encontró la libertad y el entusiasmo que deseaba fervientemente.

Parte de su trabajo, especialmente en Venezuela, tuvo un impacto duradero. Sus exploraciones en la Gran Sabana en el Sureste de Venezuela entre 1933 y hasta 1942 ayudaron a estimular el interés internacional en la región y sirvió de preámbulo a la expedición científica organizada por William H. Phelps y el Museo Americano de Historia Natural en 1937-1938. La Gran Sabana fue explorada, acotada, y abierta a la evaluación científica sistemática, en parte, gracias al trabajo de Angel para el Ministerio de Fomento y la comisión de límites en 1939.

Como consecuencia del interés internacional y la exploración científica de la región, el enorme Parque Nacional Canaima ha sido preservado y salvado del menosprecio que ha destruido muchos otros bosques y sabanas en Sur América.

De acuerdo a la leyenda, el primer viaje de Angel a Venezuela se realizó en los tempranos 1920s junto a un geólogo estadounidense apellidado McCracken. Ambos supuestamente se conocieron en un bar en Panamá y acordaron que McCracken le pagaría 5.000 dólares para volar hasta un lugar en el sureste de Venezuela. Ellos aterrizaron en un tepuy misterioso de la Gran sabana y removieron varios kilogramos de oro de un río sobre la montaña. McCracken moriría luego en Estados Unidos y Angel pasaría el resto de su vida buscando por ese perdido río de oro.

Ni documentos, ni informantes, han podido verificar la leyenda del Río de Oro. Esa historia contada por Jimmie Angel no puede ser verificada. Ciertamente Angel la contaba frecuentemente. Muchos de sus amigos y familiares creían dicha historia. Es difícil saber si sucedió o no realmente. No sabemos si dicha historia era tan solo una manera de atraer inversionistas en su búsqueda de oro. Lo cierto es que esa búsqueda fue una cruzada que duró el resto de su vida.

Jimmie Angel estaba obsesionado con el Auyántepui, un tepuy en forma de corazón con unos 700 kilómetros cuadrados que no aparecía en los mapas oficiales de la región antes de sus exploraciones. El creía que esa era el lugar en cual se encontraba el Río de Oro.

Es difícil saber cuando una peculiaridad geológica es descubierta. Quizás nunca son descubiertas. Quizás su existencia gana reconocimiento al estar disponible ante una audiencia mayor y más diversa.

El Salto Angel pudo haber sido conocido por los indígenas Pemón que han vivido en el Valle de Kamarata en la región del Auyántepui por miles de años. O, debido a su localización en el interior del Canon del Diablo y la aversión de los Pemón a acercarse al Auyántepui, el Salto pudo no haber sido descubierto por ellos antes de ser descubierto desde el aire.

Quizás fue reportado en los diarios de previos exploradores. Pero hay numerosos saltos estacionales que caen desde el Auyántepui, de manera que es difícil saber a ciencia cierta si su existencia fue reportada antes que Angel anunciara a todos que había descubierto el salto de agua más alto del mundo. Su existencia fue reconocida por el mundo y fue descubierta ante todos gracias a las exploraciones de Angel.

Jimmie Angel sufrió una herida en la cabeza mientras aterrizaba su aeroplano el 17 de abril de 1956 en David, Panamá. Poco tiempo después del aterrizaje, sufrió un ataque al corazón. Tuvo varios problemas de salud durante los siguientes ocho meses, y fue internado en el Hospital Gorgas de la zona del canal de Panamá, para tratarle una neumonía. Finalmente moriría el 8 de diciembre de 1956 por una hemorragia cerebral. Sus restos cremados fueron inicialmente enterrados el 15 de diciembre de 1957 en el monumento a la aviación “Portal of the Folded Wings”, en Burbank, California. En cumplimiento de su último deseo, sus cenizas fueron retiradas del Portal y esparcidas sobre el salto Angel el 2 de julio de 1960 por su esposa Marie Angel, sus hijos Jimmy y Rolan, y sus amigos Gustavo Heny y Patricia Grant.

Quizás las plantas, animales o peculiaridades geológicas no son nunca descubiertos. Muy por el contrario, el saber de su existencia gana el reconocimiento de una audiencia más grande y diversa. La existencia de la catarata conocida en el mundo como Salto Angel puede o no haber sido conocida por los indígenas Pemón Kamarakotos que vivían en el valle de Kamarata cercano al Auyántepui. No es conocido que ellos hayan explorado el Auyántepui debido a que creían que espíritus malignos habitaban allí y la catarata está en un lugar remoto y lejano de la comunidad más cercana. El nombre tradicional del salto que usan los Pemón de la región de Kamarata es Churún-Vená.

