TIEMPO – PARADOJA

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Autor del Blog: Jorge Mier Hoffman en Machupicchu

Paradoja del viaje en el tiempo

“Cuando me preguntan qué es el tiempo, lo sé; cuando me lo preguntan, no lo sé”. Así lo escribió San Agustín. La frase refleja la naturaleza inaprehensible y paradójica del tiempo, uno de las grandes temas de la reflexión filosófica de todas las épocas que recientemente ha pasado sobre todo al ámbito de la física y de la neurociencia.

Quizás la definición más significativa del tiempo en los últimos 150 años sea la de Einstein, quien hizo de este elusivo y a la vez tiránico elemento de la realidad una parte integral de la geometría del universo (la cuarta dimensión), ligándolo  al espacio como un continuum y entendiéndolo como relativo a la velocidad con la que se mueve un objeto (tal que alguien moviéndose a la velocidad de la luz no percibiría el paso del tiempo).  Sin embargo, los misterios del tiempo (la imagen en movimiento de la eternidad, según Platón) están lejos de agotarse y han sido examinados de manera fascinante en la reciente conferencia de FQXi en Copenhague, donde participaron algunas de las mentes más brillantes de la ciencia moderna.

El Universo Viajar en el tiempo

1. El tiempo existe – Esta es la conclusión a la que llegaron los participantes de la conferencia. Aunque su existencia podría  no ser  fundamental, solo una propiedad emergente de la gravedad cuántica. La conferencia no entró en detalles filosóficos y muchos menos metafísicos (ya que esto sería contradecir su profesión), pero nosotros podemos preguntarnos, sin estar supeditados al método de razonamiento científico, si el tiempo es sobre todo un un reflejo de la mente en el espacio, un orden proyectado por el fenómeno emergente de la conciencia y, como tal, existe en relación a la conciencia o conciencias que se reflejan en el universo. Según el misticismo oriental existe una conciencia absoluta que se experimenta a sí misma a través de todas las conciencias individuales y grupales —y se percibe de manera simultánea, supratemporal. Y si el tiempo existe de manera colectiva, inscrito en el telar del universo, ¿no podría ser justamente un pensamiento en esa mente universal?  Nuestro tiempo,  ¿la duración de su sueño?

2. El pasado y el futuro son igualmente reales – La física enseña que todos los eventos en el pasado y en el futuro están implícitos en todo momento presente. El mismo Einstein creía que el pasado y el futuro eran parte de una unidad existencial y escribió: “Para nosotros los físicos la separación entre pasado, presente y futuro es una ilusión, aunque una convincente”. Que nos cueste entender que toda la existencia  —todo el tiempo— del universo está ligado en un flujo continuo de concatenación ubicua tiene que ver con que nuestra percepción es muy limitada, y lo que vemos, el tiempo que percibimos, es el resultado de cómo está construida nuestra percepción.  En un sentido puramente físico, la información —como un salmón cuántico— viaja tanto del pasado hacia el futuro como del futuro al pasado.  En palabras de Einstein, al menos la sucesión temporal unidireccional, es una ilusión.  Podríamos pensar el universo,  regresando a la concepción de la conciencia brahmánica, como un solo instante que se fractaliza en todos nuestros instantes, y se recrea.

3. Todos experimentamos el tiempo de manera distinta – Esto es verdad a diferentes niveles, tanto física como biológicamente.  La visión del tiempo universal newtoniana (el universo como un divino reloj) ha sido refutada por la física de la relatividad. Desde un punto de vista biológico y neurológico, el tiempo que puede medir un reloj atómico no tiene la relevancia que tienen nuestros propios ritmos circadianos (nuestro reloj biológico) y nuestra acumulación de memorias. Esto hace que la percpeción del tiempo varíe según quiénes somos, cuántos años tenemos, qué hemos vivido y qué estamos viviendo en ese momento (el neurocientífico David Eagleman realizó una serie de experimentos que muestran cómo cuando estamos asustados, y en general bajo el influjo de la novedad, el tiempo parece pasar más lento). Esto explica también por qué el tiempo aparenta pasar más rápido cuando envejecemos, ya que entre más vivimos, generalmente más repetimos cosas que ya hemos vivido antes. Así que para ser jóvenes —al menos en percepción— la clave está en hacer cosas nuevas. Sería interesante aplicar este razonamiento a las experiencias cercanas a la muerte, que reportan supuestos estados de percepción temporal en los que “toda una vida” puede flashear en un segundo, acaso al entrever el agujero negro de la “singularidad” el estado de novedad es tanto que, como si viajáramos a la velocidad de la luz por un instante, percibimos una dilación temporal que simula la eternidad.

