ATENTADO – World Trade Center

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Autor del Blog: Jorge Mier Hoffman en Machupicchu

LA MENTIRA Y LA CONSPIRACIÓN

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WORLD TRADE ANTES DEL ATENTADO

GENTE SALTANDO

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GEORGE BUSH ANTES DE ANUNCIARLE EL ATENTADO

El teatro y la actuación..!

Pero, no todos necesitamos el mismo tipo de pruebas para creer en algo. Para algunos como quien escribe, les basta el rostro de Georges W. Bush, en este fragmento del documental “Farenheit 911” de Michael Moore, para sospechar que el primero estaba involucrado. El mismo día de los ataques, Bush tenia planeada una visita a la escuela primaria Emma E. Booker en Florida. Antes de ingresar al salón de clases, debió ser informado por sus asesores del impacto del primer avión contra las torres gemelas, o quizás lo vió en televisión mientras se desplazaba hacia la escuela. Sea como fuere, Bush decidió no cancelar su visita a la escuela. Segundos después del impacto del segundo avión, uno de los asesores de George W. Bush entró al salón de clases y le informó que un segundo avión se había estrellado contra las torres y que el país estaba siendo atacado. Bush permaneció sentado por otros 7 minutos leyendo un cuento para niños sin reaccionar. Es cierto que Bush mantuvo la calma, pero ¿no les parece que la situación requería una reacción inmediata? Es decir ¿qué Bush podía haber salido con calma del aula algunos segundos después del aviso?

ATENTADO 11 SEPTIEMBRE 2001

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At Twin Towers September World Trade Center – Ovnis En Las Torres Gemelas 11 De Septiembre

UFO – Nas Torres Gêmeas antes do desastre/UFO World Trade C

CONSPIRACION 11 DE SEPTIEMBRE 2001

FAHRENHEIT 11-S – LA CONSPIRACIÓN

Un video que explica muy bien el plan detrás del ataque de las Torres Gemelas (World Trade Center), el Nuevo Orden Mundial, y cuales fueron los motivos de este acto de “terrorismo”. Hacemos señalar que este video no fue producido por nosotros, por tanto, no estamos de acuerdo con todo contenido en el video, pero sí en cuanto la conspiración de este ataque “terrorista” y quienes son los que dominan el mundo. Todo los derechos pertenecen a su debido autor(es). Este video viene de youtube “fairportmersel2007″

PRUEBAS DE UNA DEMOLICION CONTROLADA

El NIST (Instituto Nacional de Standards y Tecnología) recibió el encargo del gobierno americano de investigar los motivos del colapso de los 3 edificios de World Trade Center. En sus dos informes, que pueden descargar aquí y aquí,  rechazaron la teoría de la demolición controlada. Uno de los promotores de la teoría de la demolición controlada, Steven E. Jones, sugirió que el material que habría sido usado por el gobierno americano para provocar la demolición de las torres gemelas habría sido el Thermite o Nano Thermite. Luego,  Niels H. Harrit declaró que se habían encontrado rastros de Nano Thermite en los restos de las torres gemelas, esto fue publicado en el Open Chemical Physics Journal. El NIST respondió que no había como probar que las muestras provenían de los restos de las torres gemelas. Steven E. Jones los invitó a que realizaran sus propias investigaciones con sus propias muestras pero el NIST no respondió. Ahora, la asociación “Arquitectos e ingenieros por la verdad sobre el 11-S” acaba de estrenar un documental titulado “9/11 evidencia explosiva, los expertos hablan” donde presenta su versión de los hechos apoyada en evidencia científica.

SECUENCIA IMPACTO DEL SEGUNDO AVION

Increíble..! sólo existen estas imágenes… Dónde están las miles que fueron tomadas por cientos de fotógrafos en el lugar del impacto..? Por qué las desaparecieron..?

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 En esta toma aérea se aprecia el lugar del impacto, lo cual hace imposible explicar que ello originó el desplome de toda la Torre

PRUEBA DE LA EXPLOSION CONTROLADA

Sin ser un conocedor de la teoría del derrumbe controlado, en sólo un par de segundos comprendí que se podía demostrar científicamente que el Gobierno de Estados Unidos le había mentido al mundo. Pero la idea era demasiada audaz. ¿Mis colegas metalúrgicos se darían cuenta de lo mismo que yo? Seguramente mis colegas detectarían un error en mi razonamiento, así que les escribí un e-mail solicitándoles que vieran el documental sin mencionar la intención de mi solicitud. A la semana siguiente comencé a recibir sus comentarios y con sorpresa descubrí que a ninguno de ellos se les había escapado el “pequeño gran detalle”. Según el informe oficial del National Institute of Standards and Technology de Estados Unidos, los 90.000 litros de combustible de cada avión consiguieron elevar la temperatura en el interior de las Torres a un máximo de 1000º C (cualquier metalúrgico conocedor de los altos hornos bajaría la temperatura a 700ºC). Ese es el valor oficial para explicar el derrumbe: 1000º C como máximo. Entonces ¿Cómo se explica que en las bases del WTC se haya encontrado una masa amorfa de acero y cemento siendo que cualquier metalúrgico sabe que para conseguirlo se necesita cerca de 3000º C?