El 24 de marzo de 1935 Angel voló con Hall y Dennison dentro del Cañón del Río Churún, en el Auyántepui, para ver el Salto Angel. Angel le había estado diciendo a la gente por mucho tiempo acerca de su “cascada de una milla de altura.” Pero su historia nadie la creía porque los mapas oficiales de la región ni siquiera mostraban un tepuy tan alto como el Auyántepui. Luego, ese mismo año, volando con Angel, el geólogo Francis “Shorty” Martin tomó fotografías de la cascada y verificó la historia de Angel.

El libro “La montaña del diablo” de L.R. Dennison se publicó en 1942 y cuenta sus meses de aventuras con Jimmie Angel en 1935.

“Ahora les mostraré my cascada” gritó Jimmie con regocijo, al entrar en un valle amplio. El no tuvo que senalarala, ya que la casida de agua estaba suficientemente visible a la distancia. ¿Qué tal está para ser una cascada? Preguntó Jimmie. Yo no podía contestar aunque lo hubiera intentado. Mis ojos deben haber saltado fuera de mi cara. Yo solo podía ver lleno de asombro. Parecía como que una inmensa cuerda colgara sobre la pared del cañón y caía unos 3.000 pies, posiblemente más, sin interrumpirse hasta que se esparcía como una ondulante nube de fina y esponjosa neblina. Jimmie entonces voló más cerca de esta maravilla del mundo; tan cerca que temí que las alas de la avioneta fuera salpicada con el agua. Entonces voló en círculos y sumergió la punta del ala tres veces como si estuviera saludando algo que solo le pertenecía a él.”

L.R. Dennison, La montaña del diablo, 1942

1937: Jimmie Angel y el salto Angel fueron mejor conocidos ante el mundo como resultado de su aterrizaje con El Río Caroní sobre el Auyántepui en busca del perdido “río de oro”. Los compañeros de aterrizaje de Jimmie y Marie fueron los venezolanos Gustavo “Cabuya” Heny y el jardinero y companero de aventuras de Heny, Miguel Angel Delgado.

Al principio, el aterrizaje de Angel parecía ser perfecto, pero las ruedas se hundieron en el suelo pantanoso y llevaron al aeroplano a una parada brusca con la rotura de la manguera de combustible y el frente de la avioneta metido en el barro. Dos días después, cuando estuvo claro que no había oro y que El Río Caroní estaba hundido y sin esperanzas en el lugar, los miembros de la expedición comenzaron su larga caminata para salir de la montaña. Como habían planificado en caso de tener problemas de aterrizaje, Heny, con el apoyo de Delgado, guió a los Angel fuera del Auyántepui hasta su campamento en el Valle de Kamarata en la base del Auyántepui.

Esta aventura capturó la imaginación de la gente de Venezuela al ser considerado el Auyántepui en términos no científicos. Jimmie Angel había llevado a su esposa con él y sobrevivió un viaje extraordinario; era algo emotivo y romántico.

1937-1938: William H. Phelps, un millonario empresario estadounidense, nacionalizado venezolano, y ornitólogo que vivía en Caracas, había estado escuchando por meses sobre las historias del “Mundo Perdido” del Auyántepui y la alta cascada que había descubierto Jimmie Angel. Le escribió a su amigo y colega ornitólogo Frank Chapman, Curador del Departamento de Ornitología del Museo Americano de Historia Natural y ofreció su patrocinio a una expedición al Auyántepui en la cual participaría el y su hijo William “Billy” H. Phelps, Jr. Quien también era ornitólogo.

El Museo Americano de Historia Natural había explorado los tepuyes Roraima y Duida una década atrás y habían descubierto plantas y aves desconocidas. Localizado al noroeste del Roraima y estando el Duida al suroeste, con cientos de kilómetros, Chapman pensaba que el Auyántepui sería el eslabón perdido de las exploraciones a los tepuyes por parte del Museo. Entusiasmado, le respondió a Phelps: “este es el tipo de carta con las cuales los sueños geográficos y zoológicos se hacen realidad.”

Chapman seleccionó al joven ornitólogo de veintiséis años E. Thomas Gilliard y llamo a George H. H. Tate, quien había liderado las expediciones al Roraima y el Duida y ahora era el curador asistente de mamíferos suramericanos, para aceptar el liderazgo de la expedición.