4. Vives en el pasado – Una versión diminuta del desfase que produce la relatividad —las estrellas que vemos en el cielo brillan con luz de hace miles de años, por ejemplo— es que  existe una diferencia —mínima, pero  físicamente real— entre el acaecimiento de un evento y nuestra percepción del mismo, lo que implica que vivimos 80 milisegundos en el pasado. “Cuando piensas que un evento ocurre, ya ha sucedido”, dice David Eagleman. En cierta forma esa clave espiritual de vivir en el presente nos es imposible.  Nuestro cerebro tarda 80 milisegundos en ensamblar una experiencia consciente después de percibir una señal.  Esto ocurre porque nuestro cerebro se toma el tiempo de sincronizar todo lo que percibimos, cuando las cosas ocurren a diferentes velocidades y a diferentes distancias (por ejemplo el sonido y la luz viajan a diferente velocidad, algo que cotidianamente podemos percibir en un rayo). Asi que rigurosamente siempre estamos haciendo una neurosíntesis pretérita de lo ocurrido —¿cómo mirar a la naturaleza real desnuda sin ningún filtro?— y el zen es memoria.


5. Tu memoria no es tan buena como pensabas –
 Las mismas zonas del cerebro se activan cuando imaginamos algo en el futuro que cuando recordamos algo en el pasado. Esto hace que se atenuen las líneas entre lo vivido y lo imaginado  y  que fácilmente podamos confundir recreaciones y proyeccciones con hechos “reales” experimentados. Al mismo tiempo, cada vez que recordamos algo, recurrimos a esa memoria no como ocurrió originalmente, sino como la recordamos la última vez (un salvar archivo como). Podemos deducir entonces que recreamos constantemente nuetras vidas, nos las re-presentamos con recuerdos que modifican lo sucedido pero aparentan tejer su narrativa como si fueran objetivos. Si a esto le agregamos que las cámaras de nuestros ojos están atravesadas por neuronas y la primera imagen que vemos ya es en sí misma un recuerdo del instante, entonces no debe de  parecernos extraño que muchas personas crean que creamos la realidad y duden  de la existencia de una realidad independiente de la mente. —y si existiera, ¿óomo percibirla?

Un caso interesante (relacionado con varios de los puntos expuestos) es el de la tribu amazónica de los amondawas, quienes no tienen un lenguaje para describir el tiempo y, por lo tanto, no distinguen entre un evento y el tiempo en el que sucede, están embebidos en un mismo plano dimensional, como un barco que fuera también el río en el que navega. ¿Tal vez es el lenguaje, aquello que nos distingue de los animales y nos otorga la divinidad de nombrar (y por lo tanto conocer), lo que nos expulsa de la eternidad del presente, al hacernos vivir en la reflexión, en el reflejo de las cosas?

6. La conciencia depende de la manipulación del tiempo – Aunque el hipotético presente perpetuo parece estar fuera del reino del lenguaje y su naturaleza sucesiva (solo los jeroglíficos buscan atentar contra esta temporalidad creando imágenes y símbolos multidimensionales), algunos neurocientífcos creen que no podríamos tener conciencia de esta silenciosa eternidad, ya que justamente es nuestra capacidad gramática de manipular el tiempo —de imaginar futuros alternativos y construir sus posibilidades lingüísticamente— lo que define  la particularidad  de nuestra conciencia. Esta especie de negociación de realidades y de proyección de escenarios es parte intrínseca del ser humano, un ser que no solo sabe que es, sabe que podría ser otro.