¿Qué otra cosa será capaz de conseguir una temperatura de 3000º C?

Un explosivo militar conocido como “termita” y que es capaz de elevar la temperatura a 3000º C en sólo dos segundos. Como conocedor de la técnica minera de tronadura con retardo, sé que se pueden sincronizar explosiones con el objetivo de direccionar la onda expansiva. En el caso de querer derrumbar una Torre de un modo controlado, las cargas explosivas deben estar colocada obviamente en las columnas principales. La pregunta del millón:

¿Existen indicios de utilización de termita en las columnas principales de las Torres Gemelas?

Para asombro la respuesta es sí… En primer lugar, durante los últimos segundos de existencia de las Torres pueden verse pequeñas explosiones con una increíble claridad y que anteceden en unos 25 metros hacia abajo el avance del proceso de derrumbe vertical. Pero esto no es lo más importante. Vean la siguiente imagen que muestra el estado de las columnas principales después del colapso:

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Es como si el acero hubiera sido cortado con una especie de cuchilla tan caliente que el acero se comportó durante un par de segundos como si fuera mantequilla. ¡Esa es la exacta descripción de lo que le hace la termita al acero! Además, la orientación del corte no es aleatoria. Los cortes en diagonal diferencian un derrumbe normal de un derrumbe “controlado”. Los cortes en diagonal son realizados por equipos profesionales de elite mediante la utilización de termita en su forma de “bomba de carga lineal” con el objetivo de que el edificio “camine” al perder sustentación, consiguiendo de este modo que los escombros vayan cayendo unos sobre otros.

NUEVA TORRE EN LA ZONA CERO

One World Trade Center

El rascacielos, de 542 metros de altura, está ubicado en el centro de la plaza que también incluye un monumento y un museo 

Los empleados del gigante editorial Condé Nast comenzaron a mudarse a la torre One World Trade Center, también llamada Torre de la Libertad.

La compañía -dueña de publicaciones como Vogue, The New Yorker y Vanity Fair– ha alquilado por 25 años un tercio del espacio disponible en la torre, en concreto los pisos que van del 20 al 44.

El rascacielos de 542 metros de altura y con 104 plantas está ubicado en el centro de la plaza, que incluye un monumento conmemorativo donde las antiguas torres estaban localizadas y un museo que fue inaugurado este año.

La altura del edificio no es casual: la torre y su aguja tienen exactamente 1.776 pies de altura (542 metros), en referencia al año de la declaración de independencia de Estados Unidos.

“El One World Trade Center sirve como símbolo de la resistencia de toda la gente de Nueva York. Hoy, mientras abrimos sus puertas por primera vez, recordamos que la fuerza y el valor siempre vencerán a la debilidad y la cobardía”, dijo en un comunicado el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo.

Por qué no hay fotos y vídeos de todo el acontecimiento..? Si CNN estaba filmando desde temprano: Por qué no hay vídeos y fotos que muestren en detalle el avión..? Por qué no hay filmaciones de helicópteros sobre las torres..? Por qué no hay fotos de alta resolución de las torres ardiendo..? Quién prohibió la fotos y vídeos..?

Sept--644x362INCREÍBLE..! esta es la única foto nítida del avión antes de impactar la segunda torre… Dónde están las fotos que tomaron la decena de reporteros que se encontraban alrededor de las torres..?

UN MISIL EN EL PENTAGONO Y NO FUE UN AVION

Se ha hablado mucho de posibles vídeos que muestran cómo el vuelo AA77 se estrella contra el Pentágono. Desde el principio, se dijo que el FBI rápidamente confiscó todos los vídeos de cámaras de seguridad disponibles.

Durante unos años no ha habido imágenes, lo que llevaba a especular que si no se desclasificaban era porque no se veía al avión estrellarse, sino alguna otra cosa (un misil, una bomba…) que demostraba la conspiración. Incluso se requirió al FBI que respondiera por cuántos vídeos poseía, y qué mostraban.

El FBI realizó un informe ante este requerimiento, donde especificaba que poseían 85 vídeos en total. Sin embargo, la gran mayoría mostraba únicamente imágenes de después del impacto. Y del resto, ninguno tenía la orientación adecuada como para ver el avión pasar. Sólo las cámaras de seguridad de la entrada al pentágono muestran un objeto acercarse y el impacto, y que no se desclasificó hasta después del juicio de Zacarías Moussaoui, dado que se usó como prueba en dicho juicio. El informe para elaborar esta respuesta fue redactado por la agente Jacqueline Maguire, y ratificado posteriormente ante un juez.