1938-1939: La expedición a La Gran Sabana fue comisionada por el presidente venezolano José Eleazar López Contreras el 17 de diciembre de 1938 para investigar la presencia y abundancia de minerales; para estudiar las condiciones del suelo para agricultura y para cría de ganado; para estudiar las condiciones geográficas y topográficas para propósitos industriales; para estudiar el clima y las condiciones sanitarias para propósitos de migración y colonización; y para estudiar posibles rutas de penetración.

En diciembre de 1939, el gobierno de Venezuela publicó los hallazgos de la expedición en un largo reporte titulado Exploración de la Gran sabana el cual incluye esta introducción:

“Entre los exploradores de Kamarata merece especial mención el aviador norteamericano James C. Angel, quien desde el año de 1933 a 1937 condujo tres expediciones por avión a esta zona. Uno de los objetivos principales de angel era la exploración del plano superior de la meseta del Auyán-tepui, donde se proponía localizar un campo de aterrizaje, y para 1936 organizó la primera ascensión a la cumbre de esta meseta con la colaboración del capitán Cardona y de Gustavo Heny. A principios de 1937 Cardona y Heny lograron subir el Auyán-tepui, y poco tiempo después Angel aterrizó en el tope de la meseta sobre un terreno pantanoso donde el aeroplano se hundió de tal manera que fue necesario abandonarlo.

Grandes caídas de agua fueron reportadas en los diarios de algunos exploradores no-indígenas, pero investigaciones serias recientes han puesto en evidencia las sugerencias de que la catarata fue vista por vez primera por Sir Walter Raleigh, Ernesto Sánchez La Cruz y el Capitán Félix Cardona Puig. Fue Jimmie Angel el primer “foráneo” en ver la catarata y localizarla en los mapas y darla a conocer al mundo.

Una cosa es completamente cierta acerca del “descubrimiento” del Salto Angel; su existencia se hizo conocida ante el mundo gracias a las exploraciones de Jimmie Angel.

1933: Jimmie Angel vio al salto Angel por vez primera el 18 de noviembre de 1933 mientras volaba solo en misión para la Compañía Minera Santa Ana de Tulsa, Oklahoma. Su copiloto y mecánico José Cardona, de México, y el oficial minero D.H. Curry estaban con Angel en esa expedición de la Gran Sabana en el sureste de Venezuela. Pero ellos no vieron al Salto ni creyeron la historia acerca de la “cascada de una milla de altura.” Gracias a las incesantes lluvias cardona y Curry estaban desanimados y abandonaron el área un poco después que Angel vio al salto.

Las expediciones de Cardona y de Angel contribuyeron a despertar gran interés por la región de Kamarata y el Auyán-tepui, de tal manera que a fines de 1937 el señor william H. Phelps organizó y costeó una expedición científica con la cooperación del Museo Americano de Historia Natural. Dicha expedición, a cargo del doctor G.H.H. Tate, permaneció en la región por espacio de tres meses, durante los cuales ascendió el Auyán-tepui tomando datos sobre la flora y la fauna para su correlación con estudios similares hechos en el Roraima y en el Duida.”

1940-1941: Al regresar a Nueva York, E. Thomas Gilliard escribió su artículo “Campeón Indiscutible” el cual apareció en el ejemplar de diciembre de 1940 en la revista Historia Natural, la Revista del Museo Americano de Historia Natural. Allí, Gilliard proclamó, “El hecho que este mundo perdido realmente existiera, con o sin Salto, era suficiente para poner al mundo de la Zoología de puntillas. Científicos de todas las ramas quienes se habían enterado de la extraña flora y fauna de los otros dos mundos perdidos (Roraima y Duida) se juntaron para aclamar los descubrimientos del Sr. James Angel.” En julio de 1941, Gilliard publicó un artículo sobre el salto Angel y Jimmie Angel titulado “La octava maravilla del mundo” en el Saturday Evening Post.

1949: La fotoperiodista y corresponsal de la segunda guerra mundial Ruth Robertson lideró la primera expedición exitosa hasta la base del Salto Angel en 1949. Con 979 metros se verificó que era la caída de agua más alta del mundo. Cuatro expediciones anteriores habían tratado de llegar al salto pero habían fallado. Sus fotografías y el artículo “Viaje por la selva hasta la catarata más alta del mundo” se publicaron en la revista National Geographic, en noviembre de 1949. Su libro, Churun Meru – El más alto Angel se publicó en 1975. Hay varios nombres para la enorme cascada, además de varias versiones acerca de cómo se hizo conocer al mundo como Salto Angel.

En el año 2009 fue nominada para concursar en las Siete maravillas naturales del mundo, siendo la tercera de las 77 maravillas más votadas en el mundo entero. De 77 finalistas pasó a las 28 más populares, y ahora está entre las primeras del ranking final de las 7 definitivas.

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