7. El envejecimiento puede ser revertido – La tendencia del universo es hacia la entropía (el desorden y la decadencia), pero las piezas individuales del puzzle pueden ir en contra de la guadaña de Cronos (y una prueba de ello es que podemos construir refirigeradores).  Evitar el envejecimiento ya se consigue de manera natural por un tipo de medusas caribeñas y actualmente la ciencia ha avanzado detectando la enzima del envejecimiento, la telomerasa, induciendo un proceso de rejuvenecimiento celular en ratas. La nostalgia de una eterna primavera de plenitud física podrá ser en el futuro solo eso, un recuerdo.

8. Una vida es mil millones de latidos – Todavía no hemos vencido la muerte y mientras tanto compartimos con todo la vida conocida un proceso de finitud. Pese a que pensamos que nuestra vida es mucho más larga (y rica) que la de un mosquito, en cierta forma, sobre todo entendiendo que el tiempo es relativo a la velocidad y a la percepción, todos los animales vivimos lo mismo. Existe una notable relación entre masa corporal y metabolismo: los animales más grandes viven más pero metabolizan más lento, por lo cual palpitan menos. Estos efectos se cancelan de tal manera que una ballena azul y una musaraña experimentan casi el mismo número de latidos en su vida.  Y si el corzón es el marcapaso, el gran reloj de fuego,  tal vez no sería incorrecto decir que todos vivimos la misma cantidad de tiempo.

Descubrimientos recientes en Física y Astrofísica

No hay duda que el tiempo, el río de espejos en el que (auto)conocemos el mundo, es un profundo misterio.  San Agustín, doctor de la Iglesia y versado como pocos en filosofía y metafísica, no logró responder a la pregunta de los hexagramas mutantes, probablemente porque al intentar contestar qué es el tiempo, la respuesta se veía comprometida por una paradoja:  aquello que buscaba es con lo que buscaba.  Como dijera Borges:  ”El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río”. Cuando la serpiente se muerde la cola lo sabe, pero entonces ya no puede decir nada.

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Se parte del supuesto que una persona realiza un viaje a través del tiempo y mata al padre biológico de su padre/madre biológico (abuelo del viajero), antes de que éste conozca a la abuela del viajero y puedan concebir. Entonces, el padre/madre del viajero (y por extensión, ese viajero) nunca habrá sido concebido, de tal manera que no habrá podido viajar en el tiempo; al no viajar al pasado, su abuelo entonces no es asesinado, por lo que el hipotético viajero sí es concebido; entonces sí puede viajar al pasado y asesinar a su abuelo, pero no sería concebido, y así indefinidamente.

Se alude a ella como paradoja del abuelo cuando el viajero del tiempo conoce a su abuela en el pasado y altera los actos que dieron lugar a que ésta conociera a su futuro marido; con lo cual, no tienen hijos, y éstos no tienen al viajero temporal.

Cosmologia “Paradojas del Espacio-Tiempo”

En la pelicula de 2002 basada en la novela La máquina del tiempo, de H. G. Wells (en la novela original este suceso no aparece), se sugiere que los actos que ocurren en el universo son inevitables y suceden en todas sus líneas temporales. Así, la mujer del protagonista muere de muchas maneras diferentes en cada uno de los viajes al pasado de éste. También ocurre algo similar en la primera película de Terminator, donde un integrante de la resistencia contra los robots viaja al pasado para proteger a la futura madre del líder de la resistencia y termina engendrando con ella (Sara Connor) al futuro líder, John Connor. Se produce así una paradoja similar: si él viajó a defender a un futuro líder, no puede ser él mismo en el mismo viaje el que produjo su existencia, puesto que si en el viaje él no lo engendraba nunca hubiese existido por lo cual no habría razón por la cual viajar a protegerlo a él o a su futura madre.

Esta paradoja ha sido usada para argumentar que el viaje hacia atrás en el tiempo debe ser imposible. A pesar de ello, en la ciencia ficción se han sugerido algunas soluciones.