Según la versión oficial, todos, los 58 pasajeros, cuatro auxiliares de vuelo, y los dos pilotos a bordo, murieron. Aunque la explosión del avión y el gas tóxico y el calor del fuego resultante mató a algunas personas en sus oficinas cerca del lugar del accidente, algunas personas que trabajan en el Pentágono por la mañana no sabían que un avión se había estrellado su edificio.

Se estimó que había cerca de 2.600 personas que trabajan en el Pentágono, cerca de la zona de impacto. El hecho de que tantas personas pudieron sobrevivir habla bien del diseño del Pentágono. De hecho, el edificio recibió muchas mejoras tras el atentado de Oklahoma City para protegerlo de los ataques terroristas similares.

A pesar del impacto del supuesto avión y los incendios, el área dañada no se derrumbó durante 30 minutos, y las ventanas justo al lado del lugar del impacto se mantuvieron intactas, como se muestra a continuación.

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Una teoría y actualmente casi confirmada por los expertos y un vídeo, es la de un misil pintado como un avión de pasajeros de American Airlines.

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Un Sargento primero (indica nota al vídeo [fuente Nesara]) estando en el pentágono en ese día fatídico fue testigo de las explosiones (bombas) que estallaron en el interior del complejo justo antes de colisionar el misil al pentágono (explosiones combinadas). Las medidas del agujero que se produjo en el ala del Pentágono después del impacto medían 21 m de ancho por 24 m de alto. Las medidas de un Boeing 757 son 41 m de ancho por 15 m de alto por 51 m de longitud:

Resulta verdaderamente difícil de creer que semejante avión haya podido generar un impacto tan reducido. Si el avión hubiese sido el vuelo 77 de American Airlines debería haber tenido las alas llenas de combustibles (unos 8400 galones), pues acababa de despegar (como los demás supuestos aviones que impactaron en las Torres Gemelas). La combustión producida por el impacto de los 2 aviones con el World Trade Center llegó a temperaturas tan altas que, según las declaraciones oficiales, hicieron posible la fusión de la estructura de acero de las Torres provocando así una sobrecarga estructural y su posterior colapso, oficialmente los aviones de las torres crearon uninfierno de llamas y altas temperaturas que derritió y pulverizo todo, sin embargo, resulta que el Boeing que supuesta-mente se estrello en el Pentágono atraviesa nada menos que 3m de hormigón, explotando en el interior del pentagono y desintegrándose por completo, no obstante a su paso y posterior desintegración deja intacto, justo a lado de donde habría pasado, un sillón de madera con un libro abierto encima.

La fotografía muestra uno bomberos encima del techo del Pentágono después del impacto. Esto equivale a decir que la cola de un Boeing 757, que mide 15 m de alturas, ha atravesado a 750 km/h un muro de 24 m de altura, entrando por las plantas superiores, y ha dejado intacto el techo.

La única imagen que testifica el impacto del avión en el edificio es la siguiente, extraída del vídeo de una cámara de vigilancia donde no se distingue ningún avión.  Además parece increíble que el núcleo operativo militar del Ejército de los EE.UU sea atacado y no dispongamos de nada más que 1 secuencia de vídeo

Notese las dimensiones de un avión y el pequeño boquete que dejó el impacto

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Ante la pregunta de un reportero: ¿Por qué no hay rastros del avión ni de los pasajeros? la respuestas del FBI no pudieron ser de mayor cinismo: Simplemente se evaporaron por las llamas..!

Diez años después de los hechos, otra teoría que aún espera una respuesta del gobierno americano sostiene que el Pentágono no recibió el impacto de un avión comercial sino el de un misil. Para los que no conocen bien los detalles de este caso les dejo el link de un documental muy simple pero contundente, con subtítulos en español, sobre el impacto en el Pentágono.  Un Boeing 757  que pesa más de 80 toneladas desapareció tras el impacto contra el muro exterior del Pentágono. Si no tuviéramos televisión, y alguien se lo contara, ¿usted lo creería?  A veces el sentido común puede más que cualquier análisis científico. El documental esta divivido en cinco partes.

El Avión Estrellado en Shanksville-Pennsylvania

El Mayor Descaro de la Conspiración

“Este accidente fue diferente No había restos, ni cuerpos, y sin ruido”
– Somerset forense del condado de Wallace Miller

“Yo estaba buscando algo que dijo cola, ala, avión, metal No había nada”
– Fotógrafo Scott Spangler

“Me sorprendió porque no, de ninguna manera, forma o forma, se parecen a un accidente de avión”
– Patrick Madigan, comandante del cuartel de Somerset de la Policía Estatal de Pennsylvania

Dónde están los restos del avión y sus pasajeros..?

Muchas personas que presenciaron el sitio donde Airlines Vuelo 93 de United se supone que han bajado el 11 de septiembre de 2001, han dicho que lo poco que se parecía a lo que espera la escena de un accidente de avión para que parezca.

Según versiones oficiales, el vuelo 93, el cuarto avión secuestrado que el 11 de septiembre, se estrelló en un campo en Pennsylvania después de que sus valientes pasajeros y tripulantes intentaron recuperar el control de su avión. Sin embargo, muchas personas que han pasado tiempo en el supuesto lugar del accidente se han descrito ver casi nada se asemeja a los restos de un avión allí. Algunos testigos han recordado al ver poco o nada de los restos humanos en el lugar. Y aunque el vuelo 93 fue supuesta-mente “cargados de combustible para aviones” cuando se estrelló, los investigadores no encontraron contaminación con combustible para aviones en el suelo y el agua subterránea en todo el sitio.

Hay una gran cantidad de evidencia sospechosa en relación con el accidente del vuelo 93, que arroja serias dudas sobre la versión oficial de lo ocurrido. Esta evidencia sugiere que lo que testigos vieron en realidad podría haber sido el resultado de un intento de falsificar la escena de un accidente de avión en un acto terrible de engaño, y no el lugar de un accidente real. La relativamente pequeña cantidad de escombros que algunos testigos han notado que podrían haber sido plantados. Si esto es lo que sucedió, significaría el destino del vuelo 93 sigue siendo desconocido.

Como se sabe… un accidente aéreo deja muchos restos esparcidos… pero sin embargo el de United Airlines no dejó nada..!

La suerte del vuelo 93 de United Airlines, el último de los cuatro aviones secuestrados que se estrelló en EE UU el 11 de septiembre, no es ningún misterio para Lee Purbaugh. Vio lo ocurrido con sus propios ojos. Era la única persona presente en el terreno en el que, a las 10.06, el avión chocó contra el suelo. ‘Hubo un estruendo increíble y de pronto lo vi ahí, justo encima de mi cabeza, a unos 16 metros de altura’, dice Purbaugh, que trabaja en un desguace desde el que se domina el lugar del accidente. ‘No fue más que una fracción de segundo, pero pareció que ocurría a cámara lenta, que no iba a acabar nunca. Lo vi oscilar de un lado a otro y, de pronto, se inclinó y cayó en picado contra la tierra, con una gran explosión. Enseguida supe que no era posible que hubiera sobrevivido nadie’.

Una conspiración descarad asegurar que esta humareda la dejó un avión de pasajeros, y que el calor desapareció hasta los motores..!

Aparte de algún dedo o algún diente suelto, los únicos restos que quedaron, incrustados en el suelo o colgados de las ramas de árboles cercanos, fueron pequeños fragmentos de tejidos y huesos. El avión también quedó pulverizado, deshecho en pedazos diminutos. Wally Miller, el juez local de instrucción, en un rincón hasta ahora olvidado de la Pensilvania rural, es el hombre encargado, por ley, de recopilar los restos humanos y establecer las causas de la muerte. ‘Tuve que redactar los certificados de defunción’, explica Miller, que es, además, el dueño de la funeraria local. ‘Puse ‘asesinado’ para las 40 personas que formaban la tripulación y el pasaje; ‘suicidio’ para los cuatro terroristas’.

Sin embargo, Miller, que colaboró estrechamente con el FBI durante los 13 días que pasaron investigando el lugar del siniestro, reconoce que, al final, no puede probar lo que ocurrió. Sólo puede deducirlo. Tampoco saben, ni él ni nadie más, qué fue exactamente lo que hizo que el vuelo 93 cayera y, como dice Miller, ‘nos trajera los problemas mundiales, de golpe, a nuestra puerta’. O, si alguien lo sabe, no lo ha dicho.

Foto aérea del lugar del impacto… Dónde está el avión..?

Ahora bien, la escasez de datos no ha impedido la creación de una leyenda instantánea, una leyenda que el Gobierno y los medios de comunicación de EE UU se han apresurado a propagar y que el público norteamericano, en su mayoría, se ha mostrado deseoso de aceptar como realidad. La leyenda dice lo siguiente: los heroicos pasajeros del vuelo secuestrado de United, tras saber gracias a sus teléfonos móviles lo que había ocurrido con los otros tres aviones secuestrados, deciden que, si no pueden salvarse, al menos van a actuar con patriotismo y van a salvar las vidas de los que constituyen el objetivo de los terroristas; así que avanzan por el pasillo, irrumpen en la cabina -donde un terrorista maneja los mandos- y luchan para derribar el avión.