Más allá del Cosmos – Un Salto Cuántico

Paradojas

Si algún día se resuelven los problemas de ingeniería implicados en su construcción, la fabricación de una máquina del tiempo arrojará numerosas paradojas, como las ya mencionadas. La paradoja surge porque el estado actual del mundo está determinado por sus estados anteriores, de manera que cambiar uno de estos estados propaga incontroladamente efectos hacia el estado actual. El viajero del tiempo debería conformarse únicamente con formar parte del pasado, sin intentar cambiarlo. Si viaja al pasado y salva a una niña de ser asesinada y esa niña llega a ser su abuela, el lazo causal es consistente y no paradójico, pues en este caso las acciones del viajero estarían ya incorporadas en la sucesión de acontecimientos que conduce del pasado al presente. La congruencia causal impone así restricciones a lo que el viajero del tiempo pueda hacer, pero no excluye la posibilidad misma del viaje. Es decir, si alguien realiza una acción en el pasado, en este caso un viajero que viaja desde el futuro, y la logra, entonces no es paradoja porque la acción ya había sido realizada por el mismo viajero anteriormente.

Hipótesis en la ciencia ficción

En la serie televisiva de ciencia ficción Star Trek, la paradoja del viaje en el tiempo se ha llamado también «paradoja de Pogo» por una frase del personaje de historietas llamado Pogo (Walt Kelly, 1971): «Hemos conocido al enemigo y éste es… nosotros».

Solución de los universos paralelos

Pueden existir universos paralelos y en el momento en el que viajas en el tiempo y matas a tu abuelo, lo harás en un universo paralelo en el que nunca serás concebido. Sin embargo, seguirás existiendo en tu universo original, pero no existirás en el universo que se originó al matar a tu abuelo.

La historia de Alfred Bester, The Men Who Murdered Mohammed (Los hombres que asesinaron a Mahoma) y la de John Boyd, La última astronave de la tierra, utilizan esta premisa. También se usa en la novela de James P. Hogan, Thrice Upon a Time, y en la novela de Michael Crichton, Rescate en el tiempo (adaptada a la gran pantalla con el título original de la obra, Timeline).

Solución de las líneas temporales relativas

Es posible que el universo no tenga una línea temporal absoluta que permanece inalterada una vez que los sucesos ocurren o, desde un punto de vista determinista, desde el comienzo del tiempo. En su lugar, cada partícula tendría su propia línea temporal y, por ello, los humanos también la tendrían. Esto puede considerarse similar a la teoría de la relatividad, excepto que afecta a la historia de una partícula en lugar de a su velocidad.

Las fuerzas físicas afectan a las partículas físicas. Si todas las partículas físicas de un ser humano viajaran atrás en el tiempo, esa persona podría matar a su propio abuelo (ninguna fuerza física se lo impediría). Como resultado no obtendría nada físico, porque no hay fuerzas físicas que puedan entender lo que ha pasado, y esta nueva línea temporal se desarrollaría simplemente porque el universo no tiene ningún mecanismo para deshacerla. El yo futuro de esa persona no necesita nacer para cumplir el destino de volver atrás en el tiempo, porque no hay líneas temporales «absolutas» que deban cumplirse. Si esa persona fuese capaz de encontrar y observar las versiones actuales de sus partículas futuras, éstas seguirán también leyes físicas y por tanto no se convertirán en su yo futuro (porque uno de sus padres no estará allí para crearlo).

Esta teoría es similar a la teoría de los universos paralelos, excepto que ocurre en un solo universo. Cabe aclarar que está ganando adeptos entre los científicos, sobre todo quienes afirman que los diferentes estados cuánticos posibles existen simultáneamente y que al examinarlos y colapsar la función de ondas lo que se logra es escoger en qué universo quedarse. En otras palabras, el Gato de Schrödinger está vivo en un universo y muerto en otro.

Una manera de entender esto podría ser la teoría de Albert Einstein de que la energía se convierte en otra cosa, no desaparece. Si uno viaja en el tiempo y evita el propio nacimiento no tiene por qué desaparecer por arte de magia, seguiría existiendo pero quizás con alguna diferencia; tal vez uno mismo sea el único que tiene consciencia de su existencia y todos los demás jamás se habrían enterado que uno existió.

Solución del acceso restringido

Otra solución, de la que puede tomarse como ejemplo el principio de autoconsistencia de Novikov, sostiene que si uno viajase atrás en el tiempo, las leyes naturales prohibirían cualquier acción que diese como resultado que su viaje en el tiempo sucediese. Esta teoría puede llevar a dudas sobre la existencia del libre albedrío (en este modelo, el libre albedrío puede ser una ilusión). Esta teoría también asume que la causalidad debe ser constante, esto es, que nada puede suceder si no tiene una causa, mientras que otras teorías mantienen que un evento puede mantenerse a pesar de que sus causas iniciales desaparezcan. Es también posible que la acción pretendida por el viajero se complete, pero nunca con el suficiente éxito como para resultar en una cancelación.

Creación de nuevo futuro

Es posible también que a partir del momento en que se logra viajar al pasado en realidad se esté creando un nuevo futuro, en donde el viajero no modifique el pasado, sino el futuro (su futuro). En un universo paralelo donde no modificaría ni el presente ni el pasado del universo original del viajero.


Ésta es la trama principal de la película Regreso al futuro II. El personaje del futuro Biff Tanen se encuentra con Marty McFly, quien ha viajado al futuro, al año 2015 concretamente, y éste adquiere un almanaque deportivo con los resultados de los últimos cincuenta años. Acto seguido, Biff Tannen tras saber de la existencia de una máquina del tiempo, coge el almanaque deportivo de McFly y roba la máquina del tiempo del cientifico Emmett L. Brown para entregárselo a sí mismo de joven. Cuando McFly vuelve a su época descubre que la vida ha cambiado, resultado de un futuro alternativo: Biff se había hecho rico y se casó con la madre de Marty.

Algo parecido se puede ver en la película Déjà Vu, donde el protagonista, Doug Carlin, consigue viajar al pasado para salvar a una chica. Se crea un futuro alternativo y al final Doug consigue salvarla, pero acaba muriendo en la explosión de un coche que había caído al agua con ellos dos dentro. Cuando la chica es rescatada, los agentes de policía le dicen que llegará alguien a hablar con ella y en ese momento aparece el Doug Carlin del pasado, quien todavía no conocía a la chica, pero cuando le pregunta a ésta si se conocen, ella dice que sí. De esta manera, el futuro se ha modificado: en el “primer” futuro, Doug Carlin investigaba a partir de la muerte de la chica y de un accidente en un ferry, acabando por viajar al pasado para cambiar los hechos. En este “segundo” futuro creado, la chica está viva y el accidente del ferry había sido evitado por el Doug Carlin que murió, pero el Doug Carlin de la línea normal del tiempo sigue vivo y llega al lugar de los hechos para interrogar a la chica que él mismo había salvado minutos antes.

Solución de la otra personalidad

En historias de ciencia ficción se ha planteado que es posible que un sujeto viaje en el tiempo y asesine a su padre si ese sujeto ha tomado otra identidad. Un ejemplo se cita en el juego Prince of Persia: Warrior Within, donde el protagonista viaja en el tiempo para evitar que él mismo cometa un error en sus viajes por el tiempo. Para esto, consigue hacerse de una máscara que lo transforma en otra identidad, con la que le es posible regresar en el tiempo para evitar cometer su error.

Contrasacción espectral

En libros de ciencia ficción y en novelas también se ha planteado la idea de que, si nosotros los viajantes vamos al pasado, no somos parte del pasado del cual no vivimos, sino que aparecemos en forma de espectros (fantasmas). Esa teoría se puede dar en el juego The Dig, de Lucas Arts, así como en la trama del libro Harry Potter, con el pensadero de Albus Dumbledore. Sin embargo, estaríamos viendo el pasado, pero no podríamos cambiar ni tampoco participar en los hechos que suceden allí. Seríamos invisibles a los residentes del pasado.

Mensajes en el tiempo

En la película Dejá vù, el Doug Carlin del futuro, en su tiempo cuando empieza a investigar el caso de la chica asesinada, empieza a ver rompecabezas que no tienen sentido, como el mensaje que se encuentra en la nevera y que dice “tu puedes salvarla”, la toalla con sangre en el fregadero, el número de telefono, la llamada, etc. Son mensajes subliminales de él mismo, que supuestamente si la condición de viajar al pasado es verdadera, entonces los mensajes que él dejó del pasado, permanecerán constantes en su universo. Cuando él viaja al pasado y salva a la chica de ser asesinada, esos mensajes se convierten en verdaderos, porque él mismo los ideó y realizó. Sería una paradoja extraña porque nos estaríamos mandando mensajes a nosotros mismos de un pasado que, supuestamente, nosotros no tenemos certeza de que existe o existió alguna vez. Es como la condición de que si nosotros estuviéramos por viajar al pasado en un futuro, estaría en pie en nuestro subconsciente, pero a nosotros no se nos ocurriría viajar al pasado, al menos que sucediera algún hecho principal que nos obligase hacerlo en su universo.