El presidente George W. Bush, el fiscal general, John Ashcroft, el jefe del FBI, Robert Mueller, y muchas otras autoridades han rendido homenaje a los ‘héroes’ del vuelo 93 y han defendido, en repetidas ocasiones y sin vacilar, la versión de los hechos descrita la nueva leyenda nacional. Lo mismo han hecho los grandes periódicos nacionales y las grandes cadenas de televisión. The New York Times,normalmente un modelo de precisión legalista, publicó el 22 de septiembre -después de saber, a través de fuentes ‘oficiales’ anónimas, que la grabadora de la cabina del avión había registrado ‘una lucha salvaje y desesperada’ a bordo- estas palabras vagas e imprecisas: ‘Y, a pesar de que no ofrecía una imagen clara ni completa’, se leía en el periódico, ‘parece indudable que hubo un enfrentamiento caótico que, al parecer, provocó la caída del avión’. Vanity Fair, con pocos datos más, decidió publicar un reportaje muy detallado sobre el vuelo 93, un relato que, según la revista, ‘podrá recordarse como una de las mayores historias de heroísmo jamás contadas’. No obstante, Vanity Fairconfesaba que, a la hora de definir qué hizo que el avión cayera en picado, todo era ‘pura conjetura’.

Dos meses después, Newsweek obtuvo lo que le dijeron que era una transcripción parcial de dicha grabación y, a partir de ahí, narró la historia de ‘los héroes del vuelo 93’ de forma todavía más detallada, emocionante y hollywoodiana que Vanity Fair. Los pasajeros eran ‘soldados civiles… que se alzaron, como sus antepasados, para enfrentarse a la tiranía’, entonaba la revista. ‘Con su desafío y su muerte, los pasajeros y los tripulantes del vuelo 93 obtuvieron una victoria para todos nosotros’.

Es cierto que la transcripción obtenida por Newsweek indicaba que se produjeron luchas a bordo, se lanzaron imprecaciones y hubo oraciones tanto al dios musulmán como al cristiano. Pero, con todo el dramatismo del relato, a los autores del reportaje de la revista se les olvidó llamar la atención sobre el detalle de que, en realidad, sólo estaban imaginando cómo o por qué se estrelló el avión; que estaban erigiendo un monumento para la posteridad a base de unas cuantas briznas de realidad y grandes dosis de suposiciones y deseos ilusos; que nadie sabía, ni siquiera, si los valientes pasajeros llegaron a entrar en la cabina, que no tenían ni idea de qué ocurrió sobre los decisivos y desesperados ocho minutos finales del vuelo 93.

Esto no significa que la historia del ‘heroísmo’ sea mentira, ni inverosímil. Es posible que la leyenda corresponda exactamente a la realidad. Y desde luego, basándose en las grabaciones de las llamadas telefónicas hechas desde el aparato, no hay duda de que varios pasajeros tenían la intención de llevar a cabo unas acciones valientes. Ahora bien, que esas acciones se hicieran realidad o no es algo que no se sabe, o que sólo sabe un pequeño grupo de personas que conocen todo el material extraído de la grabadora de la cabina -recuperada en perfecto estado después del choque-, pero que no están dispuestas a revelarlo.

La falta de datos oficiales ha producido un debate animado y, a menudo, bien documentado en ese medio de comunicación extraoficial que es Internet [véase la página web http://www.flight93crash.com]. Pero también hay, según ha sabido EL PAÍS, varias personas del sector de la aviación convencidas de que existen otras interpretaciones perfectamente posibles de lo que ocurrió. Porque es evidente que sigue habiendo -debido tanto a las pruebas como a la falta manifiesta de transparencia por parte de las autoridades- una serie de preguntas cruciales sin respuesta, que los medios estadounidenses de ámbito nacional, normalmente tan escépticos e inquisitivos, se han mostrado curiosamente reacios a plantear.

Las teorías alternativas, ambas desmentidas por el Ejército norteamericano y por el FBI, son: 1º) que el vuelo 93 de United fue derribado por un avión del Gobierno de Estados Unidos, y 2º) que estalló una bomba a bordo (varios pasajeros dijeron en sus llamadas de teléfono que uno de los secuestradores tenía algo que parecía una bomba atado a su cuerpo. Si persisten las dudas a pesar de los desmentidos, si florecen las teorías de la conspiración, se debe, en gran parte, al hecho de que las autoridades no han abordado con decisión estos cuatro interrogantes:

1º) La amplia dispersión de los restos del avión, una de cuyas explicaciones podría ser algún tipo de explosión a bordo antes de la caída. Se han encontrado cartas -el vuelo 93 llevaba 3.400 kilos de correo a California- y otros papeles a 13 kilómetros del lugar del siniestro. Una pieza de uno de los motores, de una tonelada de peso, apareció a 2.000 metros de distancia. Es el fragmento más pesado recobrado entre los restos y el más grande, aparte de un trozo de fuselaje del tamaño de una mesa de comedor. El resto del aparato, como corresponde a un impacto que se calcula que se produjo a 780 kilómetros por hora, se desintegró en pedazos de no más de 5 centímetros.