En la película Doce monos el personaje interpretado por Bruce Willis, James Cole, es condenado a prisión, pero se le puede perdonar la condena si participa en una serie de viajes al pasado. En uno de esos viajes él conoce a una mujer de cabello negro de la cual se enamora, por lo que decide no regresar a su presente y quedarse en el pasado. Para ésto, Cole tiene una serie de sueños en los que ve imágenes de un suceso del cual fue testigo cuando era niño: una mujer rubia acompañada por un hombre de pelo largo con bigote pide ayuda desesperada y lo mira mientras su acompañante queda tendido en el suelo agonizando tras haber sido disparado. Debido a que Cole había decidido no volver a su presente, los encargados de enviarlo en los viajes van a buscarlo por lo que él, que es calvo, tiene que disfrazarse poniéndose una peluca y bigotes y la mujer poniéndose una peluca rubia; ambos habían planeado escaparse tomando un avión y, justo cuando están a punto de abordar, un hombre se acerca y le dispara. Entonces aparece la mujer rubia gritando desesperada y allí estaba el niño (James Cole) observando lo que sucedía, es decir, viendo su propia muerte. Esto nos da a entender que el niño que es el mismo James Cole crecería y sería condenado, de nuevo viajaría en el tiempo, moriría y estaría en ese momento presente, sucediendo lo mismo sucesivamente y dando a entender que si viajáramos al pasado éste se relacionaría con nuestro presente de alguna manera, por lo que el yo del futuro y el yo del pasado terminarían compartiendo el mismo presente.

ACORTAR EL TIEMPO: LOS MISTERIOS DEL ESPACIO TIEMPO

Los viajes en el tiempo – moverse entre distintos puntos en el tiempo– han sido por décadas un tema popular en la ciencia ficción. En franquicias que incluyen a “Doctor Who”, “Star Trek” y “Volver al Futuro” se han visto humanos subiéndose a algún tipo de vehículo y llegando al pasado o al futuro, listos para emprender nuevas aventuras.

Sin embargo, la realidad es más confusa. No todos los científicos creen que sea posible viajar en el tiempo. Algunos dicen incluso que los resultados podrían resultar fatales para cualquier humano que se ofreciera a intentarlo.

Comprendiendo el tiempo

¿Qué es el tiempo? Mientras la mayoría de las personas considera el tiempo como una constante, el físico Albert Einstein demostró que en realidad se trata de una ilusión; es relativo – puede variar para distintos observadores, dependiendo de la velocidad a la que se muevan por el espacio. Para Einstein, el tiempo constituye la “cuarta dimensión”. El espacio queda descrito por un arena tridimensional, el cual proporciona coordenadas al viajero – tales como largo, ancho y altura – indicando así su ubicación. El tiempo incorpora otra coordenada – la dirección – aunque, convencionalmente, ésta sólo avanza.

La teoría de relatividad especial de Einstein indica que el tiempo se ralentiza o acelera, en función de la rapidez a la que nos movamos con respecto a alguna otra cosa. Al alcanzar la velocidad de la luz, una persona en el interior de una nave espacial envejecería mucho más lento que el hermano gemelo que tiene en casa. Por otro lado, en la teoría de relatividad general de Einstein, se considera que la gravedad puede curvar el tiempo.

Imaginemos una tela de cuatro dimensiones y llamémosla espacio-tiempo. Cuando algo que posee masa se sitúa sobre este trozo de tela, produce un surco en ella – una curvatura en el espacio-tiempo. Esta curvatura es la que conocemos como gravedad, y es la causante de que los objetos se muevan en trayectorias curvas.

Ambas teorías (relatividad especial y general) han sido comprobadas con ayuda de satélites GPS que llevan relojes altamente precisos a bordo. Los efectos de la gravedad, así como también la mayor velocidad que tienen los satélites con respecto a los observadores situados en la superficie terrestre, hacen que los relojes ganen 38 microsegundos cada día (los ingenieros realizan las calibraciones correspondientes para dar cuenta de esta diferencia).

En un sentido, este efecto – denominado dilatación del tiempo – hace de los astronautas unos viajeros en el tiempo, ya que regresan a la Tierra siendo muy ligeramente más jóvenes que sus hermanos gemelos que no salieron del planeta.

A través del agujero de gusano

Según la NASA, la relatividad general también da cabida a escenarios que podrían permitir que los viajeros viajaran hacia atrás en el tiempo. Las ecuaciones, sin embargo, podrían resultar difíciles de representar físicamente.

Una opción sería moverse más rápido que la luz, la cual viaja en el vacío a 299.792 kilómetros por segundo. No obstante, las ecuaciones de Einstein muestran que un objeto que viajase a la velocidad de la luz tendría masa infinita y longitud nula. Esto parece ser físicamente imposible, aunque algunos científicos han ampliado estas ecuaciones y dicho que podrían llevarse a cabo.

Otra posibilidad, declaró la NASA, sería crear “agujeros de gusano” entre diferentes puntos del espacio-tiempo. Pero a pesar de que las ecuaciones de Einstein soportan su existencia, los agujeros de gusano colapsarían demasiado rápido y sólo serían adecuados para partículas muy pequeñas. Además, los científicos tampoco han observado aún un agujero de gusano, y la tecnología que se requeriría para crear uno está mucho más allá de lo que tenemos hoy en día.

Otras teorías

Aunque las teorías de Einstein parecieran dificultar este tipo de viajes, algunos grupos han propuesto soluciones alternativas para dar saltos en la línea de tiempo.

Un cilindro infinito

El astrónomo Frank Tipler propuso un mecanismo (a veces denominado Cilindro de Tipler) en el que tomaríamos una cantidad de materia equivalente a 10 masas solares y luego la enrollaríamos para formar un cilindro muy largo y denso.

Después de hacerlo rotar a unas mil millones de revoluciones por minuto, una nave cercana – que siguiera una espiral muy precisa alrededor del cilindro – podría hallarse en una “curva temporal cerrada”, de acuerdo al Anderson Institute. De todos modos, existen limitaciones para este método, incluyendo el hecho de que el cilindro necesita ser infinitamente largo para que todo funcione.

Otra posibilidad sería mover una nave rápidamente alrededor de un agujero negro, o crear artificialmente una condición como aquella con ayuda de una estructura giratoria gigante.

“Y girarían y girarían, experimentando sólo la mitad del tiempo percibido por cualquier otro que estuviera muy alejado del agujero negro. La nave y su tripulación estarían viajando a través del tiempo”, escribió el físico Stephen Hawking para el Daily Mailen 2010.

“Imaginemos que se mueven en torno al agujero negro durante cinco de sus años. Diez habrían transcurrido entonces en cualquier otro lugar. Para cuando regresaran a casa, todos en la Tierra estarían cinco años más viejos que ellos”.

Sin embargo, añadió, para que esto resultara, la tripulación debería viajar a una velocidad cercana a la de la luz. Además, el físico Amos Iron del Instituto de Tecnología Technion-Israel señaló otro problema en el caso de que se usara una máquina: ésta se destrozaría antes de ser capaz de rotar tan rápido.

Cuerdas cósmicas

Otra teoría para tener potenciales viajeros del tiempo involucra algo llamado cuerdas cósmicas – angostos tubos de energía que se extienden a lo largo de todo el universo en expansión. Se prevé que estas finas regiones, vestigios del cosmos temprano, contienen enormes cantidades de masa, por lo que podrían deformar el espacio-tiempo a su alrededor.

Los científicos dicen que las cuerdas cósmicas o son infinitas o bien se encuentran en loops, esto es, no tienen extremos. La aproximación de dos de estas cuerdas paralelas entre sí curvaría el espacio-tiempo tan vigorosamente, y de una forma tan peculiar, que haría posibles los viajes a través del tiempo. En teoría.