2º) La situación de varios reactores de las fuerzas aéreas estadounidenses y la posibilidad de que hubieran estado lo suficientemente cerca como para disparar contra el aparato secuestrado. Las informaciones transmitidas en directo por los medios de comunicación durante la mañana del 11 de septiembre se contradicen con diversas declaraciones oficiales posteriores. Lo que sí reconoce el Pentágono es que los primeros cazas con la misión de interceptar el avión despegaron a las 8.52; que otro grupo despegó de la base aérea de Andrews, cercana a Washington, a las 9.35, justo el momento en el que el vuelo 93 dio un giro de casi 180 grados respecto a su trayectoria y se desvió hacia Washington, y los controladores aéreos oyeron decir al secuestrador que pilotaba que había ‘una bomba a bordo’. El vuelo 93, cuyo rumbo amenazador se dio a conocer a través de los medios audiovisuales de forma prácticamente inmediata, no cayó hasta 31 minutos después. Aparte de la lógica conclusión de que, al menos, un F-16 de la fuerza aérea debería haber alcanzado a la cuarta ‘bomba volante’ mucho antes de las 10.06 -se encontraba en Washington, a 190 kilómetros de distancia, a las 9.40, es decir, a 10 minutos o menos del vuelo 93 volando a velocidad supersónica-, existe el testimonio de un controlador federal, publicado días después en un periódico de New Hampshire, de que un F-16 había ‘perseguido sin descanso’ al avión secuestrado de United y ‘debió de ver todo lo sucedido’. Además, en la cadena de televisión CBS se dijo brevemente que antes de la caída dos F-16 iban siguiendo al vuelo 93. El vicepresidente, Dick Cheney, reconoció cinco días más tarde que el presidente Bush había autorizado a los pilotos militares a derribar el aparato comercial secuestrado.

3º) Una llamada telefónica del desgraciado avión cuyo contenido no encaja con la leyenda de los héroes y, por consiguiente, se omite en las historias tipo Independence Day que tanto gustan a los medios norteamericanos. La agencia de noticias Associated Press informó el 11 de septiembre de que ocho minutos antes de la colisión un hombre que se encontraba entre los pasajeros llamó, frenético, al número de urgencias, el 911. A la persona que le atendió en el teléfono, de nombre Glen Cramer, le dijo que se había encerrado en el interior de uno de los aseos del avión. Cramer contó a AP -una noticia que se difundió ampliamente el 11 de septiembre- que el pasajero había estado hablando durante un minuto. ‘¡Nos están secuestrando, nos están secuestrando!’, gritó el hombre por el teléfono. ‘Lo confirmamos con él varias veces’, contaba Cramer, ‘le pedimos que repitiera lo que decía. Estaba muy alterado. Dijo que le parecía que el avión se estaba cayendo. Había oído una especie de explosión y veía humo blanco que salía del aparato, pero no sabía de dónde. Entonces perdimos contacto con él’. Según la información de la que se dispone, ésta fue la última de las distintas llamadas hechas desde el vuelo. No se recibió ninguna más en los ocho minutos que transcurrieron desde que el hombre del aseo dijo que había oído una explosión.

4º) Las afirmaciones de testigos presenciales sobre un ‘avión misterioso’ que pasó volando bajo sobre el lugar del impacto del vuelo 93 poco después del siniestro. Además de Lee Purbaugh, al menos media docena más de personas han dicho que vieron un segundo aparato que volaba sobre el sitio a baja altura y en un rumbo errático, casi sobre las copas de los árboles, minutos después de que cayera el aparato de United. Dicen que era un reactor pequeño, blanco, con motores posteriores y sin señales distintivas visibles. Purbaugh, que sirvió tres años en la Marina estadounidense, declaró que no era un avión militar. Si eso es cierto, en los grupos de discusión de Internet se ha sugerido que el servicio de aduanas estadounidense utiliza aviones de esas características para interceptar envíos de drogas por vía aérea. En cualquier caso, la presencia del avión misterioso sigue siendo un gran enigma.

¿Cómo han respondido el Gobierno y sus diversos organismos a las dudas suscitadas por estas preguntas? La aparición de papeles del avión a 13 kilómetros de distancia, dice el FBI, se debe a que había un viento de 15 kilómetros por hora; la pieza del motor salió despedida a 2.000 metros por la enorme fuerza con la que impactó el avión contra el suelo. Conclusión del FBI: ‘No había nada incompatible con la suposición de que el avión estaba intacto cuando tocó suelo’. Los expertos en aviación con los que ha tenido contacto EL PAÍS manifiestan sus dudas. Uno de ellos expresó su asombro ante la idea de que las cartas y los demás papeles hubieran podido mantenerse en el aire casi una hora antes de caer al suelo.

Los aparatos de la fuerza aérea se encaminaban hacia allí pero no llegaron a tiempo, afirma el general Richard Myers, que preside el Estado Mayor conjunto. Los cazas lograron aproximarse al vuelo 93, reconoce, ‘momentos’ antes de que cayera a tierra, pero no lo derribaron. De ser así, surge la pregunta de por qué no pudieron llegar antes para interceptar un aparato que claramente tenía terroristas a bordo y que se dirigía hacia Washington, más de una hora después de que otro avión de United Airlines se hubiera estrellado contra la segunda torre del World Trade Center. No se ha dado ninguna explicación a propósito de la información que apareció en el periódico de New Hampshire ni de la de CBS, y los controladores aéreos de Cleveland, que fueron quienes siguieron los últimos minutos del vuelo 93 en el radar, han recibido de las autoridades la prohibición de hablar públicamente sobre lo que vieron en sus pantallas.

Ni el FBI, ni Newsweek, ni ninguna autoridad han explicado la llamada telefónica al 911 desde el aseo del avión, pese a que parece que fue la última llamada realizada desde el aparato y que indica algo tan significativo como que hubo una explosión a bordo. El FBI ha confiscado la cinta de la conversación y ha ordenado al telefonista, Glen Cramer, que no hable más con los medios. En cuanto a la explicación que ha dado el FBI sobre el avión misterioso -cuya existencia negó en un principio-, es tan peculiar y tan aparentemente absurda que ha servido para alimentar las sospechas, entre los detectives de Internet, de que hay en marcha alguna maniobra para encubrir las cosas, que el Gobierno manipula la verdad para presentar lo que consideran que busca el público norteamericano. El FBI ha dicho oficialmente que el avión era un aparato privado, un Falcon, que volaba a 30 kilómetros del vuelo 93 y al que las autoridades pidieron que descendiera de 12.300 metros a 1.600 con el fin de examinar el lugar del siniestro y transmitir sus coordenadas ‘para los equipos de emergencia que se disponían a acudir’. El motivo por el que esto parece tan poco creíble, según fuentes de la industria de la aviación, es que, en primer lugar, a las 10.06 del 11 de septiembre, todos los aviones no militares que circulaban por el espacio aéreo estadounidense habían recibido órdenes muy claras, más de media hora antes, de aterrizar en el aeropuerto más cercano. En segundo lugar, fue tal la densidad de las llamadas al 911 hechas por personas en la zona de Shanksville, a propósito de la localización del siniestro, que las coordenadas aéreas habrían sido completamente innecesarias. En tercer lugar, si los F-16 estaban presuntamente en las cercanías, parece muy improbable que, en un momento de tremenda incertidumbre nacional, en el que nadie sabía si podía haber más aviones secuestrados en el aire, la fuerza aérea fuera a pedirle ayuda a un aparato civil que, por casualidad, se encontraba en la zona.

Lo más sospechoso de todo, quizá, es el hecho de que ni el FBI ni ninguna otra persona ha identificado al piloto o los pasajeros de ese famoso Falcon, ni tampoco se han dado a conocer ellos mismos.

Mientras el vuelo 93 se encaminaba hacia su destino fatal, había otro avión en el aire, un Piper monomotor. El piloto, Bill Wright, ha contado que estaba a cinco kilómetros de distancia, tan cerca que podía ver las enseñas de United en el aparato. De pronto, le ordenaron que se alejara de la nave secuestrada y aterrizara inmediatamente. ‘Una de las primeras cosas que se me ocurrieron, cuando nos dijeron que nos alejáramos de allí lo más deprisa posible’, declaró posteriormente Wright a una cadena de televisión de Pittsburgh, ‘fue que, o esperaban que estallase en el aire, o lo iban a derribar; pero no es más que pura especulación’.

Todo es especulación; ése es el problema que tiene la historia del vuelo 93. Y si el Gobierno estadounidense no da a conocer más datos de los que conoce y no ofrece un relato detallado de los últimos 10 minutos en la vida del vuelo 93 y las 44 personas que se encontraban a bordo, seguirá habiendo no sólo hueco, sino sólidas razones para que los teóricos de la conspiración sigan especulando sobre lo que de verdad pasó en aquellos últimos instantes, antes de que el avión cayera en picado a tierra.