Máquinas del tiempo

Por lo general se entiende que para viajar hacia delante o atrás en el tiempo, uno requeriría un aparato – una máquina del tiempo – que nos trasladara. La investigación del tema a menudo involucra curvar el espacio-tiempo de una manera tan drástica, que las líneas de tiempo se devuelven sobre sí mismas hasta formar un loop, técnicamente conocido como una “curva temporal cerrada”.

Para lograr lo anterior, con frecuencia se cree que las máquinas del tiempo necesitan una forma de materia con una denominada “densidad de energía negativa”. Un tipo de materia así de exótica posee propiedades rarísimas, como la de moverse en la dirección contraria a la que lo haría la materia normal al ser empujada. Esta materia, teóricamente, podría existir – pero si fuera así, sólo podría encontrarse en cantidades demasiado pequeñas como para permitir la construcción de una máquina del tiempo.

Sin embargo, las investigaciones sobre viajes en el tiempo sugieren que estas máquinas podrían funcionar sin el uso de una materia tan inusual. La idea consiste en tener un agujero con forma de rosquilla envuelto por una esfera de materia común. En el interior de este vacío con apariencia de rosquilla, el espacio-tiempo podría doblarse sobre sí mismo con ayuda de campos gravitacionales, hasta formar un curva temporal cerrada. Para regresar en el tiempo, un viajero debería avanzar por el interior de la rosquilla, adentrándose más en el pasado con cada vuelta.

A pesar de todo, esta teoría tiene un gran número de obstáculos. Los campos gravitacionales necesarios para crear una curva temporal cerrada tendrían que ser muy fuertes, y su manipulación requeriría de mucha precisión.

La paradoja del abuelo

Además de los problemas físicos, los viajes en el tiempo también nos enfrentan a situaciones únicas. Un ejemplo clásico es la paradoja del abuelo, en la que el viajero regresa en el tiempo y mata a sus padres o a su abuelo – el tema principal de las películas de “Terminator” – o interfiere en su relación – como en “Volver al Futuro” – de manera que “nunca nace”, o su vida se ve alterada para siempre.

Si esto fuera a ocurrir, los físicos indican que uno no nacería en un universo, pero sí en otro paralelo. Otros afirman que los fotones que componen la luz prefieren la autoconsistencia en las líneas de tiempo, hecho que interferiría con nuestro despiadado plan suicida.

Algunos científicos están en desacuerdo con lo antes mencionado, y aseguran que viajar en el tiempo es imposible sin importar cuál sea el método. En particular, aquel que involucra velocidades mayores a la de la luz atrajo la atención del astrofísico del Museo Americano de Historia Natural, Charles Lu.

Eso “matemáticamente hablando, simplemente no es posible”, comentó en una entrevista para el sitio LiveScience.

Por otra parte, puede que los humanos ni siquiera sean capaces de soportar un viaje en el tiempo. Para movernos a una velocidad cercana a la de la luz bastaría con usar una centrifugadora, lo cual resultaría letal, comentó en el 2012 Jeff Tollaksen, profesor de física de la Universidad Chapman.

Utilizar gravedad también sería fatal. Para experimentar la dilatación del tiempo, uno podría situarse sobre una estrella de neutrones, pero las fuerzas que percibiríamos nos harían trizas primero.

Entonces, ¿es posible?

Aunque los viajes en el tiempo parecen no ser posibles – al menos en el sentido de que un humano pudiera sobrevivir la experiencia – con la física que utilizamos hoy en día el tema se encuentra en constante cambio. Los avances en las teorías cuánticas tal vez podrían proporcionar un mejor entendimiento sobre cómo superar las paradojas presentes en este tipo de viajes.

Una opción, aunque no necesariamente enfocada a los saltos en el tiempo, tiene relación con resolver el misterio de cómo ciertas partículas pueden comunicarse instantáneamente entre ellas con mayor rapidez que la misma luz.

Mientras tanto, aquellos que estén interesados en viajar a través del tiempo pueden hacerlo, indirectamente, por medio de películas, series de televisión y libros.


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