Algunos partidarios de la teoría de la conspiración dirán que el avión fue derribado por un misil, tal vez un misil termodirigido, que dio contra uno de los motores del aparato. Esta teoría quizás sustanciada por la pieza del motor que salió disparada a 2.000 metros, pero razonablemente desmentida por los relatos de testigos presenciales como Lee Purbaugh, de que la última vez que vieron el avión no despedía humo. Otros podrían decir, como ocurrió con el caso de un vuelo de TWA que cayó al mar en 1996 tras despegar de Nueva York, que el avión fue víctima de una interferencia electromagnética. En el caso del vuelo de TWA, el argumento -planteado en una serie de artículos escritos paraThe New York Review of Books por la profesora de Harvard Elaine Scarry- es que fue un hecho accidental. Sin embargo, como relatan esos mismos artículos, hay numerosa documentación que muestra que tanto la fuerza aérea como el Pentágono han realizado extensas investigaciones sobre ‘aplicaciones de la guera electrónica’, con la posible capacidad de afectar intencionadamente a los mecanismos de un avión y provocar, por ejemplo, una caída en picado incontrolable. Según las investigaciones de Scarry, algunos aviones del servicio de aduanas ya están equipados con este tipo de armamento, como también lo están ciertos aparatos de transporte C-130 de la fuerza aérea. El FBI ha afirmado que, aparte del enigmático Falcon privado, había una nave militar de carga, uno de esos C-130, en un radio de 40 kilómetros del avión de pasajeros cuando éste se vino abajo. Según uno de los artículos de Scarry, en 1995 la fuerza aérea instaló ‘equipos electrónicos’, al menos, en 28 C-130, capaces de emitir señales de interferencia letales, entre otras cosas.

De aquí a unas décadas habrá cineastas, futuros Oliver Stone, que propondrán sus propias teorías, y es posible que la historia del vuelo 93 llegue a revestirse de la misma mística morbosa que el asesinato de Kennedy.

Todo esto no significa que haya que poner en duda la valentía de pasajeros como Todd Beamer, que dejó a una viuda embarazada y dos hijos, de dos y tres años, o Tom Burnett, que tenía tres hijas pequeñas y le dijo por teléfono a su mujer, Deena, ante las angustiadas protestas de ella, que los otros pasajeros y él iban a ‘hacer algo’ porque, si no, los terroristas iban a ‘estrellar este avión contra el suelo’. Es evidente, como dice el artículo de Newsweek, que hubo algo de lucha, pero nadie sabe -o reconoce saber- si los terroristas contuvieron a los pasajeros o si éstos se hicieron con los mandos del avión e incluso, tal vez, intentaron pilotarlo ellos mismos.

Ahora bien, si las pruebas contribuyen a reforzar la historia de heroísmo, resultaría muy sorprendente que las autoridades no las hayan dado a conocer. Y hubo muestras de valentía, sin ninguna duda. Eso lo sabemos. Como dice Lee Purbaugh, ‘en ese avión fueron unos héroes’. Existe tal unanimidad en este sentido que el sitio en el que cayó el avión, en Shanksville -una pradera típica de la Pensilvania rural que sólo se distingue salvo por las banderas de EEUU que ondean alrededor, las cruces, las fotos de los pasajeros muertos, los mensajes de buena voluntad y ánimo- se ha convertido en un lugar de peregrinación como el Nivel Cero de Nueva York, salvo que a menor escala, con unos 150 visitantes diarios, procedentes de todo el país. ‘La verdad’, dice Wally Miller, que sigue siendo legalmente responsable del lugar, en calidad de encargado de la instrucción, ‘es que ese campo es un cementerio y hay que tratarlo con el debido respeto’.

¿Qué cree Miller que ocurrió? Miller, que es uno de los que más pruebas ha examinado en el lugar del siniestro, opina que no hay que rechazar por completo a los disidentes. ‘Se había dado la orden de derribarlo’, explica el juez y añade: ‘Yo no descarto nada.

LA MENTIRA DEL EDIFICIO SIETE

Hito Histórico como la firma de una Conspiración: 11-11-11 

* Primer Once: día 11
* Segundo Once: 11-S, es decir, 1 + 1 + 9 = 11
* Tercer Once: Avión estrellado en la Torre Norte: vuelo 11 de American Airlines
* Cuarto once: 92 personas a bordo del vuelo 11 ( 9+2 = 11)
* Quinto Once: vuelo del avión que supuestamente colisionó con el Pentágono: vuelo 77 o 7 x 11
* Sexto Once: la estructura de las Torres: ambas formaban un once.
Otros datos
– 8:46 AM: El vuelo 11 se incrusta en la Torre Norte
– 9:03 AM: El vuelo 175 se incrusta en la Torre Sur ( 1+7+5 = 13 o “Qlipoth” )
– 9: 37 AM: El supuesto vuelo 77 se estrella en el Pentágono
– 9: 59 AM: Se derrumba la Torre Sur después de arder durante apenas 56 minutos.
– 10: 28 AM: Se derrumba la Torre Norte después de arder durante apenas una hora y 42 minutos.

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